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Peyton Place, Vallejos, Twin Peaks, y ahora la villa El infierno tan temido

los pueblos chicos son infiernos, cerrados, asfixiantes, llenos de secretos, condensados. A Puig, ahora casi heroe literario en Villegas, lo deben haber odiado porque el Vallejos de Boquitas Pintadas era reconocible con sus miserias y agachadas.
No es ocioso el recuerdo de Puig cuando empiezo a leer Camara Gesell, el nuevo libro de Guillermo Saccomano, que vive ahi, en la villa, porque en la segunda pagina ya se da el recurso del recorte del diario convocando a la procesiòn de semana santa.

Relatos crueles, llenos de expresiones tan de acà, tan reconocibles.

Les copio un fragmento, para que empiecen a sentir el pulso de esa novela, un dolor de huevos para la gente bienpensante de la villa, un horror que muerde la yugular, que te recuerda que el horror esta soplandote la nuca, con el mar de fondo, escurriendose entre los pinos y la luna.

“…acá, en su chalet del Pinar del Norte, alguien, un agrimensor progre se esta garchando su nene, alguien, un mecánico, en una casa de chapa de La Virgencita esta fajando a su mina, alguien, un peon borracho, en el corralón acogota a otro peón borracho durante un partido de truco, alguien en la Terminal, un sereno en alpargatas, después del ultimo micro toma mate, el churrasco de los pobres, alguien, un sida, se está ahorcando en una tapera del sur, alguien, un capataz de la cementera está enterrando el cadáver de su novia en una obra, alguien, un oficial joven, está picaneando un pibe chorro en la comisaria, alguien, un perdedor, envuelto en cartones muere de frío en la puerta de un edificio cerca del muelle, alguien, un remisero, se coje a la cuñada mientras su hermano trabaja de seguridad en un depósito, alguien, un chorrito, corre por las alamedas perseguido por un patrullero, alguien un concejal, se manda una raya mientras se alarga la mesa de poker, alguien, una vieja asustada suelta los perros a la noche, alguien, un operador de efeme pone Pink Floyd y se arma un porro, alguien, detrás de un templo, un evangelista poseìdo, descarga un hachazo en la cabeza de su prometida pecadora, alguien un cajero del Provincia, sale del bingo después de perder ademas del sueldo una suma que no sabrá justificar, alguien, el rotisero de la otra cuadra, se quita el cinturón y entra en el cuarto de su hijo proyectando su sombra, alguien, tu vecino el constructor se pajea viendo pornos, alguien, uno de los punteros de EL Monte, està vendiendo paco a la pendejada y esas pibas y pibes, encapuchados, termina ahora de envenenar a tu rottweiler y en un instante estaran encañonàndote…”

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si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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