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somos bichos de ciudad.

hubo de haber un tiempo en que la primavera llenaba los pastos crecidos de los terrenos baldios de unas pequeñas margaritas salvajes que llamabamos bichos colorados, posiblemente porque en su interior hubiera bichos colorados invisibles que te llenaban de ronchas.

Entonces habia terrenos baldios, y acá nomas, para el fondo, habia calles con zanjas donde decian que se podian pescar sapos. ¿pescar sapos? 
Y era el tiempo de jugar a la bolita y de salir a la vereda, mucho tiempo
Y si te habian crecido un poco los pelos en las piernas ya pensabas en pasarte la maquinita y en ropa de colores insolitos como fuccia, anaranjado, o un celeste tan chillon cuyo nombre se me llevo el olvido.
Tiempo de picnics, o al menos de pensar en organizar un picnic.
La primavera no me da lo mismo. Sigo los ciclos de la naturaleza, como si fuera una planta o un mar. Me van las corrientes subterraneas y los tifones. Las sequias y la luna llena.
Para dar un ejemplo, mientras venia en la combi, de hacer tramites, tarareaba con la radio del señor de la combi, llena de gente amarga, esta cancion. Es, si señores, sin lugar a dudas, una cancion para cantar cuando la primavera se anuncia.Es una que sabemos todos, o no importa, en las partes que no sabemos, hacemos saraza y ya.

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si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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