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gente que arde como flama


Le tocaron, como a todos los hombres, malos tiempos en que vivir.
Borges (Otras Inquisiciones)
 Basquiat usaba como nick la palabra SOME (some old sheet: la misma vieja mierda) . Se murio a los ventiocho, saturado de cocaina de fama de inteligencia y de la cosa autodestructiva de los pibes que arden como flama, pero que se van, definitivamente temprano.

Aca en el blog tengo unos cuantos. No se por que, me vienen a visitar. Este me dejo el angel caido que puse arriba, y al que pido que me cuide para que las habladurias del mundo (como canta Spinetta) no puedan atraparme.
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actitud para el arte.


cuando tenia 17 fui al manicomio Borda, el viejo loquero de Barracas,  a hacerme un test vocacional. Recuerdo algunas cosas.
Entre ellas, que en la devolución me dijeron que tenía “actitud para el arte, pero no aptitud”:
¿que sera actitud?¿ Que podria  pararme y tomar un vino en un museo, mientras alguien presenta sus cuadros? ¿  posar para un fotografo?
Mi inutilidad artistica es genuina, no la descubrió la psicologa del Borda. Sin embargo,esto no quiere decir que no pueda ver cuando algo es bello. Hoy puse un angel caído de Basquiat en el blog, por que siempre los angeles se me estan cayendo. No hacen su tarea. Y tambien voy a poner un arbol azul, aca mismo, de Piet Mondrian, por que el arte no se me da, pero tengo actitud., el color azul es mi preferido y ese arbol es barbaro para que el angel de Basquiat se pose, como un cuervo y desde alli nos cuide a todos  nosotros, pobres mortales.

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No somos lo que deberiamos. No somos mujeres de Atenas.


En esta semana Silvia, Gerardo, Graciela y Mario estuvieron dando vueltas sobre lo griego. Y aparecio esta cancion, que es extremadamente bella y sutil sobre los deseos de las mujeres, y sobre lo que no somos, Mujeres de Atenas.

Mujeres de Atenas
Chico Buarque – Augusto Boal/1976
 
Mírense en el ejemplo de aquellas mujeres de Atenas
Viven para sus maridos, orgullo y raza de Atenas
Cuando amadas, se perfuman
Se bañan con leche, se arreglan sus melenas
Cuando fustigadas, no lloran
Se arrodillan, piden imploran, más duras penas cadenas
Mírense en el ejemplo de aquellas mujeres de Atenas
Sufren por sus maridos, poder y fuerza de Atenas
Cuando ellos embarcan, soldados
Ellas tejen largos bordados mil cuarentenas
Y cuando ellos vuelven sedientos
Quieren arrancar, violentos, caricias plenas obscenas

Mírense en el ejemplo de aquellas mujeres de Atenas
Se desvisten para sus maridos, bravos guerreros de Atenas
Cuando ellos se llenan de vino
Acostumbran buscar el cariño de otras falenas
Pero al fin de la noche, en pedazos
Casi siempre vuelven a los brazos, de sus pequeñas Helenas

Mírense en el ejemplo de aquellas mujeres de Atenas
Engendran para sus maridos, los nuevos hijos de Atenas
Ellas no tienen gusto o deseos
Ni defectos ni cualidades tienen miedo apenas
No tienen sueños, sólo tienen presagios
De su hombre, mares, naufragios, lindas sirenas morenas.

Mírense en el ejemplo da aquellas mujeres de Atenas
Temen por sus maridos, héroes y amantes de Atenas
Las jóvenes viudas marcadas
Y las gestantes abandonadas no hacen escenas
Se visten de negro, se encogen
Se conforman y se recogen, a sus novenas serenas

Mírense en el ejemplo de aquellas mujeres de Atenas
Se secan por sus maridos, orgullo y raza de Atenas
 
textos de otros

hablando de tigres. Un poema de Enrique Banchs acerca del odio


Tornasolando el flanco a su sinuoso
paso va el tigre suave como un verso
y la ferocidad pule cual terso
topacio el ojo seco y vigoroso.

Y despereza el músculo alevoso
de los ijares, lánguido y perverso
y se recuesta lento en el disperso
otoño de las hojas. El reposo…

El reposo en la selva silenciosa.
La testa chata entre las garras finas
y el ojo fijo, impávido custodio.

Espía mientras bate con nerviosa
cola el haz de las férulas vecinas,
en reprimido acecho… así es mi odio.