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que dios detrás de dios la trama empieza.


Esta ilustración de un americano- M.K. Perker-, me hizo pensar en un dios a la manera de los villanos de las novelitas de serie negra que tanto he leìdo. Y por supuesto en Borges, belleza en estado puro

 

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?

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70 años del nacimiento de HENDRIX.


SIEMPRE LO DIGO, PARA MI, EL MEJOR COVER DE LA HISTORIA.

CIERRO LOS OJOS, Y ESCUCHO ESTA CANCION Y MI CABEZA DA VUELTAS COMO EN EL EXORCISTA, CON COLORES PSICODELICOS EN LAMPARAS DE ACEITE, FLUOS COMO LAS REMERAS DE ESTE VERANO.

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Aquí, allí y en todas partes: salud en albanés se dice shëndetësor!


Hablando de padres e hijos,  se me ocurrió dar un compiladito de Lo masculino enigmático en el post anterior. Es medio un chiste en clave freudiana, porque es Freud el que dice que la mujer es,como África en el siglo 19, el continente negro, algo de lo que no se sabe nada. Sin embargo para mi gusto las relaciones de los padres con los hijos varones son el alfa y el omega de lo enigmático.

Un lector de este blog (que es un emprendimiento colectivo, ya que he robado tanta música  tantas imágenes sin dar crédito alguno) me alcanza un texto conmovedor y sencillo sobre el linaje, con palabras perdidas en albanés, con palabras buscadas en hebreo, con runrun del idisch como música de fondo, el olor de la comida, y eso que siempre esta perdido y cuyos cachos se buscan juntar, otra vez, un atisbo del paraíso.

Basta de introducción y Homisida, el texto de eduardo betas, lector atento de elnosoyloquedeberia.

De Patrias y hermanos (homisida)
Cuando mi hermano Tony dijo que era portador sano de HIV dejé de hablar de grupos de riesgo y de conductas propiciadoras. Simplemente lo abracé y lloramos juntos. Estábamos con nuestro padre en un restaurante barato y con seguridad dimos una imagen medio bochornosa: tres tipos grandes, uno de ellos –mi papá- con su ropa de trabajo, tomados de la mano y lagrimeando. Pero nosotros no nos dimos cuenta. Fue como si estuviéramos solos. Y en muchos aspectos lo estábamos frente a ese virus inmundo.

Recompusimos un poco la imagen cuando vino el mozo con los platos. En ese momento, me acuerdo que pensé que ya nadie tendría ganas de comer. Pero nuestro padre dijo las palabras mágicas:

– Ahora te vas a tener que alimentar bien. – Tony, que por aquel entonces tendría unos cuarenta y pico de años, sonrió por primera vez desde que nos habíamos sentado.

– Lejaim –dije yo que ya me había convertido al judaísmo mientras levantaba una copa. Mi hermano y mi papá me miraron…—Por la vida, significa en hebreo, expliqué.

Eso sirvió para que la conversación resbalara por las palabras hebreas, idisches y su presencia en nuestro idioma. Papá lamentó, como siempre, no tener palabras albanesas para recordar. Porque su padre, Etén, era muy callado y el albanés, dentro suyo, había sido herido de muerte por la guerra de la que se había escapado cuando vino a la Argentina.

En esa mesa descubrí, ya con dos o tres lejaim más, que era verdad que estábamos solos. Pero también que los tres éramos un país, la patria buscada y unida precisamente por ese padre de overol que había hecho suyo al hijo de la mujer con la que unió su vida sin hacer demasiadas preguntas y preparándose para todas las respuestas. Por eso es que me crié en un hogar donde era normal tener un hermano que llevara otro apellido. Hasta que vino la escuela y las maestras y las explicaciones…

También me di cuenta por qué el saber que mi hermano no era hijo de mi padre fue un dato que llegó, por suerte, tarde a mi vida. Porque para ese entonces esa Patria que había creado mi viejo en nuestra casa ya nos había hermanado para siempre. Aquel territorio de cosquillas, juegos e infancia nos fundió el uno con el otro. Y aquel pasado con sus registros burocráticos prescribía inexorablemente en las fronteras de nuestra pequeña patria recuperada.

Y eso que nos faltaba terminar de nacer juntos en la música. Porque Tony era once años mayor que yo y cuando en la Argentina vino la dictadura y la censura, yo tuve sus discos. Fue lo que no me dejó caer en la mediocridad con la que llenaron las radios en aquellos tiempos.

Entre esos discos estaba aquel en el que Tanguito cantaba “Amor de primavera” y repetía, como si fuese una profecía… “aquí, allí y en todas partes”. Las mismas palabras que años después dejé sobre la tumba de Tony cuando finalmente sucumbió al maldito virus.

Pero aquel día del restaurante me acuerdo que hubo un momento en que miré a mi padre y a mi hermano como si fuera la primera vez que los veía. Recorrí sus rostros, sus gestos con el afán de arrancar ese acostumbramiento que tenemos en el mirar lo más conocido hasta que dejamos de verlo. Hasta que la rutina nos seca la retina y nos deja ciegos. Es cuando sucede que perdemos de vista lo que tenemos más cerca.

Ellos estaban distraídos y yo jugué a filmarlos con mis ojos. Tal vez hablaban de fútbol, ya no importa. Yo me los guardé para mí. Porque, después de todo era raro que estemos solos los tres hombres de la familia. Sin nada que celebrar salvo el estar juntos.

Aunque ahora, pensándolo bien, creo que si en aquel momento hubiese tenido la lucidez suficiente para darme cuenta lo que había hecho nuestro padre, sabiéndolo o no, hubiéramos brindado por la Patria recuperada.

Porque él había decidido reconstruir esa patria deshecha de su padre, nuestro abuelo, en nosotros. Y a nosotros nos quedaba seguir. Aún con el ánimo apedreado como aquel mediodía en que descubrí que mi hermano mayor era vulnerable y que nuestro padre podía llorar sin tener vergüenza porque lo viera el mozo de ese restaurante de barrio o algún compañero de trabajo.

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Lo masculino enigmatico: los mejores post del blog, que permiten pensar que es ser un hijo.


La verdad es que -modestia aparte- estoy muy orgullosa de mi blog. Hablaba  de padres el otro día con el Nacho, de elsudacarenegau, y con Eduardo Betas, que dijo que le gusta tanto mi blog que si fuera una revista la compraría (!!!!) y yo me lo creí  Ambos pueden hacerme hermosos post para mi colección de Relatos de Padres. Acá hay una selección de un montón de ellos: escritores como Dal Masetto, Soriano, Piglia, Saccomanno, Kafka, de psicoanalistas como Masotta, Freud o Pichon Riviere.

Estoy muy orgullosa de haber compilado estos relatos. Permiten pensar la paternidad y sobre todo que es ser hijo para un varón.

Nadie lee los post largos, yo lo se. No importa. Acá están  algunos de ellos. Hay mas. solo basta clikear en lo masculino enigmático al costado de su televisor, señora.

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2009/06/21/padre/ una historia de Dal Masetto

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2009/12/01/grandes-cuentistas-argentinos-hoy-miguel-briante/

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2009/12/01/oscar-masotta/

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2009/12/12/lo-masculino-enigmatico-una-nueva-etiqueta-y-un-texto-de-guillermo-saccomano/

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2009/12/13/lo-masculino-enigmatico-sigo-con-la-muerte-del-padre-menudo-topico/Osvaldo Soriano

 

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2009/12/21/un-fragmento-de-piglia-en-lo-masculino-enigmatico/

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2010/01/13/un-tema-freudiano-superar-al-padre-y-tener-un-hijo/ Freud

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2010/03/28/lo-masculino-enigmatico-ser-un-padre/

Sobre un texto de Bradbury

https://elnosoyloquedeberia.wordpress.com/2010/05/17/lo-masculino-enigmatico-hombres-hablando-de-sus-padres-muertos/

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Los judios y el lugar del otro en primera persona.


El psicoanálisis -mi laburo- es tan judío como el leicaj o los knishes y si bien mi barrio no es Villa Crespo,como en el viejo chiste,  conozco muchos  judíos, ubicados en ese cruce de conjuntos que intersecta los compañeros de trabajo con  la gente que uno aprecia.

Entre las personas que me honran con su respeto, en esa intersección está Mario Woronowski. Digo que me honra porque me mandó un texto que habla del padre (cuando no, nosotros los neuróticos)  y me gusto tanto que le pedí permiso para colgarlo acá. En él habla de conflicto de Gaza con una mirada desde adentro de la identidad judía.

Gracias Mario.

Mario Woronowski marioworonowski@gmail.com

Mi viejo murió siendo yo chico. Yo recibí educación judía, sistemática y de la otra, la familiar, las historias de “la vieja Europa”, las tradiciones, las canciones, el sonido del yidisch. Historias del Holocausto, de los pogroms, de persecusiones y masacres, de luchas por la supervivencia cultural y colectiva. Me enseñaron que el estado de Israel era el fin de todo aquello, un reencuentro con la tierra, con el trabajo agrario, y que junto con eso venían las granjas colectivas, los kibutzim, ensayos de formas de vida más justas y más libres. En fin, relatos que ligaban con otros relatos, canciones que ligaban con otras canciones: la guerra de España, la resistencia francesa, los partiggiani. El gheto de Varsovia y el Potemkin cabían hermanados en perfecta armonía.
Pero hablaba de mi viejo, y de su muerte prematura. Ël era el que me hacía depositar monedas en una alcancía destinada a ayudar al Estado de Israel, y por supuesto que me parecía muy bien. Ante las masacres de hoy, un hoy que lleva décadas, ante la asfixia del pueblo palestino, recuerdo esa escena con cierto pudoroso candor. Pero mi viejo me dejó un legado definitivo: cuando se hablaba del Holocausto, mi viejo decía: “¿de qué nos asombramos, si en 1915 los turcos masacraron a los armenios y el mundo se cayó la boca?” Y creo recordar, más borrosamente, que por allí caían los negros de Sudáfrica o los de Alabama.
Adolfo Gilly escribió que en última instancia ser de izquierda es ser capaz de ponerse en lugar del otro. Es una espantosa paradoja ver a tantos judíos que elijen ponerse, por el contrario, en el otro lugar.

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opiniones a rajatabla: un comentario de El aguante Populista a proposito de alguna oposicion al gobierno


Daniel, bloguero  y viejo amigo de la casa pone un comentario que parodia, con mayor o menor ventura, la actitud de la ciertos opositores que junta a troskos y a la SRA, la sociedad rural argentina y  que odia a Cristina con el argumento de que es soberbia y usa carteras caras y va a hoteles de categoría.

Yo estoy en la otra orilla -eso no me hace mejor- simplemente nos separa el pensamiento bien llamado destituyente.

Blogger Daniel dijo…

El tema es:

-“Si, estoy de acuerdo y apoyo todo lo que vaya en contra del gobierno, aún lo que me cansé de criticar y combatir, aún lo que fuera haya estado en contra toda mi vida. No tengo principios ni me importa un carajo de nada, ni menos que se vaya todo a la mierda con tal de voltear a este gobierno”.

19 de noviembre de 2012 20:40