Kirchnerismo en las provincias, contado para dummies. Hoy, el caso Tucuman

Una se da algunos lujos, por ej. los amiguetes que tiene en la parroquia de poetas, digo, en la bloguerìa. En este caso Ricardo, del blog (famoso blog, citado por fuentes mas honrosas que esta casa) Los huevos y las ideas.
Ponele que hablamos del Tucuman.

Ser K en Tucumán.

Mi amiga Nilda me pide un texto, una mirada sobre qué significa o significó ser kirchnerista en Tucumán. Qué aprieto. Qué problema porque ¿qué significa -en realidad- ser kirchnerista? Votar a Cristina no basta.Tampoco hay que militar sí o sí en La Cámpora. Ya se sabe, esos no son K sino ultrakirchneristas. Dianacontistas tímidos o Luisd’eliístas críticos, que es decir lo mismo. Y queremos situarnos en Tucumán, adonde Cristina, en las Primarias, recolectó un 65% de las adhesiones. Alperovich, ex radical, luego peronista y hoy kirchnerista de la rama alperovichista, en las elecciones a gobernador cosechó, tan sólo, un pobre 70%. Vergonzoso. Es que la baja calidad del voto es preocupante en nuestras provincias del NOA: son pocos los que se preocupan por entelequias casi sobrenaturales como las Instituciones o la República. Pero hay gente que sí, no vayan a creer, preocupada por los decretos de necesidad y urgencia a la par que de cuestiones fundamentales como… el “qué dirán” de sus amistades o su muro de Facebook.

¿Votan con el bolsillo los tucumanos, como dice La Gaceta, nuestro diario republicano y liberal? ¿Y con qué van a votar? -me pregunto-. ¿Con las medias, con los cordones de los zapatos, con el calzoncillo? Me gustaría pensar que, además de considerar el voto con la víscera más importante dentro de un sistema capitalista, los tucumanos también ejercitamos las funciones intelectuales superiores. La memoria y el juicio, fundamentalmente. Además, una de las realidades del país profundo (no, interior no me gusta) que conozco, es que las identidades políticas siguen siendo el peronismo y el radicalismo. Y Tucumán es una provincia peronista.

Pero doy vueltas y vueltas, como un rayo de TV, y no cumplo el pedido de Nilda. ¿Qué es ser kirchnerista en Tucumán? Mejor, ¿qué fue ser kirchnerista en Tucumán en 2008, en 2009, cuando las 4×4 se multiplicaban y los cartelitos de “ESTOY CON EL CAMPO ARGENTINO” también? Y, fue complicado, che. Había que tener cuidado para evitar los picos de presión. Ahora es fácil decirlo. O más fácil, pero entonces había que aguantar la angustia que generaba escuchar tanta tontera que los amigos o compañeros descolgaban de los medios de comunicación. Eran la fruta más cercana, claro. Y en esas situaciones es importante tener cerca el alimento que aplaque el desconcierto. Si hasta le discutí a un profesor de la facultad. Pecado. No hay que hacer eso, pequeños saltamontes. O sí, hay que hacerlo, pero a veces las consecuencias pueden ser desagradables.

Hoy es mucho más fácil ser K en Tucumán. Es más difícil defender a Alperovich, les diría. Si gobernara el Papa, seguramente habrían más ateos. Lógico. Hoy, algunos amigos que antes me escuchaban hablar de política con una gran dosis de incredulidad, me prestan un poco más de atención. Ahí viene el bloguero, dicen. Antes era el rockero. Qué épocas aquellas. Sexo, drogas y rocanrol. O bueno, está bien, rocanrol nomás.

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