Los cuentos de la Otra:Mon reve.


Mejor que de esto le eche la culpa al clima. Las sierras, cuando el viento asecha, y los espinillos se mecen sobre las pircas, y arañan el camino, en tardes tormentosas como las de hoy, siguen siendo para mí un lugar extraño.
Digamé Ud. que hago yo acá.

Llegué a la villa cuando el único negocio decente era El Caballito Blanco, un almacén de ramos generales, mezcla de ferretería, bazar e hipermercado, si quiere usar una denominación actual. Claro, también había algunas despensas desperdigadas donde comprar kerosén, cosas básicas (harina, azúcar, fideos, que se yo, nada extravagante) y una estafeta postal abajo, en la ruta. La misma Gladys hacia de estafetera, vendedora de pasajes, y peluquera. Los que tenían vacas te llevaban la leche a domicilio.

Antes de eso, Palermo. Pensiones de Palermo y de Congreso, y un montón de casas de transito. Pensar que ahora, treinta y cinco años después la gente cree que fui nacida y criada en estas sierras. Pero yo fui carne urbana cuando viví en Buenos Aires: Limpie oficinas en el microcentro, fui telefonista -con una centralita con clavijas, que ahora debe ser pieza de museos-, ayudante en una casa de modas de la calle Florida. Y lo otro. Ya no se como nombrarlo. De tanto silenciarlo me quede sin las palabras que lo cercaran.

Cuando estaba renga, un amigo de un amigo de un amigo. (El tiempo, que es piadoso borró los nombres) me consiguió este lugar, y vine como enfermera sin titulo. Para una alemana vieja que tenia alzehimer (justicia poética: una alemana tenia una enfermedad que graciosamente llaman “el alemán”), cuya hija buscaba a alguien que no fuera una negra, Y yo, blanca de linaje de gallego, renga y todo, le vine bien. Poliomielitis dije y no le extraño. Vivía en un frasco. Pensé para mí: tres, quizás cuatro meses. Hasta que las cosas se tranquilicen. Recomendada por la alemana no necesite otra carta de presentación.

Y los años pasaron: casera, cuidadora de alemanes, trabajé en la estafeta cuando la Gladys paró para criar al Santiago, (fue como un hijo) que ahora anda por los treinta y hace como diez que no viene a la villa. Una de las familias que me quisieron como si fuera de su sangre ,los Acevedo Gómez- él había sido cardiólogo en Córdoba-, me dejaron con escribano y todo, esta casa, arriba del camino de Urdiña (así le dicen por que el vasco Urdiña fue el primero que tuvo una casa, y abrió el camino). Me la gané a fuerza de no hacerle asco a las escaras y pañales. Sin pensar. Y acá estoy vendiendo tortas, hongos de pino, artesanías que hacen las chicas de la cooperativa, y tes de higo: esas cosas que le gustan a los veraneantes del balneario, las gentes de la ciudad. Además estoy cobrando una pensión, que me tramito el intendente peronista, ni se la pedí, ni la esperaba, en pago tardío por que hice por la madre con un cáncer de colon lo que ni el ni su esposa hicieron, en el hospital de Jesús Maria, el Vicente Agüero, en tiempos de Menem.

Nadie me conoce familia. Deben creer que nací de una higuera. Ningún novio. Ninguna carta. Y los que me preguntan, nada. Aprendí el arte de callarme la boca. Y deje de tener opiniones, Y también de tener sueños. Y de celebrar fechas, recordar el tiempo. Como si hubiera nacido cuidando alemanas.

Hoy estaba mirando el diario de ayer y la fecha me empezó a molestar, Yo pensé que me molestaba el viento, pero al rato, mirando fijamente el diario, caí en la cuenta de que ayer cumplí sesenta años. Se me secaron los pechos sin dar de mamar, se me enfriaron las entrañas, se me olvido la pasión por las ideas.

La casa tiene un nombre, que yo no le puse.Mon Reve. Sesenta años. Es decir, soy una vieja. Tengo el pelo largo y canoso, y los músculos fibrosos de tanto subir y bajar la sierra. Una crema pons es mi único cosmético para cuando tengo las manos tan secas como el corazón. Y me visto con la misma ropa y para trabajar me pongo este delantal de tul arriba de lo negro y cuando me miro en el espejo, con el pelo atado y el delantal de tul y una torta alemana de manzanas y stroisse no se quien es esa.

Desde que caí en que tengo sesenta años empecé a añorar Buenos Aires. ¿Será por que decir sesenta tiene que ver con los sesenta que los viví allá? Siempre veo Buenos Aires en los noticieros y no me daba nostalgia. Pero esto es otra cosa. Yo no soy una alemana, no soy de las sierras. ¿Acaso no nací en la maternidad Sarda, no fui al colegio en Flores?

Este viento viene del norte y me altera las ideas. Me hace mal. Me dio ganas de buscar la valija vieja que tengo en el altillo, que esta zunchada, y que no he vuelto a abrir, aunque hasta que termine en Mon Reve, fue y vino conmigo por toda la villa. La valija de la ropa, y esta, la zunchada. Voy a agarrar la escalera y ya.

Puf, con esta linterna no importa que la lamparita no ande y lo mejor es que no entra el viento pero hay olor a viejo. Un día, hace como cinco años tire las cosas del doctor, papeles sobre todo, que estaban acá, y acomode la valija.

Yo guardo poco, por que tuve que aprender a andar ligera de equipaje, pero nunca me deshice de esto. No se si la puedo bajar. La tiro y ya esta. Ya está. El ruido a fierro atraviesa los papeles de diarios y los trapos con los que envolví las cosas.
Este suncho de hilo de nylon no se corta así nomás.

Lastima que acá abajo se escucha el soplido del viento. Los vecinos se meten adentro. No te cruzas con nadie. Así que puedo agarrar el cuchillo y ver los fierros.

Será por que cumplí los sesenta? ¿Un regalo de cumpleaños tardío? Acá esta el fusil acá los tres revólveres calibre 32, la pistola 22. Que pesados. Y son como todo lo que tengo en la vida. Un hilo de tanza que me lleva al pasado, atrás del espejo. Atrás de la mina de negro con delantal de tul que sirve el té en el saloncito de adelante de Mon Reve. Ahí estoy yo. La otra que soy yo.

Aca está el trapo con sangre,es como una bandera, una forma de la identidad, reliquia, dinosaurio, recuerdo u olvido de esa otra. Pero lo guarde, envuelto en diario y en trapo (en otro trapo) como si fuera una bandera. La sangre parece pintura antioxidante y los fierros están tan cual.

Me parece que ya es hora de volver a Buenos Aires. Los fierros los voy a enterrar, dicen que cuando el hierro se oxida es bueno para las plantas.
Y en cuanto al trapo, ya vamos a pensar. Dicen que no hay que negociar la sangre derramada y eso debe incluir la propia.

Ud. podrá pensar, que va a hacer esta mujer ahora en Buenos Aires. Todo tiene un límite, hasta el olvido tiene un límite. Es hora que deje de ser la repostera de Mon Reve. Es hora que vuelva a ser yo.

La vida no acaba hasta que acaba. No puedo quedar atrapada entre las dos caras de un espejo.

Montoneros, carajo.

el inconcebible universo.


El tipo va a ver la casa de su amada Beatriz, ya muerta, y le franquea la entrada su primo, el papanatas (un poco canalla) ,Carlos Argentino Daneri. Y encuentra en la casa una esfera, donde esta todo el universo. Ese es el argumento de el Aleph, maravilloso cuento. Ahi Borges (que pronto iba a dejar de ver) “ve”, es decir, atrapa con las palabra, diriamos muerde bocados del incomensurable e infinito cosmos.
No por conocida, deja de ser emocionante la enumeracion borgeana: Aca va, señores:
Vi el populoso mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbres de América, vi una plateada telaraña en el centro de una negra pirámide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutándose en mí como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejó, vi en un traspatio de la calle Soler las mismas baldosas que hace treinta años vi en el zaguán de una casa en Fray Bentos, vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena, vi en Inverness a una mujer que no olvidaré, vi la violenta cabellera, el altivo cuerpo, vi un cáncer de pecho, vi un círculo de tierra seca en una vereda, donde antes hubo un árbol, vi una quinta de Adrogué, un ejemplar de la primera versión inglesa de Plinio, la de Philemont Holland, vi a un tiempo cada letra de cada página (de chico yo solía maravillarme de que las letras de un volumen cerrado no se mezclaran y perdieran en el decurso de la noche), vi la noche y el día contemporáneo, vi un poniente en Querétaro que parecía reflejar el color de una rosa en Bengala, vi mi dormitorio sin nadie, vi en un gabinete de Alkmaar un globo terráqueo entre dos espejos que lo multiplicaban sin fin, vi caballos de crin arremolinada, en una playa del Mar Caspio en el alba, vi la delicada osadura de una mano, vi a los sobrevivientes de una batalla, enviando tarjetas postales, vi en un escaparate de Mirzapur una baraja española, vi las sombras oblicuas de unos helechos en el suelo de un invernáculo, vi tigres, émbolos, bisontes, marejadas y ejércitos, vi todas las hormigas que hay en la tierra, vi un astrolabio persa, vi en un cajón del escritorio (y la letra me hizo temblar) cartas obscenas, increíbles, precisas, que Beatriz había dirigido a Carlos Argentino, vi un adorado monumento en la Chacarita, vi la reliquia atroz de lo que deliciosamente había sido Beatriz Viterbo, vi la circulación de mi propia sangre, vi el engranaje del amor y la modificación de la muerte, vi el Aleph, desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

LA BALADA DE LA PRIMERA NOVIA, Dos fragmentos de un cuento de Dolina.


Nunca fui gran escuchadora de radio. Pero Dolina siempre me gustó, por que me gustan las palabras viejas y ampulosas. Me parece una debilidad que se haga cirugias esteticas y guste de las mujeres demasiado jovenes. Tendria que tomar de la medicina de sus cuentos. Cualquier cacatua sueña con la pinta, etcetera.
Elijo para el blog( No soy lo que deberia)por su afinidad espiritual “La balada de la primera novia”, cuyo protagonista, un poeta, Jorge Allen en sus doce años se enamoro de una mujer y la busca como el Dante a su querida Beatriz. La busca inutil e insistentemente.
dice:

El poeta niño la quiso con gravedad y temor. No tenía entonces el cínico aplomo que da el demasiado trato con las mujeres. Tampoco tenía -ni tuvo nunca- la audacia guaranga de los papanatas.
Las manifestaciones visibles de aquel romance fueron modestas. Allen creía recordar una mano tierna sobre su mentón, una blanca vecindad frente a un libro de lectura y una frase, tan solo una: “Me gustás vos.” En algun recreo perdió su amor y más tarde su rastro.

El cuento transita por las artimañas de los Hombres Sensibles para ayudar al poeta: El cuento me produce una angustia rara… por que posa la mirada sobre el hecho de que jamas podemos encontrar aquello que buscamos, aquello esta perdido…

Finalmente, la tarde que Jorge Allen cumplía treinta y cuatro años, el poeta y Mandeb descubrieron la casa.
– Es aquí. Aquí están los pilares rosados.
Mandeb era un hombre demasiado agudo como para tener esperanzas.
– No me parece. Vámonos.
Pero Allen tocó el timbre. Su amigo permaneció cerca del cordón de la vereda.
– Aquí no es, rajemos.
Nuevo timbrazo. Al rato salió una mujer gorda, morochita, vencida, avejentada. Un gesto forastero le habitaba el entrecejo. La boca se le estaba haciendo cruel. Los años son pesados para algunas personas.
– Buenas tades -dijo la voz que alguna vez había alegrado un patio de baldosas grises.
Pero no era suficiente. Ya la mujer estaba más cerca del desengaño que de la promesa.
Y allí, a su frente, Jorge Allen, más niño que nunca, mirando por encima del hombro de la Primera Novia, esperaba un milagro que no se producía.
– Busco a una compañera de colegio -dijo-. Soy Allen, sexto grado B, turno mañana. La chica se llamaba Gómez.
La mujer abrió los ojos y una niña de doce años sonrió dentro suyo. Se adelantó un paso y comenzó una risa amistosa con interjecciones evocativas. Rápido como el refucilo, en uno de los procedimientos más felices de su vida, Mandeb se adelantó.
– Nos han dicho que vive por aquí… Yo soy Manuel Mandeb, mucho gusto.
Y apretó la mano de la mujer con toda la fuerza de su alma, mientras le clavaba una mirada de súplica, de inteligencia o quizás de amenaza.
Tal vez inspirada por los ángeles que siempre cuidan a los chicos, ella comprendió.
– Encantada -murmuró-. Pero lamento no conocer a esa persona. Le habrán informado mal.
– Por un momento pensé que era usted -respiró Allen-. Le ruego que nos disculpe.
– Vamos -sonrió Mandeb-. La señora bien pudo haber sido tu alumna, viejo sinvergüenza…
Los dos amigos se fueron en silencio.
Esa noche Mandeb volvió solo a la casa de los pilares rosados. Ya frente a la mujer morocha le dijo:
– Quiero agradecerle lo que ha hecho….
– Lo siento mucho… No he tenido suerte, estoy avergonzada, míreme….
– No se aflija. El la seguira buscando eternamente.
Y ella contestó, tal vez llorando:
– Yo también.
– Algun día todos nos encontraremos. Buenas noches, señora.
Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive. En ese único sentido es indispensable buscar a la Primera Novia. El hombre sabio debera cuidar -eso sí- el detenerse a tiempo, antes de encontrarla.
El camino está lleno de hondas y entrañables tristezas. Jorge Allen siguió recorriéndolo hasta que él mismo se perdió en los barrios hostiles junto con todos los Hombres Sensibles.

Un cuento de la otra. Costanera Sur 1966



Dicen que es difícil nadar, pero yo hago así. Voy caminando hasta que el río me llega a las rodillas, me acuesto cara abajo y pongo una mano en el fondo, con la otra nado y luego otra mano en el fondo. Y con la otra nado.
Ya se que eso no es nadar. Soy chica pero no soy taradita. Pero para los que me ven, yo nado. Y no me puedo ahogar, por que mi tía me mira.
Siempre que venimos acá me pongo tan colorada que después estoy tres días insolada, y termino con un pañuelo y arriba del pañuelo un vaso dado vuelta en la cabeza, lleno de agua y el agua hierve.
Por eso me embadurnaron con coppertone por todos lados. A mi me gustaría ponerme cromodine con sapolan, para tener un bronceado caribe, pero mi prima mas grande se despellejo y le quedaron costras, así que ahora compraron Coppertone que es un bronceador caro y el judío de la perfumeria dijo que era buenisimo.
(La costanera sur hierve de gente, las sandías chorrean su jugo de sangre liviana y helada, las hamacas voladoras simulan batallas aéreas de perro mordiéndose la cola, vuelan y dan vértigo, y las islas de sombra que tiran los arboles son oasis en el cemento de la vereda donde el verano parece eterno, donde el verano es un sueño eterno)
Lo primero que hay que hacer cuando se baja del tranvía es caminar por esa calle que lleva hasta el balneario. Y hay que venir temprano, para agarrar un banco de cemento y poner las cosas, y si hay sombra, te sacaste la lotería. Parecemos turcos emigrando, con las bolsas de los sanguches, las lonas, la heladerita de tergopol, con la manija de plástico verde que parece igual a la cortina del fondo. Y la fruta, y la tía se trae el croché y las barajas. Tambien está el solarium de damas, pero la gente esta muy pegada. Si te agarras un banco, en cambio, sos dueña de un pedazo de la Costanera Sur que nadie nunca te va a poder arrebatar.

Yo tengo un juego secreto, que es que el río y las escaleras son un teatro, el juego empieza cuando yo que soy la actriz principal bajo por las escalinatas hacia el río. El río es el escenario, y la gente se sienta para ver la obra. Porque las escalera son la platea, la obra es la gente bañándose, los barcos a lo lejos. y la verdad es que no conozco el mar, pero con este río marrón y dulce me alcanza para imaginarme la eternidad. La Eternidad es la obra.

Me dijeron que del otro lado esta el Uruguay. Entonces es el extranjero y entonces el juego es que en vez de actriz sos una modelo, como Claudia Sanchez, viste la propaganda, va por todo el mundo, con el marido, lugares finos. Y el juego es medio parecido: bajás las escalinatas (bah, las escaleras) y nadie se da cuenta pero ahí sos una modelo aunque no fumes LM. La costanera Sur marca tu nivel.

Y cuando finalmente tenes que salir del agua, por que te cansaste de nadar apoyando las manos en el fondo, una de las cosas mas lindas es ir a pasear hasta la glorieta y ver la estatua de Luis Viale, arrojándole el salvavidas a una madre con su bebe.Me contaron que era un hombre de la clase alta, que era un tipo de mucha plata, algo así como un pituco y que un barco que iba al Uruguay se hundía y como un caballero, cedió su salvavidas a una madre.Hicieron bien en hacerle una estatua.

La costanera sur esta separada de la ciudad por un cacho de puerto medio abandonado, todo lleno de barracones, donde crece el pasto. Es como un orden que divide dos mundos ciudad, pasto, baldío, balneario: de este lado están los grandes edificios: El correo, el ministerio de Guerra, la Aduana.De este lado el sol, la ciudad deportiva de Boca que hizo Alberto J.Armando (hay una confiteria redonda adonde voy a ir cuando tenga novio, y pueda entrar a un lugar tan fino) el monumento de bronce de Luis Viale arrojando el salvavidas, la vieja Munich donde se pueden comprar cocas y helados laponia por que yo traje plata, y a la tarde voy a ir.

Dicen que el rio esta contaminado, yo digo, esta un poco sucio, pero no me puedo imaginar que prohiban bañarse en este lugar, es como si me dijeran que algún día no va a estar el río, que me voy a sentar en estas escaleras y no voy a ver el río, que va a desaparecer la franja de pasto y edificios abandonados que separan el balneario de la ciudad, que la Ciudad Deportiva va a ser abandonada y que ni el recuerdo de sus paseos quedara, que la Munich sera otra cosa y no va a haber mas helados Laponia.

Yo se que voy a crecer, estoy mas alta, Pero la Costanera Sur seguirá igual a si misma. Por que las cosas no pueden cambiar tanto ¿verdad?

Corazon gaucho.



Siempre son insignificancias las que te dan la pauta. Jula habia visto descongelandose en el mármol de la cocina un cacho de asado con chimichurri que habia sacado del freezer(restos del asado del Dia de la Madre) y me pregunto si eran ribs con salsa de tacos. Pero, mi hijito, le dije ¿que clase de criollo es usted que confunde asado con ribs? Por lo menos diga costillitas de cerdo!!! Y asi seguimos: hablando del blog, de los ultimos post, de un mail que tenia que mandar. Pense en hacer un pucherito pero hacia calor, y entonces agarre el wok, unos fideos de arroz y me puse a hacer chow mien, por que tenia hakusay, y brotes de soja.
Y en la pc puse musica slow para bajar un cambio. Hay musica que es como un speed, por ej. si tengo que limpiar la casa a fondo pongo Queen o Lynrd Skynner y si necesito algo down me va James Taylor.
Pero nunca renunciare a mi corazon gaucho. Por que soy una criolla: en cuanto a la globalizacion, jamas arriare mis banderas nac and pop.

Kafka


un aforismo kafkiano: A partir de cierto punto no hay retorno. Este es el punto que hay que alcanzar.

Tempranamente Kafka contribuyo con cierta mirada que me fue dada, sobre el abismo de la existencia. Es un autor necesario para cuando uno empieza a crecer y atisba sobre la nada. El es especialista en aparatos burocraticos y en demostrarte fehacientemente que aunque obedezcas hasta el absurdo, el Otro no va ceder. Bueno, Kafka no se puede contar, hay que leerlo. El mejor escritor argentino (no me jodan, nadie le llega ni a los talones) Borges (te puede gustar o no, eso no esta en cuestión) dijo: traté ambiciosa e inutilmente de ser Kafka”, pero a ninguno de los dos la escriba de estas lineas envidia. El uno, encerrado en la biblioteca de Babel, con infinita sabiduria pero sin amor. El otro en una pesadilla infinita tambien, como la biblioteca, poblada de pequeños insectos humanizados, de ratas, de laberintos y guardianes. Y los dos con la maldicion del humor para ahondar la condena.
Larga vida a los escritores que hicieron nuestra existencia mas compleja, y por supuesto, mas interesante.

Todos tienen en su interior un demonio mordiente y destructor de las noches y eso no es ni bueno ni malo, ya que es la vida: ese demonio es el material (y realmente es un material maravilloso)que usted ha recibido y con el que tiene que hacer algo ahora. (Kafka)

40 años del primer disco de Almendra


No podemos hacer otra cosa: tenemos que ir. No importa si nunca leemos la pagina de los devotos “jardin de gente”, no importa que ya no comulguemos con la santa iglesia spinettiana del pan, el mondo di cromo y que el titulo Don Lucero no signifique absolutamente nada para nosotros.
Ud. dice : cuarenta años del disco de Almendra y se tiene que estar ahi. Cruzar la ciudad Lanus/Liniers en bondi sola (nadie sino mi hermano comparte mis afanes) y estar en misa, y comulgar un ratito para que la musica haga su tarea. Aunque no sepa los temas de Invisible (Sr.yo me quede en Pescado, me casé e hice los deberes). Se tiene que estar alli, como si se enterara que su vieja novia quedo viuda y decide ir a saludarla y ver que la belleza (confiar en ello) de la mina esta intacta.
Le digo 4 de diciembre en Velez.
Un servicio a la comunidad: banco santander 15% de descuento. Cuando compre el long play en cuestion no tenia tarjeta de credito, junte la plata de la semana con esfuerzo puber para ir a la disqueria amiga. Raul tampoco tenia tarjeta en esos tiempos el escuchaba “Barrilito de Cerveza” en la version de Anteojito y Antifaz. En cuanto a Jorge…mnnno se… todo muy lindo, pero no, Spinetta, no. Paso.El hombre bailaba muy bien rock, no necesitaba del aura de la música progresiva, era asi nomas.

la madre naturaleza


El cuerpo es gris con intersticios rosados. Se distinguen de los dudongos por tener una cola aplanada horizontalmente en forma de espátula, en vez de forma de media luna.
Raùl (ella jamas lo habia llamado Raulito) le habia comentado hace mil años (tal vez no fue Raúl) que viendo un documental sobre los pantanos, o como se llamaran ¿tal vez manglares? unos expedicionarios no advertidos se habian morfado uno y se habian hecho el numero dos encima por que su carne era pura grasa.
Tambien habia escuchado (todo es texto) que eran manaties las supuestas sirenas que extraviaban a los marinos provocando que la suerte volcara en desdicha.
En que punto las bellas sirenas se juntaban con la bola de sebo ??? En las tetas. Puesto que los manaties eran mamiferos, tenian enormes tetas para amamantar crias.
Pero Raúl no lo habia podido ver en el cable, por que en esa epoca no habia cable. Y Jacques Costeau vadeaba limpios mares, azules oceanos, no pantanosos manglares venezolanos. Descartemos a Disney y el mundo de la Naturaleza, porque eso siempre trataba de ositos y zorros en la nieve.
Atarse en el mastil . Eso hizo Ulises. Y como tenia los oidos tapados no escucho que no eran cantos serafinicos sino chillidos de ratas lo que las bolas de cebo emitian.
En cuanto a la cola aplanada de los manaties (a diferencia de los dudongos que tienen forma de media luna, cosa que me parece imposible) no me genera mas que desconfianza.
Pero las sirenas no plantean nada mejor. Te enamoras de ese pelo siempre abundante, siempre ondeante, pues sus nombres (Ondina, Ariel) sugieren pelo abundante y ondeante y luego te encontras con olor a pescado, un mundo submarino con casas de cristal (ver nemo en sunderland: sunderland no es unicamente una colonia de vacaciones para niños de familias progre judias porteñas)e imposibilidad de amor.
Y ademas ellas son de mar y vos sos de tierra. El manati por lo menos es bicho de barro. Casi solido.
Mejor volca la vista hacia la patrona, por que el mar y los mitos solo acarrean decepcion.

El Palacio del rocanrrol en el dia kafkiano de la Otra;brilla brilla diamante loco.



Es parte de las leyendas del rock que uno de los integrantes de Pink Floyd, Sid Barret, se volvio loco. Absolutamente loco. Perdido. Dicen los que saben que sus ojos negros te atravesaban, que no miraba nada. Un ojo que no te mira. Menudo siniestro. Sus compañeros le dedicaron esta bonita pagina intitulada Brilla Brilla diamante loco.
he aqui la letra.

Recuerda cuando eras joven
Brillabas como el sol.
Sigue brillando, diamante loco.
Ahora hay una mirada en tus ojos,
Como agujeros negros en el cielo.
Sigue brillando, diamante loco.
Quedaste atrapado en el fuego cruzado
De la niñez y el estrellato
Levado por la brisa de acero
Adelante, tú, objetivo de risas lejanas
Adelante, tú, leyenda, tú, mártir,
y ¡brilla!.
Perseguiste el secreto demasiado pronto
Y lloraste por la luna
Sigue brillando, diamante loco.
Amenazado por las sombras de la noche
E indefenso en la luz.
Sigue brillando, diamante loco.
Dejaste de ser el bienvenido
Con precisión aleatoria
Cabalgando la brisa de acero.
Adelante, tú, loco delirante y visionario
Adelante, tú, pintor, tú, gaitero, tú, prisionero,
y ¡brilla!.

he aqui la musica.(ojo al piojo: si tenes sindrome de deficit atencional ni te metas aca por que dura mas de diez minutos y no es apta para gente que nacio despues de los ochenta)
http://www.goear.com/files/external.swf?file=e4afa87