un cuento de la Otra. Un río perfecto para el pez banana.

Un dia perfecto para el pez banana

Gran cuento, esos que vienen una y otra vez. Como “La señorita Cora” o  o The Body.
Cuando miraba el Paraná (no lo toque, y es una lastima, estaba tan cerca y yo inclusive habia llevado malla) se me ocurrio que era un rio perfecto para el pez banana, lo cual no quiere decir absolutamente nada . Y me agarraron ganas de escribir un cuento a la manera de Salinger.(claro que sin el talento de Salinger, que vivos!!!), con esos niños inquietantes y el peligro asomando la trucha.
 No sera gran cosa, pero sin embargo it is my best.

 

Un río perfecto para el Pez Banana
 ¿Sabes?, he oído hablar de peces banana que han entrado nadando en pozos de bananas y llegaron a comer setenta y ocho bananas -empujó al flotador y a su pasajera treinta centímetros más cerca del horizonte-.
J.D. Salinger 

En la costanera, apenas antes de las cuatro, se arman gacebos  portatiles y,  hasta que la noche pueda instalarse, los viandantes se entretienen en atiborrarse de tortas fritas, cual peces bananas y pasear por la costanera nueva de Paranà.
 

Con el sol amable de marzo el río invita a ser  visto al sesgo. Y acostados en la arena podemos descubrir que el marrón se envicia en  azules iridisados, unicamente visibles por quien esta tendido y atento.  La arena entonces es del color de la que se usa en  la construcción, ni oscura como la de los mares del atlantico sur , ni blanca como la del Caribe. La arena es amarilla.

La joven esta digiriendo el  pescado de rio recien engullido en el restaurante del club Estudiantes,  y  aunque la playa es muy breve, alcanza. Como es otoño y ha llovido un rato antes, no existe la posibilidad de que venga algun esbirro a reclamarle carnet de socia o pago  a cambio del uso de la reposera.  El horizonte es rio, isla, camalotes, botes y los pocos que estan en la playa.
Lo mas hermoso que anda por ahi, ademas del rio, es una niña cerdo.La acompañan hay tres mujeres adultas que no la estan mirando, pero que, si se les preguntara, dirían  que la cuidan.

La niña cerdo es muy pequeña,  ni siquiera debe ir al jardin de infantes.Bombachita y gordos pechitos de grasa al aire.  Da la impresión de que las mujeres  no advierten que es hermosa y  ademas es un espectaculo  de circo en su robustez extrema de niña cerdo.

Las  mujeres estan a espaldas del rio a pocos pasos de la joven que mira el Parana desde su atalaya impaga. Ella piensa que no es buen signo que se despreocupen de cuidar lo que hace el rio, de vigilarlo, de ver con quen intenciones viene,  y entretanto la niña cerdo se embarra a sus anchas haciendo un pobre remedo de montaña o arbol de navidad con el  barro de la orilla. Sus dos jamones, sostenidos por unas pantorrillas  que recuerdan las columnas del Coloso de Rodas, ruedan por la arena. Cuando habla para sí aumenta la impresion de cerdito, suenan alegres gruñidos.
.
-No creo que Neco este en condiciones de verla este fin de semana largo- dice una de las mujeres , tal vez la madre de la niña cerdo, aunque ningun parecido justificara esta apreciación.
-No creo, repitio la otra, arrancandose un pelo de la cavidad de la nariz, sin disimulo. 

 

Tres chicos de unos diez años entran en el ojo de la escena. Un varon adulto, invisible a la joven tirada en la playa del cub Estudiantes,los autoriza a meterse en el rio, o mejor dicho a sacarse los pantalones para entrar.
-Guerra de barro, -dice el mas kilombero, un tal Ivan.
-Mis ojos, mis ojos, dice otro, al que Ivan y el otro niño le tiran barro
– Eh, eh, grita el tercero reboleando barro a derecha e izquierda, un tanto enloquecido.
Los dos atacantes dejan al  llororoso, lamentandose solo. Cualquiera puede advertir que el atacado esta de mas, que es una presencia necesaria para ser atacado y no otra cosa
-Neco siempre hace lo mismo, dice que va a venir y que va a traer plata y no cumple.
– Si, siempre hace lo mismo.
– Y después no hay como conformar a Marina
 La niña cerdo se llama entonces Marina. Marina mira hipnotizada en rededor con un hilo de baba que cae de su pequeña boca. De a poco se va poniendo llorosa, hace pucheros.
La niña cerdo llora quedamente porque los chicos (atacantes y atacado) destruyen su castillo o pino navideño a pisotones, se tiran agua, juegan a quien llega mas lejos arrojando barro.Y parecen extremadamente felices. El barro lo  obtienen de las ruinas del castillo o pino armado que ya no podra ser reconstituido.
El barro pasa rapidamente de ser una bola a estallar en el aire en millones de esquirlas de bola de barro..

-Marina , no te vayas lejos, quedate donde te pueda ver

– Si mamá dice la niña cerdo, y confirma que la mamà no era ninguna de las dos que hablaban si no la tercera echada en la reposera de madera,  en una posicion que ni queriendo puede vigilar lo que hace el rio.

– Marina  llora cuando le digo “tu padre nos ha abandonado”
– pobre chica
– Si, pobre, Ni siquiera por su hija trae plata. No se la voy a dejar ver si  no trae plata
– Haces bien, tiene que cumplir
-Pobre chica. A mi no me importa nada. Ya vino varias veces pero dice que no tiene plata, entonces no lo dejo entrar.A veces me amenaza, cuando tiene vino encima, con que un dia la va a venir a buscar y se la lleva, nomas.
– Incapaz. Es un tarado.
– No sirve ni para piyar

La niña cerdo mira con atención a los malvados impuberes felices.. El rio se le hace amigo, le lame los pies, amable, le hace cosquillas en la parte trasera de las rodillitas. Ella va de los chicos al rio, lo mira con atención, con ojitos de china, cerraditos por el sol de frente y por los redondos mofletes. Pero se arma una vicera con sus manitos de cerda y avanza unos pasos mas.

La soga esta a pocos metros. Si la joven optara por levantarse no tendria que caminar mas que cincuenta pasos para llegar al limite donde queda claro que mas allà hay monstruos. Pero la soga para aca marca el territorio seguro, la zona de juego, la zona donde el guardian cuida a los niños. Solo hay que estar atento. Ademas la soga tiene en regular disposicion una serie de boyas amarillas que hacen extremadamente visible el lugar donde el rio se vuelve enemigo.

Los primos que jugaban, (la joven piensa que son primos) nunca llegan a acercarse a la zona de boyas Despliegan su guerra de barro mas acá, con el agua baja.

La soga de seguridad se pierde en  la orilla que esta en el exacto lugar donde la playa se vuelve parque, con cesped cortado por el jardinero del club Estudiantes, trazando un semicirculo entre orilla y orilla y la panza del rio dispuesta para que los niños vayan al padre rio, tranquilos.

– El Neco es asi, dice que no tiene plata y yo lo vi que vino con una bicicleta nueva.
– Claro, antes de comprar una bicicleta tendria que pensar que tiene una hija que alimentar

Marina levanta la vista y se da vuelta mirando al trio de mujeres que la acompañan y nadie le devuelve la mirada. Entonces se dirige al extremo de la cuerda y se agarra de ella. El rio la baña hasta el cuello y agarrada de la cuerda avanza.

La joven del pescado a la parrilla digiriendose en el estomago piensa en interrumplir la charla sobre Neco, sus obligaciones de padre y el alimento del cerdo, pero se queda mirando al exacto lugar donde mira Marina.. Alli el rio hace morisquetas, invita, como un numero vivo, a descubrir misterios. Mira con los ojos de Marina.

Por un momento, desprendidas de la magia, la niña  y la joven se dan vuelta para ver como los tres primos abandonan la playa, hartos de gritarse, un poco azules de frio, hacia la costanera, porque es hora de salir.  Se ponen pantalones que quedan mojados al instante y asi se despegan del peligro del rio padre hacia un lugar seguro, donde todo es transito de familias, mate en sobaco, pretenciones de pobres que desfilan junto a ricos, bicicletas.

Mas alla el parque, con sus umbrias e infinitas escaleras que seria insano  subir, pero que en definitiva no te pueden devorar si tenes la precaucion de no andar de noche cuando la luna es bruja y el parque se puede volver malo.

Pero a esta hora, la de la torta frita, con el sol dorando la costanera, es hermoso rodear las barrancas por las veredas donde se deslizan los autos y camionetas de ricos que identifican a la aristocracia sojera.

– Y no se fija que a Marina hay que cuidarla, que necesita cosas
– Ella es buenita, pobre, ni trabajo da, pero hay que comprarle lo que necesita
– Remedios, comida, vestirla.
– Pobre chica,

Lastima que ese momento, el de la fuga de primos felicies, no fue aprovechado para dejar atras al hipnotico rio,

La joven observa con preocupacion como la niña cerdo sigue inspeccionando agarrada de la soga de boyas y al seguir su mirada ve  una lancha de paseo que sin embargo no genera oleaje en las orillas,

La cadencia del rio le amasa la carne, el latir de la sangre del rio la acuna,a ella, a la joven tambien le  da ganas de dejarse llevar, ademas evidentemente,  la niña acaba de darse cuenta del azul que hay escondido en lo marron.

Agua con entrañas de pacú, de surubi, de boga, de armados,agua  con escamas doradas y blanco perla que le prometen a los botes que reclaman amparo, unas monedas para yerba, grasa y  harina y la carne blanca y grasosa para la fritura del dia, la carne del pescador para los hijos que el rio hizo, padre rio . Tal vez el rio cumple.

– Neco lo va a tener que pagar si no cumple

– Un padre debe cumplir, para eso es padre.
Antes de que la niña avance un paso mas, la joven se va. No quiere escuchar gritos de mujeres buscando inutilmente.


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3 thoughts on “un cuento de la Otra. Un río perfecto para el pez banana.

  1. me llega de cerca este cuento,ya que el parana me es harto conocido,tengo una casa sobre sus costas.Estremece el final,pero la precencia del padre río durante todo el momento de tensión,es lo que más me gustó

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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