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Ir de putas: psicologìa del cliente de prostibulo

Conmovida por la falta de justicia sobre el caso de Marita Veron, me despertè pensando en uno de los eslabones de la cadena  que termina en la esclavitud sexual, la trata.

No es menor la responsabilidad del que alegre o triste decide, after office o prime time, o entre los tramites de la mañana temprano ir de putas.

Sin cliente no hay trata.

En este colectivo de clientes de prostíbulo hay quienes lo asumen de forma vergonzosa, hay quien se vanagloria de ello. Las razones van desde la soledad, el temor a las mujeres, la fealdad, el desprecio, la necesidad de degradar el acto,  pagando y así tener derechos de patrón, los que le restan importancia y los culposos  . Juan Carlos Volnovich, un psicoanalista argentino escribió sobre el tema un libro.

Hombre que va de putas

(…)  no existe una nosología que incluya a todos estos clientes; a sabiendas de que voy a verme defraudado si persigo un perfil particular, un tipo de personalidad en la que pudieran agruparse. Mis referentes serán esos seres anónimos, comunes, invisibles. Porque, si algo tienen en común los varones homo o heterosexuales que consumen prostitución, es justamente eso: son invisibles. (…) casi siempre, referirse a la “prostitución” supone aludir a las prostitutas (putas, taxi-boys, travestis); a los rufianes y a los burdeles; a las mafias y a los proxenetas; pero no a los clientes.

Sin embargo, el cliente, el más guardado y protegido, el más invisibilizado de esta historia, es el protagonista principal y el mayor prostituyente. La explotación de mujeres, de niños y niñas se hace posible sólo gracias al cliente, aunque su participación en este asunto aparezca como secundaria, como secuela de un flagelo, como subproducto de una oferta.

Además, a los clientes mismos les cuesta aceptar su condición, representarse como tales. No se reconocen así.

(…) ¿cuáles son las condiciones sociales y las determinaciones subjetivas que empujan a los varones a incorporarse al universo de clientes? ¿Por qué millones de varones eligen comprar (¿alquilar?) los cuerpos de mujeres, llamar sexo a esa operación y, aparentemente, disfrutar con ello? Más aún: ¿por qué se ha extendido tanto el consumo sexual pago en épocas como la que nos ha tocado vivir, cuando la liberación femenina alienta una sexualidad a la carta “gratuita”?

Para comenzar, arriesgo un camino: el aumento del mercado de la prostitución, el tráfico internacional y la trata no están desvinculados de la globalización, por un lado y, por el otro, del movimiento mundial de mujeres y del feminismo contemporáneo, que interpelan al poder y ponen en cuestión, como nunca antes había sucedido, el dominio de los varones en la esfera pública. El tímido pero alentador debilitamiento del patriarcado, si no mantiene una relación causal, al menos coincide con el auge de la trata. Quiero decir: el reforzamiento de los valores más tradicionales en ese “coto masculino”, verdadera religión que tiene a los clientes por feligreses y al burdel como parroquia –y que se caracteriza por su estilo violento y denigratorio de lo femenino– parece no ser ajeno a las contingencias por las que atraviesa el patriarcado.

UN CUALQUIERA

Los clientes son tipos como cualquier otro: abogados, policías, arquitectos, psicoanalistas, gente de trabajo, políticos y desocupados. Señores de cuatro por cuatro y muchachos de bicicleta. Son púberes de trece años, adolescentes, jóvenes, viejos y ancianos. Casados y solteros. Son diputados y electricistas; curas y sindicalistas. Son capacitados y discapacitados. Son tipos sanos y enfermos. En definitiva, todo varón homo o heterosexual, en cuanto ha dejado de ser niño, es un potencial cliente. Así, no sería exagerado afirmar que la sola condición de varón ya nos instala en una población en la que hay grandes posibilidades de convertirse en consumidor.
Recientemente, Nicole Ameline, ministra de la Paridad y la Igualdad Profesional (equivalente a la Secretaría de la Mujer) de Francia, recibió una investigación realizada en ese país y auspiciada por el Mouvement du Nid. El elocuentísimo título de la investigación, firmada por Saïd Bouamama, es “El hombre en cuestión: el proceso de devenir cliente de la prostitución”. La investigación consistió en una encuesta, entrevistas semidirigidas y grupos de reflexión con varones que voluntariamente aceptaron participar del proyecto. Fueron convocados a través de avisos que aparecieron en los diarios (incluso en periódicos de distribución gratuita) bajo la siguiente consigna: “El clientelismo es una construcción social y no producto de una tara individual pasible de ser curada o reprimida. ¿Está usted dispuesto a participar en una investigación sobre prostitución?”.

Una de los resultados más notables del análisis de las entrevistas es que la mayoría de los varones que consumen prostitución no pertenecen a edades avanzadas, ni son jóvenes acuciados por la erupción hormonal típica del ciclo vital, sino que tienen entre 35 y 50 años y son casados o viven en pareja. De entre ellos, el 55 por ciento tenía uno o más hijos.

A partir de la encuesta y sin ánimo de tipificarlos, es posible agrupar las lógicas argumentales a las que recurren los entrevistados para fundamentar su afición a la prostitución.

– Una de ellas es la abstinencia sexual y la soledad afectiva. La mayoría de los clientes habituales y ocasionales explican su debilidad por las prostitutas en función de su timidez, del temor a las mujeres o por otras inhibiciones. Ubican el by pass a la prostitución cuando el contacto con las mujeres verdaderamente deseadas se les ve dificultado. Del desempeño en las entrevistas surge que la falta de confianza en sí mismos, la baja autoestima, heridas narcisísticas provenientes de desengaños amorosos, yacen debajo de la explicación que los empuja a los contactos fáciles que la prostitución ofrece. Así, la abstinencia sexual y la soledad afectiva se constituyen en la primera causa aducida para devenir cliente –el 75 por ciento de los casos–: esto es, resulta ser la principal estrategia de justificación, desde que instala a los clientes en el lugar de víctimas. Como víctimas de sus propias insuficiencias, aspiran a la comprensión y pretenden otorgarle un sentido aceptable al consumo sexual pago.

– La segunda causa a que apelan los entrevistados es la desconfianza, el temor y el odio que les inspiran las mujeres. En este grupo se encuentran los varones que fundan su misoginia en experiencias conyugales desastrosas, divorcios controvertidos que vinieron a confirmar lo que siempre sospecharon: que las mujeres son –todas ellas– interesadas, despiadadas, egoístas, complicadas e intrigantes. Es interesante observar que en este nivel se agrupan los varones que culpan a la sociedad por el protagonismo y el poder que las mujeres están logrando. Son varones que responsabilizan al feminismo contemporáneo por la pérdida de los valores tradicionales, al tiempo que añoran las épocas en que los hombres dominaban y ellas se sometían delicada y dulcemente a sus deseos.

– La tercera categoría incluye a los consumidores de mercancías, esos varones que son empujados a la prostitución, según dicen, porque sus mujeres los someten a una vida sexual insatisfactoria. Para ellos, un abismo separa a la compañera afectuosa y cariñosa, que han elegido como novia o madre de sus hijos, del personal mercenario que contratan para satisfacer sus necesidades. Al leer sus respuestas parecería ser que responden precisamente a lo que Freud afirma en “Sobre una degradación general de la vida erótica” (1912): la sensualidad de un varón ligada en el inconsciente a objetos incestuosos o, mejor dicho, inscripta en términos de fantasías incestuosas inconscientes, tiende a expresarse como impotencia sexual y/o como afición a las prostitutas, práctica que garantiza un vínculo sensual donde nada de lo cariñoso esté presente. Estos varones sólo pueden ligarse sexualmente con mujeres que ni por lejos evoquen los objetos incestuosos prohibidos, ya que su vida erótica permanece disociada en dos direcciones: una encarnada en el amor “puro”, la ternura, el cariño desinteresado que está más allá del sexo y del dinero; la otra, encarnada en la atracción terrenal, el deseo animal, la pasión desafectivizada. Si aman a una mujer, no la desean. Y, si la desean, no pueden amarla. En las prostitutas encuentran mujeres que no necesitan amar para poder desear. A diferencia de los varones del grupo anterior –los que culpan a la sociedad y responsabilizan al feminismo por empujarlos al consumo de prostitución, éstos son varones esencialistas. Están convencidos de que las urgencias del deseo, que los llevan a tratarlas como objetos descartables, están dictadas por su naturaleza masculina.

– Una cuarta categoría incluye a los que explican el consumo de prostitución por cumplir el imperativo de una sexualidad que eluda cualquier tipo de responsabilidad que pueda devenir de un vínculo estable con el “sexo opuesto”. Pagan para ahorrarse los problemas que toda relación afectiva supone y pagan para confirmar que sus partenaires no desean otra cosa más que su dinero. El 43 por ciento de los encuestados adhirió a esta postura por considerarla una excelente elección para varones casados, que, aun teniendo conflictos conyugales, no estaban dispuestos a correr el riesgo de una ruptura matrimonial.

– Finalmente, Bouamama identifica una categoría más, la que incluye a los adictos al sexo: esos varones impulsivos y compulsivos que no pueden renunciar a este tipo de encuentros fáciles e inmediatos; relaciones que no reclaman el pasaje por rituales de seducción y conquista y para quienes el sexo está ubicado en el lugar que la droga tiene para los toxicómanos.

Pero tal vez el dato más significativo que aporta la investigación es el siguiente: el 75 por ciento de los clientes se declaran insatisfechos en las relaciones con las prostitutas. Un 59 por ciento se lamenta por padecer algún tipo de disfunción sexual que incluye la eyaculación precoz, la impotencia o la dificultad para eyacular. La mayoría se queja de experiencias que los dejan defraudados, disconformes y decepcionados; otros prefieren aceptar que se sienten ridículos y patéticos por tener que recurrir a la prostitución. Así, los varones que tienen relaciones sexuales con mujeres degradadas (cito a Freud) “evidencian claros signos de no hallarse en dominio pleno de su energía instintiva psíquica que se muestra caprichosa, fácil de perturbar, incompleta y, muchas veces, poco placentera”. Y esta considerable limitación en la elección de objeto se debe a la distancia que mantiene con la siempre anhelada corriente cariñosa que, pese a todo, el cliente espera. “No me abraza ni me besa de verdad, y me despacha no bien termina el tiempo del acuerdo”, se resiente uno de los entrevistados.

PROSTITUYENTE

Porque el caso es que, si en algún momento Freud afirmó que “la degradación psíquica del objeto sexual (la puta) cumple la función de abrirle el paso a una sexualidad que puede exteriorizarse libremente y le permite al varón desplegar un intenso placer”, enseguida consignó que “aquellas personas en quienes las corrientes cariñosa y erótica no han confluido debidamente viven, por lo general, una vida sexual poco refinada. Perduran en ellas fines sexuales perversos, cuyo incumplimiento es percibido como una sensible disminución de placer”. Contradicción freudiana que los varones encuestados por Bouamama vienen a confirmar.

Contradicción e insatisfacción de los clientes que, aun así, no alcanza para perturbar el auge indetenible de la demanda de prostitución. Porque de lo que aquí se trata no es otra cosa que la subordinación de los varones a un imperativo que tiene como fin último atenuar el temor al cuerpo de la mujer; la compulsión a controlar y expropiar a las mujeres de su deseo. De lo que aquí se trata es de que en ese encuentro pautado por horario, lugar y precio –vivido siempre como pretexto para el despliegue de una escena totalmente ritualizada, simulacro de un encuentro sexual, parodia de una relación pasional–, todo está puesto al servicio de la dominación, la denigración femenina y, dicho sea de paso, de la humillación masculina en aras del refuerzo de la virilidad convencional.

Así, la “prostitución” deviene el analizador primordial de la cultura actual. Analizador, en el sentido que este término tiene para el análisis institucional: analizadores son esos indicios que explicitan la existencia de conflictos, deseos y fantasmas en la vida social. La “prostitución” es el analizador primordial de la cultura actual, no sólo por la incomodidad ética que genera, sino también porque es en la explotación sexual comercial donde el patriarcado lleva al límite los valores impuestos por la sociedad de consumo y se hace evidente la condición de mercancía de los cuerpos. Cuerpos cuyo aprovechamiento y goce tiene un costo y un rendimiento que se juega en el intento fallido por reforzar la presencia del equivalente universal dinero y por restituir (si es que alguna vez lo han perdido) el poder de los varones.

Antes afirmé que los clientes, los más guardados de esta historia, eran los principales prostituyentes. Son, también, los que deciden la incorporación creciente de productos exóticos (asiáticas, latinas o negras destinadas a los blanquitos del Norte) y de la cada vez más reducida edad de la “mercadería” que consumen. Entonces, al poner el foco en las mafias, al penalizar a los proxenetas y a las prostitutas, se elude a los clientes y, de esta manera, la sociedad en su conjunto se encarga de aliviar la responsabilidad que cae sobre aquellos que inician, sostienen y refuerzan esta práctica. Por eso, sostengo que cualquier intervención en este problema debería tener en cuenta las representaciones que en el imaginario social legitiman la prostitución. La legislación del Estado o los tratados internacionales, necesarios como son, nunca serán suficientes para remover las prácticas convalidadas por las costumbres: ancestrales derechos de los hombres sobre el cuerpo de las mujeres, derechos de los poderosos sobre el cuerpo de los débiles.

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17 comentarios sobre “Ir de putas: psicologìa del cliente de prostibulo

  1. justamente, ayer, reflexionábamos en FB algo de ésto. Un amigo decía: la profesión más vieja del mundo no se puede prohibir…sería necesario legalizarla. Jamás tuve la experiencia, aunque si conozco amigos que tienen “encuentros vip”…algo que resúmen en un solo acto el desprecio por valores humanos resaltando lo más bajo del capitalismo.

  2. Humberto: el reglamentarismo no es una solución, ya que es usado como fachada por los proxenetas, que siguen secuestrando mujeres. Acá en Europa es una gran problema: bandas internacionales secuestran mujeres en Europa del Este para contrabandearlas y prostituirlas en países donde la prostitución está tolerada o legalizada. El abolicionismo (no criminalizar a la persona prostituida pero tampoco reglamentar la actividad) es la única postura que protege realmente a la víctima de trata.

  3. Yo tengo la certeza de que se debe acabar con la trata -que tiene que ver mas con la exclavitud que con el sexo- pero que eso no va a acabar con la prostitucion : por que cada mujer que piense que puede sacar un mango con su cuerpo, lo va a seguir haciendo. Y las hay. Hay minas que no se sienten valiosas y que por su historia van a ir buscando a quien la lastime, y a minas psicopatas que no les importa un carajo nada y van a usar el poder de su vagina como si fuera una alcancia. Esas seguiran prostituyendose. Pero bien o mal pueden responsabilizarse -mas o menos como todos- de lo que hacen y pueden dejar de hacerlo, tal como cuentan las travestis que empezaron la calle y se pusieron a fuerza de deseo, una peluqueria, una tienda, lo que fuera.
    La trata es lo mas bajo de la escoria humana; ningun miramiento para con los rufianes.

    1. Pero aqui nadie se refiere al texto que habla sobre los motivos de los hombres a ser clientes de la prostitución. De eso habla el texto pero muchos hombres y también mujeres, prefieren eludir este tema. Sin embargo el autor es muy claro en sus conclusiones.

  4. por ejemplo: otra disfunción, palabra más utilizada en algún desorden
    sexual proviene (se dice, se comenta) de una mujer: la crianza de una madre

    antaño, eran los padre quiénes alentaban a sus hijos, con el consentimiento de sus madres, a “desvirgarse” con una prostituta

  5. La prostitucion es un mal necesario. No puedes cortarlo solo culpando y criminalizando a uno u otro lado. Siempre habran consumidores, como siempre habran los q ofertan. Desde la antiguedad siempre hubo la prostitucion, por que la misma naturaleza forza a ello. La naturaleza de esta manera trata de corregir lo que a ciencia cierta es vista como injusta. El sexo no es un deseo inconciente, no es un sentimiento y menos una pasion controlable. Es sexo es una necesidad carnal que la naturaleza usa para que el hombre vaya en busca de la mujer para procrear. Lo que no calcula la naturaleza es que segun los “dones” otorgados a cada uno, existen miles de dificultades para que un hombre normal y de conciencia superior llegue a tener sexo con una mujer solo por mutuo acuerdo. Por eso existe la masturbacion, para satisfacer algo que ademas de ser indigno para un ser humano que no es solo carne sino alma, puede funcionar en un principio, pero mas halla, a falta de queso, se compra la vaca. Y aqui no eludo los demas temas como el sexo facil de los mas poderosos, o las desviaciones sexuales que ya son otro tema, por que la prostitucion debiera ser solo para el “incompetente y la necesitada(de dinero)”. Los demas temas son de relleno, se colaron a este debate.Mientras hayan poderosos siempre habran mujeres q se habren las piernas facilmente. Eso seria catalogado como sexo de mutuo acuerdo y no prostitucion. Los desvios sexuales son antinaturales y por ende tampoco entran en la prostitucion “legal”, puesto que la naturaleza no tiene ninguna necesidad de satisfacer ese suborden, por lo que eso si se debe penalizar y luchar.
    A modo personal, y asi dejar mas humanidad al comentario, mi caso es algo extraño. No quiero escandalizar ninguna dama con esto, pero asi es la cosa. Primero que nada no tuve sexo hasta mis 28 años, extrañamente tampoco tube novia. Tuve muchas oportunidades, pero desde niño decidi que la mejor forma de vivir una vida era lejos de las chicas y cerca de mi familia. Incluso no tuve muchos amigos por que decidi vivir y no buscar. Esto porsupuesto me llevo a una juventud que aunque fuera de personalidad fuerte, a preguntas tales como la soledad. Pero esto no es lo extraño (Y es mas, es la vida de muchos jovenes), lo extraño es que cuando tuve mi primera novia(ahora mi esposa), tuve mi primera experiencia sexual con una prostituta(si como lo hoyen, y no me mortifica nada). Antes de q saquen conclusiones, lo q me llevo a hacer esto fue que 1. amaba a mi novia, 2. por celos y emparejarnos puesto q ella tenia un pasado poco digno. y 3. Por que ya ha esa edad estaba un poco urgido, y talves si lo demas solo era escusa. Ojala hubiera sido una experiencia(con la prostituta) horrible, asi hubiera sido mas facil, pero no, fue muy exitante y gratificante, lo que me ha hecho creer que siempre seria asi, y aun casado, con una hermosa mujer q ademas de hermosa es muy ardiente, me cumple fantasias, aun así, voy de vez en cuando a buscar una experiencia como la primera, tube claro muchas desepciones, pero otras tambien asi de gratificantes. Se que no debiera ser asi, pero no puedo evitarlo. A favor mio dire que nunca uni el amor con el sexo.

    1. Creo que tu frase “nunca uní amor con el sexo” lo dice todo. Y es que justamente, si no humanizamos al otro, si no somos capaces de empatizar con el otro, si no lo vemos como un semejante, somos capaces de cosificarlo, verlo como un objeto. Por más que el otro se esté “prestando” a esa situación, desde mi lugar como mujer, me cuesta mucho pensar que alguien (sea quien sea, hombre, mujer, niño, niña) acepte de buena gana “ganarse la vida con ese trabajo”. Sin contar la educación y la cultura que comienzan por el hogar y la sociedad en la que está inserta esa familia. Yo creo que sostener esa idea de sometimiento es un grave error, y uno de los grandes flagelos como humanidad que tenemos. Y la verdad, meter a la Naturaleza como justificación es muy inapropiado para mi gusto. Porque justamente no somos como los animales, a pesar de compartir un montón de cosas. Somos seres humanos; tenemos cultura y valores que creamos y sostenemos. Y depende de nosotros continuar sosteniendo lo que viene de generaciones anteriores, o plantarnos y decir “NO! Esto no va MÁS!” Y creo que en todas las situaciones de abuso deberíamos decir siempre: no. Pero está tan naturalizado, que es muy difícil hacerlo ver. Estoy totalmente en desacuerdo de la “prostitución como mal necesario”. En todo caso, FALTA EDUCACIÓN Y HUMANIZACIÓN. Porque los vínculos con el otro se aprenden, no vienen armaditos en el ADN, pero damos las cosas por hechas, y la verdad es que nadie enseña a ser (es algo bastante raro, aprendemos a ser profesionales, por ejemplo, pero sobre ser padres quién diría, nadie se lo plantea como “carrera”. Creo que acá pasa lo mismo. Los hombres no pueden interactuar con mujeres porque nunca tuvieron una mínima guía. Y como asumimos, o sabemos, de aquello que desconocemos, TEMEMOS.

    1. Este articulo aporta una perspectiva demasiado simplista y moralista sobre un mundo como la prostitución(mucho más complicado de lo que aqui se plantea).Deja de lado cosas como la prostitución masculina y su clientela,tanto masculina como femenina.

      1. nah la clientela femenina es prácticamente nula… son hombres casados bisexuales y homosexuales los que consumen la prostitución masculina…

  6. Me encantan las prostitutas. Y estoy completamente seguro de que yo trato mejor a las prostitutas que muchos maridos a sus mujeres, y que muchas mujeres a sus maridos. Seguiré yendo con prostitutas hasta que me muera. Vivan y dejen vivir.

    1. yo no escribi el articulo. simplemente aporté mi reflexion personal: hay quien se vanagloria de ir con prostitutas. te dejamos vivir.
      Ahora bien, este blog esta en contra de la trata y sin clientes no hay trata. Ergo: vivi y deja vivir.

  7. Si me vanaglorio de ir con prostitutas, y a mucha honra.

    Te corrijo: “SIN MAFIAS, NO HAY TRATA”. ¿O es que resulta que ahora la culpa de que existan mafias la tienen los clientes?

    Según tu razonamiento, la culpa de que exista el tráfico de drogas no la tienen las mafias de narcotraficantes. La culpa la tiene el cliente que va a comprar una dosis. Sin clientes no habrían mafias de narcotraficantes.

    Y la culpa de las muertes en el atentado del 11M no la tuvieron los terroristas que colocaron las bombas en los trenes. La culpa la tuvieron los que se subieron en el tren. Si no se hubiera subido nadie en el tren, no habrían muertos.

    Te aconsejo que dejes de ver películas sobre la mafia. Es cierto que “la trata” existe, pero en mucha menor medida de lo que tú piensas. Y aún así, eso es culpa de las mafias, no de los clientes ni de las prostitutas. Y muchas prostitutas trabajan en eso libre y voluntariamente, porque ganan muchísimo más dinero trabajando de prostitutas que en otros trabajos. Claro, es más fácil ganarte 60 euros en media hora por tener sexo que tener que estar trabajando duramente un día entero para ganar ese dinero.

    Si yo ahora voy a un restaurante a comer, y resulta que la camarera que me atiende es una inmigrante sin papeles a la que le pagan dos duros. ¿Yo tendría culpa de que se explote a los inmigrantes? Es absurdo.

    Dejen de decir estupideces que no se sostienen por ningún lado. Si tan interesada estás en acabar con la trata de blancas, métete con la mafias y con los que permiten que esas mafias existan, no con los clientes.

    Un besito.

    1. Y qué orgullo puede tener alguien que paga por sexo? Y te lo digo yo que soy prostituta…

      Hola si pago para hacer cunnilingus, annilingus y para que me besen jo jo jo… uy que vivo… veo que eres español… seguramente seas de los que piden BESSSSOS con lengua… lo que piden que no usemos preservativo para las felaciones no?

      Si dijeras que conoces chicas y ellas se acuestan contigo porque les atraes te entendería… pero que te toquen sólo porque pagas es bastante triste… nunca entenderé lo que motiva a los puteros a venir a pagarme a mi o a otras…

      Aparte pagas 60 euros.. es una miseria eso.. si fueras un buen putero pagarías 600 ja…

      Fácil te parece? sabes lo que hay que follar para juntar dinero cobrando 60 euros de mierda?

      Y no se puede pedir más porque no pagan… porque todas cobran 30 euros ahora… las cosas que hay que aguantar…

      Por más que trates bien a una chica no deja de ser sexo no deseado… y es una forma de violación …al final te terminas acostumbrando… algunos se sorprenden y dicen oh que fría… y les digo bueno ya estoy acostumbrada… chupar, follar… adiós….mientras más rápido te vayas mejor, vendrá otro..
      Como cuando se hace una hamburguesa…

      O te piensas que cuando vas a un restaurante a comer quieren que te quedes mucho rato allí? Quieren que comas y te vayas para que entre el siguiente cliente…

      Aunque creo que eres español y estos clientes siempre esperan afecto… te abrazan… te intentan besar… se enfadan si no los besas, sacan la lengua de su boca y te la pasan por la cara.. te la meten en la boca… no saben diferenciar una puta de su pareja…es más creo que a nosotras nos hacen las guarradas que a sus parejas no pueden hacer…

      Voy a escribir un libro cuando pueda dejar esto… voy a contar todas las barbaridades que he visto en España sobre todo… hasta a los hijos me han llegado a traer… “hola puedo dejar al niño en la sala mientras nos ocupamos” te dicen… no sirven ni como padres! No tienen la cabeza donde deben tenerla…

      Conozco gente que dice que está harta del jefe porque siempre los quiere llevar al puticlub… tienen la mente podrida en España… quieren enfermarlos a todos… hasta a los hijos los llevan de putas…

      El padre aspirando cocaína y luego con los hijos en el coche.. no no no… hasta hay puteros que nos matan… muchas chicas asesinadas a golpes, puñaladas… nunca sabes quien entrará por la puerta o con quien te irás en un coche… te parece fácil? Es la 1.57 y me siguen llamando puteros y como estoy sola tengo miedo de atenderlos…

      Todas las prostitutas esperan al drogadicto porque saben que se queda horas aspirando cocaína y pagando horas y horas… y no hace sexo… Yo no los soporto a estos… quiero que se vayan rápido…

      Estar orgulloso de ser putero es como estar orgullos de ser un yonki…

  8. Jajaja, a ver, mi niña, tranquilízate. No sé si de verdad eres prostituta ó si estás mintiendo. En cualquier caso, si estás amargada con tu trabajo cambia de trabajo, mi niña, yo no te puedo decir otra cosa.

    Si tan interesada estás en saber sobre mi vida, te contaré. En primer lugar, eso que tú llamas “orgullo” para mi es una chorrada. A mi el “orgullo” no me da de comer, ni me aporta nada. Y sí, soy español, y cuando voy con una prostituta hago lo que surge. Si surgen besos, pues hay besos. Si surge cunnililngus, pues hay cunnilingus. Y si ella me hace una felación sin preservativo, pues hay felación sin preservativo. No te escandalices tanto, mi niña, que las prostitutas están continuamente haciéndose analíticas mientras que las chicas “decentes” salen de fiesta y se emborrachan ó se drogan y luego tienen sexo sin preservativo con el primero que pillan.

    Tú dices que pagar por sexo es triste, pero eso es una cuestión de opiniones. Yo también podría decirte que “cobrar por sexo es triste”. Yo tampoco entiendo a una mujer que cobra por sexo, porque yo jamás cobraría por sexo. Con todo respeto, a mi me parece más patético hacer tonterías POR DINERO que hacer tonterías POR SEXO, pues que el sexo es muchísimo más sano que el dinero. El dinero es mierda, el sexo es algo sano y natural. Pero claro, vivimos en una sociedad donde el dinero se ha convertido en un “Dios”, y donde la gente es capaz de hacer cualquier locura por conseguir dinero (estafar, robar, engañar, follar, hacer daño a otras personas, engañar a pueblo enteros, vender armas, lo que sea….). Da igual perder la dignidad y la humanidad con tal de ganar dinero.

    Respecto a lo que pago, pues pago 60 euros, ó incluso 50 euros, y he llegado a pagar hasta 30 euros. La calidad del servicio no depende de lo que pagues, sino de la chica que te atienda, y he conocido prostitutas que me hacían disfrutar mucho por 50 euros, e incluso por 30 euros. También he conocido algunas que cobraban 60 euros y no servían para esto en absoluto. No voy a pagar 600 euros, ¿para qué? Si se pueden conseguir prostitutas a precio más barato.

    Yo no creo que la prostitución sea una violación, simplemente es tener una relación sexual consentida por ambas partes. El cliente está dispuesto a pagar y la prostituta está dispuesta a cobrar. Los dos están de acuerdo, es un trato, por lo tanto no hay ninguna violación. Por otra parte, si tú crees que la prostitución es una “violación” según tu escala de valores, ¿cómo es posible que dejes que “te violen” por dinero? ¿estás dispuesta a permitir que te violen por dinero? ¿hasta ese punto eres capaz de arrastrarte por dinero? No lo entiendo. Que conste que lo respeto, pero no lo entiendo.

    Y si, las abrazo y las intento besar, y les paso la lengua por todos lados. Y no las trato como si fueran mi novia, las trato mejor que muchos a sus novias ó a sus mujeres.

    Respecto a lo último que dices, no tengo pareja ni hijos. Tampoco he consumido cocaína en toda mi vida. Alguna vez he probado la marihuana, no me voy a hacer el santo, pero cocaína jamás. Tampoco he asesinado a nadie. Me parece que lo último te lo estás inventando todo de lo desesperada que estás por “dejar mal” a los clientes. Es más, incluso dudo que seas prostituta, me parece que lo único que has venido a hacer aquí es inventarte un montón de patrañas para hacernos quedar mal a los clientes.

    En fin, un besito y que sigas bien.

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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