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Fernando Pessoa nos da letra para pensar cuando algo se clausura.


De todo, quedaron tres cosas:
la certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
y la certeza de que sería interrumpido antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda…un encuentro

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solo respiremos



Las estupidas canciones de amor pueden ser ochentosas y noventosas. Tal el caso de Solo respira, de Pear Jam

Si, yo entiendo que toda vida debe finalizar
mientras nos sentamos solos… se que algun dia partiremos
Soy un hombre afortunado que cuenta con ambas manos
A los que amo

Algunos tipos solo tienen uno…
Otros ninguno

Quedate conmigo…
Solo respiremos

Ensayandos son mis pecados,
Nunca me dejaran ganar.
Bajo todo, soy solamente otro ser humano
No quiero herir, hay mucho en este mundo que me pueda hacer sangrar.

Quedate conmigo…
Tu eres todo lo que veo.

¿Dije que te necesito?
¿Dije que te quiero?
Si no lo hice, ahora soy un tonto, ya ves.
Nadie conoce esto mejor que yo.
Ya que vengo puro.

Espero todos los dias
Cuando miro hacia tu cara
Todo lo diste.
Y nada tomarias.
Nada tomarias.
Todo lo diste

¿Dije que te necesito?
¿Dije que te quiero?
Si no lo hice, ahora soy un tonto, ya ves.
Nadie conoce esto mejor que yo.
Ya que vengo puro.

Nada tomarias.
Todo lo diste
Sujetame hasta que muera
Nos vemos en el otro lado.

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los locos de la guerra.



Shoichi Yokoi estuvo encerrado en una cueva subterránea en la isla de Guam, durante 28 años después de terminada la guerra, la segunda. Su emperador se había rendido, su país era otro y el esperaba. Porque no entregaba sus banderas. Preferible morir de inanición a entregarse al enemigo.
Lo descubrieron en el 72, en Guam, espantado y escuálido, cuasi delirante. Tuvo tiempo de ser recibido como un heroe (casi como el personaje de Naufrago, igual de desorientado) de casarse, de ser candidato a diputado. Y de morir mas de veinte años despues.

53 años, 7 meses y 11 días después de enamorarse como un loco Florentino Ariza hace el amor con Fermina Daza en la novela El amor en los tiempos del cólera. Tenga cuidado, don Floro, eso parece cólera. Pero no, era el amor.

La persistencia en la memoria lo llevo a Dalí a pintar sus relojes blandos, a Garcia Marquez a imaginar un viejo perdulario que no olvida su epifania de enamorado y al japones resistente a vivir en la clandestinidad mientras en Japon destapaban coca cola.

Somos una especie de locos de la guerra.

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Et maintenant.


ayer le conoci el pellejo a Grace. A ella ya la conocìa, virtualmente. Es que yo no sería la que soy (la escritora de blogs) sin su existencia. Participabamos ambas en un foro, y un dia dijo “me puse un blog” y yo que para las novedades (lo que considero una novedad aunque sea mas viejo que el aceite de ricino) soy mandada a hacer, dije “ups, quiero tener un blog”. No sabia bien para que. Antes del blog no escribia ficciòn.
El blog de Grace está medio dejado de lado,  es que otros fuegos la consumen. Fue la primera persona que me dijo que mis cuentos valían la pena, y eso que es Lic. en Letras.  Cuando edité mi libro, de los dos primeros, envueltos en papel de la china amarillo, uno fue para ella.
Los amigos de blog te introducen en territorios cortazarianos, como los de El Otro cielo. De un lado, tu realidad, la pava en el fuego, el horario de irte al trabajo. Pero en la pantalla de la pc puede haber cualquier dialogo. Otro cielo

Se que le gustan las canciones en frances, entonces un regalo para mi amiga Grace, a la que tanto aprecio y de paso me doy el gusto yo misma. Cuando yo era muy chica y tenia pretenciones pensaba en hablar frances de corrido y en pasear por Parìs.  Hay deseos que tal vez estan hechos para no cumplirse.

 

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Si vas a Montevideo, te tomas el subte y te bajas en … El metro de montevideo.


el Metro de Montevideo

 La que suscribe suele llenar las horas de fastidio en ese invento del demonio llamado Twitter. Ahi se entera de quien acaba de morirse, al toque, o como va el partido, y tambien recibe frases de un robot Borges, y lee el pensamiento vivo de ignotos escribidores de 140 palabras. Pero entre tantas cosas, la que suscribe, se hizo seguidora y comentadora de @metromontevideo.
¿que se le puede comentar a una empresa que no existe, en una ciudad que no tiene subte? Conozco bastante Montevideo, se que pedir en La Pasiva, me han robado las cosas del auto un sabado que fui a comer parrilla al Mercado del Puerto y se que no hay atardeceres con escondida del sol en el rio como en la playita que esta lindera al parque Rodo.
Me gusta Montevideo,  una ciudad sin subte.  Claro, pero uno se lo puede imaginar. Marco Caltieri lo hizo.
El es un diseñador gráfico que imagino un subte montevideano, con las taras que tienen los subtes, pero ubicado en esa ciudad tan amable y provinciana que es Montevideo.  Se tomo el trabajo de mapearlo y acepta las contribuciones tuiteriles que le hacen los lectores. Yo le he pedido un subte que te deje en las playas y me he vareado por  la insesatez de mantener conversaciones sobre un subte que no existe. Salvo en la ficciòn, que es un lugar donde hay cosas que pasan.

Leemos en El observador 

Porque el Metro de Montevideo existe. Es un sistema de transporte público de 12 líneas. Apenas dos son subterráneas: la roja y la verde. La roja va de plaza Matriz a estación Maroñas. Después hay tres líneas elevadas, cuatro tranvías y tres trenes urbanos. La línea U32 cumple el sueño de muchos: llega hasta Atlántida.

En total son decenas de estaciones, con los mismos problemas que en todos lados: algún nombre repetido, confuso o trasnochado, por ejemplo. Entre las más transitadas seguramente está la estación Cagancha con el Palacio Santos al fondo. O la estación Plaza Independencia, que como deja ver una postal está a metros de la puerta de la Ciudadela.

“Montevideo sufre mucho ser una ciudad de provincia cuando en realidad le gustaría ser la capital de un país grande”, sostiene Caltieri. El famoso “quiero y no puedo”. “Sufrimos como un país enano que tiene delirios de grandeza. Por eso idealizamos cosas que no están tan buenas, como el Subte de Buenos Aires”.

A su entender esto es una muestra de la fascinación que acá tenemos con las grandes ciudades y sus grandes cosas. “El mundo nos queda muy lejos. Para ir tenemos que hacer escala en Buenos Aires, Río o San Pablo. Y nos queda tan lejos que nos fascina”, continúa diciendo quien también es editor de la revista Guacho, además de socio y responsable creativo de la agencia Larsen; Laudrup & Lerby.

Comenzó a dedicarle tiempo al Metro de Montevideo hace siete u ocho años, según recuerda. Lo primero que hizo fue unos pósters del plano del Metro que se vendían como pan caliente en Tiempo Funky, una tienda de la Ciudad Vieja. Los compradores solían ser turistas y uruguayos que vivían en el exterior.

Luego fue el turno del sitio web y las postales. Una serie de 10 fotografías que muestran –porque todavía se pueden conseguir– algunas estaciones emblemáticas del Metro de la capital oriental.

Ahora es el turno del libro, que con el conciso nombre de Metro de Montevideo será presentado en estos días en la Feria Ideas+ del Parque Rodó, editado por Amuleto.

Con el paso del tiempo, la producción de Caltieri sobre el tema aumentó. Las imágenes ya son más de 30 y la historia ha crecido. El libro precisamente cuenta el desarrollo de todo el proyecto. Las instancias previas al Metro, su construcción y sus consecuencias. Incluso hechos puntuales como el plebiscito que llevaron adelante los trabajadores del transporte colectivo para oponerse al nuevo medio de transporte. Por poco, “pero por suerte no salió”, dice satisfecho el también publicista.

Mentime que me gusta

Para Caltieri otro punto importante de su proyecto es la credibilidad. Sin saber nada de urbanística ni transporte público, sin ningún asidero técnico, basándose en casos concretos como los de Buenos Aires, Ciudad de México, Londres o viejas propuestas nunca realizadas en Montevideo, él generó imágenes ficticias que pasan  por reales.

Esto lo llevó a reflexionar sobre “el valor que tiene el diseño gráfico como elemento de verdad. Uno tiende a asumir que porque está bien diseñado es verdad, que nadie va a hacer un cartel que diga Aeropuerto a 5 kilómetros y que eso no sea verdad”.

En suma, para su autor, “el proyecto Metro cuestiona o dialoga con nuestras taras como sociedad y además pone en cuestión esta noción de la confianza que uno hace a lenguajes como la publicidad o el diseño gráfico”.

Porque quien no sabe a ciencia cierta que en determinada esquina de 18 de Julio no hay una boca de Metro, a partir de las imágenes no lo dudaría. Hace poco le llegó un correo electrónico de una fábrica chilena, que produce “peines” de escaleras mecánicas, ofreciendo sus productos para el Metro de Montevideo.

“Otra vez, un hombre me escribió diciendo que caminaba por 18 de Julio y no encontraba las entradas. Entonces le respondí, porque tengo una carta corporativa donde respondo con total seriedad, que se quedara tranquilo porque las obras están. Que estábamos instalando la cartelería. Y le di direcciones de un par de galerías de esas  a las que nadie entra”.

Porque además las imágenes no están ubicadas en el futuro ni en el pasado. Son recientes. “Pertenecen a un tiempo paralelo, actual. De un poquito antes que asuma el Frente Amplio, creo. El tiempo del Metro es como un tiempo de neoliberalismo rampante. Hay de parte de sus impulsores la idea de que existe un potencial oculto que tiene la ciudad y hay que liberarlo, incluso llevándose por delante alguna cosa. Con la idea de que lo privado era más eficiente”. De hecho, según explica concienzudamente, el Metro de Montevideo “pertenece a la órbita privada y se ufanan de eso, porque están contentos de que sea privado”.

De todas formas no es seguro que este nuevo sistema de transporte sea tan útil como deseado. “No parece solucionar nada”, aclara su creador. A él le queda bien para ir a trabajar o visitar a su madre, pero “es tan incómodo como el de Buenos Aires”. Además –la economía siempre hay que considerarla– “no está claro que el boleto sea más barato que el del ómnibus”.

Como es lógico suponer, Caltieri no fue el primero que pensó un sistema de transporte subterráneo –o mixto– para la capital uruguaya. De hecho, él se basó en algunos proyectos irrealizados. Muchas personas han dedicado tiempo a imaginar o incluso proyectar un subterráneo en Montevideo: cuáles serían sus líneas principales, dónde estarían ubicadas las estaciones y las bocas de salida. Incluso detalles como el que incorporó a sugerencia de su madre: los carteles de “Prohibido tirar yerba en el andén”.

Para el autor del libro Metro de Montevideo, la ensoñación colectiva que muchos tienen con este medio de transporte es parte de nuestra idiosincrasia. “Acá nos pasamos ideando grandes soluciones que después no se realizan o quedan inconclusas”. Algunas obras que conocemos no son tal cual se planificaron. Por ejemplo el Estadio Centenario, el Palacio Municipal o el Hospital de Clínicas. Otras nunca se realizaron, como el aerocarril de la isla de las Gaviotas o “la ciudad de los malayos atrás del Cerro, con un puente cruzando sobre la bahía. Yo vi a Sanguinetti mostrando la maqueta de eso, nadie me lo contó”.

De todas formas no le disgusta la idea de que algún día la capital uruguaya pueda tener una verdadera estación de Metro. “Montevideo es una ciudad que no tiene grandes atractivos. Sería bastante fácil convertirse en una ciudad que tiene un Metro ficticio, que la gente actuara como que hay un metro, pero no hay. Sería muy divertido”.

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como puede ser que hay gente que prefiere que el paìs se vaya a pique, con tal de demostrar que Cristina es una mierda


yo le tengo confianza a este gobierno, no por lealtad al proyecto kirchnerista, sino porque alienta la perspectiva nacional y popular en la que siempre creì. La patria especuladora, la patria militarizada, la patria de los oligarcas y los fachos esperan la caida.

Ya van a ver, dicen algunos, regodeandose en la expectativa del fracaso nacional. Yo no. Yo espero mas. Y entretanto, sigo trabajando.

No se trata de que Cristina se sostenga o no. Se trata del país. Se trata de nosotros.

gracias Romualdo por el reclame.

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me manda silvi rivoira un poemita por mi cumple.


 

Que comparto con los que tienen mas de 50. Yo acuso 56,y tan contenta (algunos dias y otros no) pero bien, bien. tirando, amigo queselevaser.

Dios es argentino y si no, no importa … tengo los ojos bien abiertos para seguir viendo maravillas.

 

A los cincuenta no es posible
desatender el tiempo impunemente.
A esa edad se supone que uno sepa
lo que se puede y lo que no se puede.
Uno ya se conoce y reconoce
lo suficiente para comprender:
que la mierda no alimenta,
que el prójimo es capaz de cualquier cosa,
que siempre nos gobiernan los peores,
que la inmortalidad es una idea,
que sólo con amor se chinga bien,
que el pellejo estirado no se encoje,
que nos quedamos huérfanos,
que el jefe no es tu amigo y viceversa,
que si algo salva sólo el arte salva,
que el Todopoderoso está ocupado,
que las más altas metas no se alcanzan,
que veinte años no, cuarenta es nada,
que cuando quieres llorar no lloras
y a veces lloras sin querer…

Ojalá que ya sepas estas cosas
y tengas un feliz aniversario.

          Hjalmar Flax (poeta puertorriqueño)