eramos tan jovenes·tiempo

Abonizio, Elvis, la luna azul y las paradojas de la fama.

Leo en pagina 12 on line unas aguafuertes de Adrian Abonizio. De ellas, elijo una para el blog. Y la musicalizo, tanto como para agregarle contexto

Blue Monn in Kentucky cantaba Elvis. Sus movimientos insólitos, como los de un negro fueron lo prohibitivo que atrajo las miradas sobre sus caderas primero y luego sobre su pinta en general y luego su decir, su voz. Los negros veían en él a una estafa, pero pocos podían bailar así. ﷓Una estafa, repetían. Y lo odiaban y lo amaban a la vez. Les había robado el alma, el soul, como antes los expedicionarios con sus máquinas de fotos.

Pienso entonces en la fama, en como sobrevivir a la fama ¿eh? Cuando la fama te transforma en el fetiche de los otros, cuando sos una cosa para los otros. Cuando terminas siendo Santa Maradona, llevan tu nombre como un tatuaje o ¿como seguir siendo vos, el que eras cuando soñabas ser famoso?

Elvis, tan de mujeres que usaron falda plato e no tenian otro remedio que ir al baile con madres cuya funcion era cuidar la moral, sopesar a los candidatos, aprobarlos o no y terminar roncando en un sillón periférico a la pista de baile, a sus treinta y cinco , viejas para todo otro tramite, soñando quizá en ser sus hijas a la hora de los lentos.

Digo Elvis y recuerdo,entre los miles de personajes dStephen King,a Cora, una madre en La tienda de los Deseos Malignos -Cosas Necesarias- que habia adquierido unos anteojos satánicos que la transportaban a los brazos de Elvis, dejando caer su vida adocenada, dejando de ser -por una vez- la que era. Ser otra entonces. Por que la fama es una peste, que envenena el alma de los que rodean al famoso.

Tendrán razón nomas los chinos cuando sentencian que hay que tener cuidado con lo que se desea, porque puede convertirse en realidad,que la concreciòn de los deseos trae penuria. Sin embargo podemos armar una paradoja en tanto tambien es cierto que el deseo estancado se transforma en veneno.

Entre cumplir y no cumplir los deseos de fama, entre ser arrasado por la fama o quedarse con las ganas de ser, envenenado por el deseo estancado, va lo humano.

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si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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