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Crónicas de mi viaje a Bahia, de como me engramparon con un baño de sal candomblè, y del parecido de los Orixas en el agua con los guerreros samurai- 2da entrega.

Frente al dique de Tororo están rehaciendo enorme estadio de fulbo para el mundial de Brasil.

En el dique de Tororo hay dioses candomble en el agua. Los orixas. Enormes imagenes (estatuas) que se parecen mas a guerreros japoneses de siglos remotos que a cualquier imagen de la iconografia cristiana.descarga (3)

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Ahora fui sanada en la fe candomble, no se si cuenta el baño de sal que me dieron en la puerta de Nossa Sehora de Bom Fin. Bajè de mi micro de excursion -y habia que subir una pequeña escalada hasta el templo donde eran sacudidas con viento calido miles y miles de cintitas de colores de los promeseros, atadas a cualquier superficie que permitiera una atadura, una iglesia catolica donde el sincretismo no es pecado, surge sin violencia…

Un hombre/mujer, gordo y afeminado, suavizado lo masculino de su ser, pero insistente en sus practica me abarajò: con una rama de laureles empezó a sacudirme polvos, arroces, pochoclo y sal en mi cabeza, me marco con cenizas el pecho y la frente y me preguntó si tenia hijos.Se ve que del cagazo no entendia. Pero dije que si, y me ligue otra tanda de pochoclo y arroz en la cabeza.  No sabia como huir de la sanaciòn que no buscaba, pero me deje hacer, docil y pasiva, diría entregada a la sanación instantánea, quickly, cuatro interminables minutos de ritual candomble, y orixas, pensando que lo que no mata te fortalece, sabiendo que no tenia un puto real en la cartera, que los dolares los entregarìa solo muerta y que el peso argentino no lo querían ni los perros. ¿ aceptarían cartao de crédito los sacerdotes? Mejor no preguntar.

Al final de mi sanación por el gordo afeminado -dicho esto solo a efectos descriptivos y sin descalificaciòn ninguna- le dije que no tenia dinero. Me conminò en brasilero a traerlo despues de mi visita a Nossa Sehora.

Subi a la iglesia, pase por ella, ate mis cintitas de bon fin pidiendo a los dioses samurais que cumplieran mis vanos deseos y baje por un costado, no sea que el sacerdote del candomble quisiera una libra de mi carne a cambio del baño de sal.

Hacia calor y mucho. Los dioses harán lo que quieran, siempre se caracterizaron por los caprichos, ellos saben de verdad si mi corazón es bueno e inmortal o un cacho de bofe, un pescadito intercostal  que un dia se planta y dice basta

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2 comentarios sobre “Crónicas de mi viaje a Bahia, de como me engramparon con un baño de sal candomblè, y del parecido de los Orixas en el agua con los guerreros samurai- 2da entrega.

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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