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Las sociedades de control, la burbuja de filtros o socorro me están mirando.

Ninguna novedad a esta altura de las cosas: alguien te està mirando.  Pueden saber quien sos fijandose en el ticket del super, en el resumen de la tarjeta, en la camara de seguridad de tu calle, en tus busquedas de google.

Yo trato de desentenderme de eso, si no no tendria blog. Claro que alguien que se tomara el trabajo (¿pero para que,  para que?) se enteraría de mi mas de lo que yo concientemente registro. Con la tarjeta Sube se podria trazar un mapa de mis desplazamientos, con el registro de mi celular, las personas con quien hablo… Esto es lo que se llama una sociedad de control. Ni siquiera necesitan un espia. Alguien -una màquina- puede hacer la suma de mis movimientos.  Hay un capitulo de los Simpson que cuando alguien saca el libro X de la biblioteca se activa una alarma de pensamiento independiente y se avisa a la CIA.

Estamos -a no dudarlo- en una prisión continua, en términos de Foucault, y eso que Foucalt se murió en el 84. Pero el ya contaba de nuestra sociedad del control.

Hablabamos en esta humeda mañana con mi hijo de eso, de como uno se siente libre navegando en internet, pero que esa libertad esta regulada. El me contaba que en abril  vino a la Argentina el creador de Linux, Richard Stallman y dijo que no volverìa porque en Ezeiza le tomaron las huellas digitales o algo por el estilo. El tipo viene de USA, o sea.

Y yo le contaba que en la escuela estan por reemplazar unas computadoras que nos regalo el ministerio con Linux, por Window, porque los profesores  no saben usar linux. Y los alumnos tampoco.  No hay paradoja en esto, es asi: el software libre es mas dificil de usar.

Y de una cosa a otra terminamos con este video que dice lo que ya sabemos, que no somos un carajo libres navegando.
Que si le pones a alguien en un mail privadisimo “como me gustaria ir a un spa” te  empiezan a aparecer arriba propagandas de spa.
Sin embargo tengo una hipotesis optimista, es que soy una mujer optimista: como lo cuentan tantos libros, el control nunca puede ser total, el sujeto se cuela en los intersticios del control, y es un heroe, o muere en el intento. Total igual va a morir. Lo dice Dostoievsky en la ratonera (me gusta contarlo aunque ya lo contè otras veces)

Y ahora quiero preguntarles algo: ¿qué se puede esperar del hombre, si se tiene en cuenta que es una criatura tan extraña? Se pueden derramar sobre él todas las bendiciones de la tierra, ahogarlo en dicha, de modo que sólo se vea las burbujas que suben a la superficie de su ventura; se le puede otorgar tal seguridad económica, que no tenga que hacer otra cosa que dormir, mordisquear tortas y preocuparse de impedir que la historia mundial se interrumpa. Y aun entonces, por pura malicia se interrumpe. Y aun entonces, por pura malicia e ingratitud, el hombre les hará una sucia jugarreta. Inclusive pondrá en peligro su vida en beneficio de las más flagrante estupidez, de la tontería económicamente más insegura, nada más que para inyectar sus propias fantasías, desastrosas y letales, en toda la solidez y sensatez que lo rodean. Precisamente quiere preservar sus perniciosas fantasías y sus vulgares trivialidades, aunque sólo sea para asegurarse de que los hombres siguen siendo hombres (como si eso fuera tan importante), y no teclados de piano, que responde a las leyes de la naturaleza. Quien sabe por qué, al hombre le molesta la idea de no poder desear ese deseo no figura en su tabla de tiempos en ese momento.

  Pero aunque el hombre fuese otra cosa que una tecla de piano, aunque tal cosa se le pudiera demostrar por métodos matemáticos, no volvería en sí, sino que utilizaría alguna de sus tretas, por pura ingratitud, nada más que por salirse con la suya. Y si no los tuviera a mano, inventaría los medios de destrucción, de caos, y todos los tipos de sufrimiento necesarios para lograr su objetivo. Por ejemplo, maldeciría en voz lo bastante alta para que todo el mundo lo escuchara -maldecir es prerrogativa del hombre, y lo distingue de todos los demás animales-, y quizás el solo hecho de maldecir le daría lo que quiere, es decir, le demostraría que es un hombre, y no una tecla de piano.

 Pero se puede decir que también esto es posible calcularlo de antemano e incluirlo en la lista -el caos, las maldiciones y todo-, y que la posibilidad misma del cálculo lo impediría, de forma que predominaría la cordura. ¡Oh, no! En ese caso el hombre enloquecería adrede, nada más que para incomunicarse a la razón.

  Creo que esto es así y estoy dispuesto a jurar porque me parece que el sentido de la vida del hombre consiste en demostrarse a sí mismo, a cada instante, que es un hombre, y no una tecla de piano. Y el hombre seguirá demostrándolo, pagándolo con su piel; si hace falta, se convertirá en un troglodita. Y como esto es así, no puedo dejar de alegrarme de que las cosas sigan siendo como son y que por el momento nadie sepa qué es lo que determina nuestros deseos.

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2 comentarios sobre “Las sociedades de control, la burbuja de filtros o socorro me están mirando.

  1. Está,pues,el conocimiento primariamente al servicio del instinto de conservación,que es mas biien,como Spinoza dice,su esencia misma.Y así cabe decir que es el instinto de conservación el que nos hace la realidad y la verdad del mundo perceptible,pues del campo insondable e ilimitado de lo posible es ese instinto el que nos saca y separa lo para nosotros existente.Existe,en efecto,para nosotros todo lo que,de una u otra manera,necesitamos conocer para existir nosotros;la existencia objetiva es,en nuestro conocer,una dependencia de nuestra propia existencia personal.Y nadie puede negar que no puedan existir y acaso existan aspectos de la realidad desconocidos,hoy al menos,de nosotros,y acaso inconosibles porque en nada nos son necesarios para conservar nuestra propia existencia actual.
    Opinión de Unamuno que la hice propia.

  2. Los modelos de sociedad controlada que se proponían y oponían, supuestamente, eran los de Orwell y Huxley. Uno policial y otro basado en el entretenimiento. Finalmente, creo que podemos decir que los que cortan el queso son unos capos totales: ni uno ni otro, los dos.

    Acá hay una viñeta pseudohumorística que lo resume:

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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