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aguafuerte de un viaje a la capital

Cuando el viernes viene encarajinado y el tipo tiene que ir desde Lanús a la Capital -no me insulte diciendole CABA- no hay como un viaje en tren.  Especialmente si no es hora pico y hay disponibles asientos para  observar la entrada y salida de vendedores ambulantes, buscavidas, o como quieras llamar a ese desfile de buhoneros que se ganan la vida, y  le quieren encajar algo indispensable para la cartera de la dama o el bolsillo del caballero, a la ultima novedad del mercado o un chocolate cuya fecha de vencimiento ud. puede apreciar en el envase, marzo del 2013. O lo llenan de culpa -no podes estar vendiendo a los ocho años- de bronca -el hospital muñiz me da todos los remedios pero yo he apelado a solicitar vuestra colaboracion para llevar una leche a mis hijos-
Este viernes de lluvia el tipo decide omitir los melindres de la combi -ese invento para los parvenù- que suele dar rodeos inversomiles que te alejan cuando estabas a punto de llegar y se toma el tren. El Roca, 13 minutos Lanus/Constituciòn.

El primer vendedor es una mujer con un culo muy alto y muy redondo, vaqueros ajustados, muy pintada. Un culo asi necesitaria horas de gym, incompatibles con los rastros de la pobreza en la parada. Porta un cajoncito de carton con medias, que se carga al hombro como una cartera de manija larga: al ennumerar las marcas (todas primeras marcas, adidas, le coque, nike) el vozarron le da informaciòn al tipo de  que ese culito esta lleno de silicona porque habla alguien que nacio varòn. El tipo se pregunta porque no imposta la voz como imposta el resto del cuerpo y se responde a si mismo que este es el lugar de trabajo, y que no debe valer la pena agudizar la gola, si lo que esta es vendiendo medias y no su corazòn.

El segundo vendedor espera y con un radio grabador ofrece a precio vil los mejores compilados de la cumbia santafesina. El tipo escucha pedazos de canciones que deben ser hit pero que no le dicen nada. Lastima, podrian haber vendido los mejores rock de los setenta y haber escuchado alguno de Credence.  Mientras tanto le revolean unas estampitas en la pierna del pantalon, susurrandole una formula, que de tan repetida resulta inentendible. Al mirar mejor no son estampitas:  unos cartoncitos multicolor con mensajes de amor o amistad ¿a quien darle eso? ¿en que situación?. EL tipo busca en su abanico de relaciones alguien a quien poder darle el cartoncito de amor y amistad con el almanaque del año que viene de lado y, una lastima, no encuentra.  Hipnoticamente, mientras suena cumbia santafecina  una pareja (el parece mucho mas joven que ella, pero debe ser porque las mujeres se arruinan mas pronto)se ríe e intercambian estampitas de amor.Cuando pasa de vuelta el de las estampitas el tipo busca algo para darles, que resulto no tener piernas y venir en silla de ruedas. Empieza un calculo veloz entre la justicia, la dadiva, y la avaricia.  Darle poco, piensa ¿sera insultante? ¿sera acaso mejor dar nada? Saca cincuenta centavos y resuelve que no le importa.

El tercer vendedor -no consideraremos vendedor al de la silla de ruedas, sabiendo sin embargo que algo de una transaccion esta en juego- ofrece algo inutil -unos libros para que pinten los hijos, los nietos, los ahijados, llevar alegria a los niños de la casa- y al mismo tiempo te soborna con que ha optado por este medio de vida para no delinquir. El tipo se levanta -ya falta poco- y no esta dispuesto a que le abarajen los libros de pintar.

En el otro vagon, con un aparato de sonido, alguien canta canciones de Ismael Serrano y vende sus cd. No canta mal, el publico es una mierda. El tipo piensa que llueve, que no vino a escuchar a Ismael Serrano y aplaude para darle animos y piensa que dura es la vida del vendedor de tren y en como serà esa familia que se cruza dia y noche mientras en el anden cruza una mirada con  una madre le da de chupar una salchicha a un bebe, mujeres con bolsas, obreros, oficinistas, latas de cervezas vacias. La fauna del tren toma cerveza a toda hora y es el mediodia, diria el tipo que està justificado.

No andan las escaleras mecanicas para el subte, y parece que hay algun kilombo en la linea D, pero se apura y como llueve hay menos gente pululando por la terminal de la linea C, Constituciòn, ese Zoco.

Si lo miras al tipo, esta hablando solo, no se da cuenta pero putea por que no tomo la combi, y llegara 20 minutos antes al lugar de destino.

(diego del tren, que tantas veces escuche, en el Roca, ojala hubiera un audio mejor)

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si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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