infancia

El globero, el plumerero, el de la panificaciòn argentina (que vendía pan lactal) y  venía en un carrito muy alto con caballo), el ciruja con carro y dos caballos, el basurero que trabajaba revoleando el tacho (porque no había bolsitas de residuos), el mimbrero con su carro lleno de sillas, y cestos de todo tamaño, el judio vendedor de sombreros a las fabricas que se ponía un sombrero arriba del otro y pasaba por la vereda de enfrente con su pila de sombreros,en la cabeza,  el vendedor de peines, el que tenia una tienda donde había desde mercería  cierres, cintas bebe – y frazadas a cuotas y televisores y quiosko (se me hace agua la boca pensando en cierto chocolate con mani en barra que compraba de a barrita) y también perfumes muy pero muy berretas, colonias insoportables y nomeolvides de tela.

También alli se subían los puntos de las medias, se forraban botones y se juntaban encargos que el señor se encargaba de ir a comprar al once. ¡Y el spray para los peinados de la señora donde la niña llevaba la botellita para ser recargada!

Y he visto almacenes con las galletitas, fideos y otros elementos que venían sueltos, para ser envueltos en papel de estraza marrón  con dos nudos en los bordes y cajoneras de noble madera donde estas cosas esperaban comprador. Y carameleras de panadería que parecían tubos de oxigeno vidriado rellenos de maravillas.

Y muchas mujeres que cosían para afuera uniformes de almirantes, y llevaban grandes paquetes también envueltos en papel madera.

Y había bordadoras y modistas finas que hacían “modelitos” copiados de figurines, como la Burda, la Labores.

Y muchas peluqueras de barrio que habilitaban una pieza de la casa y ponian dos secadores de pie, enormes y ruidosos

y cuyas madres ayudaban lavando las cabezas, mientras se tomaba mate y se hablaba de las vecinas. Las muchachas jovenes se hacían la toca, pero yo no.

Y también había lecheros a domicilio, con enorme tarro de leche primero y luego con la modernidad de botellas verdes.

JURO POR LOS SANTOS EVANGELIOS QUE NO HE VISTO NEGRITOS MAZAMORREROS, NI VENDEDORES DE VELAS. LO JURO.

Vivir para contarlo, que otra cosa.

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3 thoughts on “infancia

  1. Tengo dos recuerdos de mi temprana infancia que no me abandonan.
    Cerca de mi casa había un aserradero,cuando cortaban los toncos la sierra caliente largaba un olor inconfundible y quedaba por horas.
    El otro es el de las flores de los árboles”siempreverdes”,esos que tienen venenitos color lilas como uvitas,tipo 9 de la mañana en verano íbamos todos los pibes y pibas de la cortada mas los de la vuelta a la pileta del club que quedaba a 2 cuadras y la fragancia inundaba hasta la pituitaria,era verano y todo estaba para disfrutarlo,el agua,el sol,nosotros,el pancho y la coca y el olor del cloro mas los ojos rojos.
    Con mis 5 o 6 años estaba enamoradísimo de la Lili,la hermana de Pablito,3 o 4 años mas grande que yo y ella me trataba como un hermanito,ni enterada.Cosas de pibe.
    Cuando de vez en cuando siento esos olores es un viaje instantáneo al estado ese sin nombre que me producía la Lili.

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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