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Kirchnerismo en las provincias, contado para dummies. Hoy, una mirada desde el conurbano.

Humberto Bianchetti no tiene blog. Solo tiene twitter. Es muy posmo eso. Pero ¡no lo juzgueis por eso! El hombre es de los pagos mios, donde supo reinar el ultimo caudillo conurbano; don Manuel Quindimil, ¿que habran hecho con tanto bronce que lapidaba el “palacio municipal?
En tiempos de Quindimil yo no era filoperonista. Dios me libre. Ahora si. Kirchnerista. Muy bien ¿que es ser kirchnerista en lanus?
Humberto responde “con sus propias palabras” como dicen los pibes en la escuela, en todo caso una mirada de alguien que se entusiasma con el proyecto, desde las bases, porque el fuego calienta desde abajo



Ser K en el conurbano bonaerense
Ser K , estar cerK, no cerKdo.
No se trata de dar  una definición muy precisa del hecho concreto de ser K en el conurbano, sobre todo porque creo que se puede decir que éste concepto se derrama hacia muchas otras zonas y no es exclusividad del conurbano. Pero ahí vamos.
Las vertientes del kirchnerismo son variadas y relativas a distintos momentos históricos.
En el conurbano también hemos sido, muchos K actuales, “intransigentes” de Allende, otros del PC y de distintos otros “palos”.
Lo primero que creo es que a todos se nos hace difícil convivir dentro del kirchnerismo con los viejos modelos del PJ, tragamos y tragamos sapos bastante seguido.
La abrumadora y pragmática forma del PJ de alinearse con los distintos ganadores circunstanciales hace que los kirchneristas “nuevos” comprendamos la cosa pero no podamos meterle el cuerpo en forma plena ya que si soplaran nuevos/viejos aires sería muy probable que la estructura pejotista sirva a otros intereses. Eso es lo que hace poner cierta distancia con el kirchnerismo y por eso se comprende el ansia de transversalidad que im peró en los 2 primeros años del mandato de Nestor Kirchner, este fué el gran desafío encarado tratando de cambiar cuando se podía y de cooptar, cuando no era posible, las viejas estructuras y ponerlas al servicio de una sociedad más justa y equitativa, haciendo de la política el instrumento movilizador de los cambios. Desgraciadamente y no por casualidad fué necesario un compromiso extraordinario de un militante también extraordinario que terminó pagando con su propia vida el desgaste que esa tarea implicaba.
En fin, convivir con viejas estructuras, modificarlas o corregirlas implica una tarea nada fácil cuando pensamos que eso nos lleva a tratar de modificar el accionar de punteros, manzaneras, etc. todos forman la base del aparato pejotista, aparato que muchos señalan como con vida propia.
Desafío menudo el de los próximos cuatro años para lograr una construcción que derrote definitivamente a esas viejas mañas de la política y acerque a la militancia y participación a todos aquellos para los que la política es la herramienta que provoca los cambios en la vida de todos, te guste o no.
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si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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