Uncategorized

hay cadaveres, (gracias sudaca, gracias Iris)

Pasan los momentos y sigo muy impresionada. Hago mis cosas de todos los dias, y sin embargo hay cadaveres. Es que el sudaka renegau y despues la iris, en los comentarios, contaron que en el sur de Huckelberry Finn y en cualquier lado hay cadáveres  Me explico: las enormes magnolias de las señoriales casas del sur de los Estados Unidos (ponele Tara, de lo que El viento se llevò o mas acà la casa de Forrest Gump) servían para colgar negros. Niggers.  Lean ese post y carguen como yo, con la angustia que genera.

E iris cuelga a Perlongher, con su poema Cadaveres.  Les confieso que siempre me cuesta leer a Perlongher, me abruma, me desconsuela. Es que hay cadáveres.

Como no me puedo olvidar de la cosa, estuve buscando mas data, para agobiarme tanto que por descarte, tramite el malestar. Y encontré en una pagina del Ministerio de Educaciòn de la Nación  algo vi  escrito para los 30 años del golpe de estado, que enuncia algo que yo me se. Que en la escuela hay cadáveres.

Un poema

“Cadáveres” /Nestor Perlongher

Bajo las matas
En los pajonales
Sobre los puentes
En los canales
Hay Cadáveres
(…)
Era: “No le digas que lo viste conmigo porque capaz que se dan cuenta”
O: “No le vayas a contar que lo vimos porque a ver si se lo toma a pecho”
Acaso: “No te conviene que lo sepan porque te amputan una teta”
Aún: “Hoy asaltaron a una vaca”
“Cuando lo veas hacé de cuenta que no te diste cuenta de nada… y listo”
Hay Cadáveres.
(…)
Ay, no le digas nada a doña Marta, ella le cuenta al nieto que es colimba!
Y si se entera Misia Amalia, que tiene un novio federal!
Y la que paya si callase!
La que bordona arpona!
Ni a la vitrolera, que es botona!
Ni al lustrabotas, cachafaz!
Ni a la que hace al género “volante”!
NI
Hay Cadáveres.
(…)
Hay Cadáveres

No hay nadie?, pregunta la mujer del Paraguay.
Respuesta: No hay cadáveres.

Pablo Luzuriaga y Jordana Blejmar

En una oportunidad Néstor Perlongher (poeta, ensayista, militante político) se refirió a “Cadáveres” como al “típico poema de escuela, de esos que se recitan en los actos”. Como éstos, el suyo se inaugura con una “rima tonta” (Bajo las matas / En los pajonales / Sobre los puentes / En los canales / Hay cadáveres) y “a partir de allí empieza como un torrente”. Esta controversial definición viene a confirmar lo que el propio poema suscribe, a saber, que los cadáveres yacen en todas partes, incluso en el ámbito de la escuela. Su ubicuidad, no obstante, se vuelve imperceptible al ojo humano. Porque si nada permanece exento de su presencia, si todo es cadavérico, no hay distinción que valga: Todo/Sobretodo/Hay Cadáveres.

La posibilidad de considerar a “Cadáveres” como un “poema escolar” descansa sobre la sospecha de que, después de la última dictadura militar, resulta imposible sostener la pureza de los espacios que hasta entonces parecían serlo. En el mismo sentido se cruzan en el poema discursos que, por definición, deberían oponerse. El lenguaje eyecto, escatológico, coloquial y el argot de grupos minoritarios conviven con el habla culta y las referencias literarias (Hay Cadáveres/ Y se convierte inmediatamente en La Cautiva…Yo soy aquél que ayer nomás…) componiendo una herética sinfonía de voces. De allí la autoinscripción de Perlongher en el “neobarroso”, poética que conjuga, en un gesto de irreverencia, la sofisticación del barroco español con el barro del Río de la Plata.

Como una suerte de “aleph” del suburbio, el poema se vale de la enumeración para testimoniar lo que devuelve la mirada, aún cuando se sepa que ya no se puede enumerar. La descripción es suficiente para desmontar la estructura de las apariencias. Se trata entonces de ver contra toda evidencia -contra la misma desaparición- aquello que el discurso militar se propuso mantener oculto. Pero también, se trata de ir a contrapelo del discurso postdictadura que creyó posible una reconciliación de la sociedad, haciendo desaparecer, ya no los cadáveres, sino la responsabilidad ética de cada quién. Perlongher, que escribió el poema mientras viajaba a San Pablo en 1981, no podía saber esto. Como tampoco podía adivinar que “Cadáveres”, treinta años después, mantendría intacta su actualidad.

 

Anuncios

3 comentarios sobre “hay cadaveres, (gracias sudaca, gracias Iris)

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s