Uncategorized

El cambio de sexo de Mariano Grondona y la reelección de Cristina Kirchner

Un fragmento de algo escrito imagesCA136CVMpor Teodoro Boot en Diario Registrado. Belleza.

“… el doctor Grondona de paso deplora que la presidenta no desmienta su intención reeleccionista.

 

La presidenta Cristina Fernández no renuncia explícitamente a una enorme cantidad de cosas que se le ocurren al doctor Grondona, del mismo modo que el doctor Grondona no renuncia explícitamente a una operación de cambio de sexo, pero esa renuencia presidencial autoriza al doctor Grondona a excederse en el consumo de lisérgico, lo que lo induce a angustiosos interrogantes: “¿Podría recobrar -se pregunta el doctor Grondona refiriéndose presumiblemente al país y no a él mismo- su perdida sensación de estabilidad si la Presidenta renunciara explícitamente a un horizonte de permanencia indefinida como al que hoy, todavía, no da señales de renunciar? Algunos suponen que demora este anuncio de cumplir simplemente con la Constitución porque, en tal caso, se convertiría en un pato rengo y ya no podría gobernar. ¿Qué hacen, empero, todos los presidentes republicanos de nuestra América? Cumplen, simplemente, los plazos que les han asignado”.

 

Indiferente al hecho de que tampoco “los presidentes republicanos de nuestra América” renuncian explícitamente y cada vez que se le ocurre al doctor a ese “horizonte de permanencia indefinida” que tanto lo perturba, el doctor Grondona afirma a continuación que esa no renuncia explícita de nuestros presidentes republicanos “se hace sin perturbaciones, salvo, naturalmente, en los casos de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, cuyos presidentes aspiran a la monarquía mientras los argentinos esperamos -prosigue discurriendo el doctor a fin de volver innecesario el análisis de dopaje en sangre- demuestre que Cristina se decida entre la monarquía y la república”.

 

La sevicia presidencial es intolerable ¿qué le cuesta a Cristina Fernández tranquilizar al doctor Grondona?

 

Y ya en pleno descontrol, en los proyectos que manifiestan la intención de democratizar el poder judicial, el doctor cree ver una rosista ambición de obtener la suma del poder, diagnóstico en el que coincide con el dirigente sindical Julio Piumato, en prueba de que, o bien el doctor se ha vuelto completamente loco o Julio Piumato ha sido efectivamente secuestrado por una tribu de reducidores de cerebros que lo llevan a oponerse a aquello que ayer nomás proponía y a coincidir nada menos que con el doctor Grondona.

 

Pero, a diferencia del malogrado sindicalista, el ridículo no lleva al doctor a negar su historia y tradición. El doctor aun conserva su corazoncito dictatorial. Vean sino: “La ‘dictadura’ que crearon los romanos no era lo que hoy entendemos por este nombre. En tiempos de la República Romana, el Senado designaba como ‘dictador’ a un ciudadano descollante, a quien le confería la suma del poder para atender una situación de emergencia, por ejemplo, una invasión, pero sólo por el exiguo plazo de seis meses. Pasado el peligro, la República Romana volvía a la normalidad”.

 

“Julio César alteró esta tradición -prosigue el doctor- haciéndose nombrar dictador vitalicio. Por eso hoy, cuando hablamos de ‘dictadura’, desgraciadamente pensamos en un nuevo César, en una persona que reúna todo el poder, sin plazos a la vista. Cristina ya tiene ‘casi todo’ el poder. Sólo le falta arremeter contra el plazo, el elemento residual que aún la contiene”, escribió. De donde resulta que el doctor Grondona se ha vuelto kirchnerista: si tiene razón, si no yerra en sus razonamientos y falla en sus juicios, Cristina Fernández, cuyo mandato tiene fecha de cancelación, vendría a ser dictadora al estilo de los de los tiempos de la República Romana y no un nuevo Julio César, siendo que la diferencia entre uno y otro es el carácter vitalicio de su mandato. Para tranquilizar al doctor Grondona sólo resta que Cristina, como la llama familiarmente el doctor, renuncie explícitamente a la monarquía.

 

Bien mirado, el doctor tiene razón. ¡Qué tranquilos estaríamos todos si  a cada hora de cada día de sus mandato, los presidentes renunciaran explícitamente a la monarquía!

 

Está claro que a esta altura del campeonato, el doctor no está bien de la cabeza o su dealer le expende sustancias adulteradas. Sin embargo, aun intoxicado o senil, y muy posiblemente a punto de someterse a una operación de cambio de sexo (maniobra de la que estamos autorizados a sospechar en tanto se empeñe en no renunciar explícitamente a ella), el doctor Grondona sigue en un estado de mayor lucidez que la mayoría de sus colegas, seguidores, imitadores y ocasionales compañeros de ruta. A diferencia de los Quino, Sábato y Tomás Martínez de hoy y de siempre, los Grondona de hoy y de siempre saben cuándo al señalar la luna están haciendo que los demás queden mirándoles el dedo y cuándo, sin señalarla, están hablando de ella.

 

En sus buenos tiempos, cuando oficiaba de fogonero de la dictadura de Onganía (que, curiosamente “no tenía plazos sino objetivos”) el doctor no se burlaba de la lentitud de Illía, ni descalificaba el funcionamiento parlamentario ni se escandalizaba por ningún caso de corrupción: el doctor sabe que en todas las casas se cuecen habas y que la corrupción es una excrecencia menor de cualquier obra humana, como ha admitido varias veces públicamente.

 

Parafraseando a William Jefferson Clinton, el doctor podría decir: “Es el poder, estúpido”.

 

¿Y qué es el poder sino el dinero? Pero no se trata del dinero que desvela a las almas angelicales o a los esencialmente corrompidos dispuestos a cualquier cosa para pagar las expensas atrasadas del palacio Estragamou; se trata del dinero de la sociedad, en esa dura puja entre estados y trasnacionales, naciones e imperios, empresarios y banqueros, patrones y obreros por apropiarse y distribuir más o menos equitativamente el valor producido por el trabajo humano.

 

Todo lo demás, es papel pintado y fuegos artificiales.

Anuncios

Un comentario sobre “El cambio de sexo de Mariano Grondona y la reelección de Cristina Kirchner

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s