femineidades: el caso de las representaciones sociales en los 60 para las mujeres de su casa.

Si se generaliza, se miente. Pero, haciendo caso omiso del veneno de la generalizaciòn les podría contar que cuando yo era una nena, en los 60, las mujeres -a excepción de las maestras- no trabajaban si eran casadas y habían tenido familia (es decir, hijos, el destino de toda mujer). A excepción de las solteronas, las recién casadas y  las maestras, que por fuerza terminaban viviendo  bajo el mismo techo con la madre o la suegra (o a veces ambas) para que les cuidaran los pibes.

La mujer que trabajaba, ponele que cosía para afuera, y llevaba y traìa la costura en grandes paquetes envueltos en papel madera, otro trabajo sin ningún encanto, argumentaba, cuando era necesario, que “lo hacia para ayudar al marido”. Si algo tenia pésima prensa era la autonomía y la independencia.

La mujer cuyo marido tenia un ingreso suficiente para sostener a la familia e insistia en instalarse en el mundo publico del trabajo “no le gustaba la casa”: Creo que eso era un insulto: decir que a una mujer no le gustaba limpiar la mugre de la casa era casi como decir que era una vaga y sospechosa de cosas peores. En mujeres de peluquería semanal, con batido incluido y redecilla en la cabeza para que el batido durara toda la semana (y a la noche ponían ruleros para que el peinado persistiera en días subsiguientes) aquella a la que no le gusta la casa  ” le gusta andar por ahí”- Me encanta ese insulto: mi marido, tambien criado en los sesenta, a veces me dice que hago tantas cosas porque “me gusta andar por ahi”: claro, claro, digo yo, como quien ha conquistado el derecho de hacer -en parte- lo que se le viene en ganas.

No tomaban decisiones puertas afuera. “Cuando venga mi marido tengo que preguntarle” valía desde para un arreglos de lavarropa, la compra de una frazada en cuotas o el alquiler de una casita en Las Toninas.

Por supuesto que las mujeres no salían a comer con las amigas de noche y que usaban a los pibes como pasaporte. Los novios tenían que ser un poco mayores y un poco mas altos. Y ganar mas, claro. Y casarse era el destino de toda buena mujer. Divorciarse era la peste: mejor enviudar, ja!. Ojo, que no lo estoy inventando: yo lo atisbe mientras hacia los mandados, en la cola de la panadería, mientras esperaba el turno de mi madre en esas peluquerías de barrio que siempre funcionaban adentro de casas de familia.

Si no me cree, mire las películas de los 50, de los 60. Parecen idiotas en su dependencia absoluta del “que dirán”, alienadas en las decisiones de su entorno… pero no lo deben ser porque de alguna forma hicieron fuerza para que todo cambiara y no pudieron disfrutar los beneficios, de una femineidad menos endogàmica. Esa generación que me precedió plantó un árbol a cuya sombra no pudo descansar.

Tuve la suerte de ser adolescente en los setenta. El mundo hizo plop Y ser mujer fue otra cosa. Deliciosas criaturas perfumadas… Y sigue mutando, y para las chicas que ahora tienen veinte, las de mi generación somos escoria, brecha generacional, que no es bueno suturar, ley de la vida.

Verdad de perogrullo: así como estas atada a tu adn, a la locura de tu familia, a tu condición de clase social, estas atada a un tiempo… Y con eso haces lo que podes, como le escuche decir una vez a mi analista “tenes que rebuscartelas para ser feliz”.

Estuve buscando un fragmento de una película que habla de una veinteañera que mira “el afuera” desde la lógica de los 60. Se llama “del brazo y por la calle” y la actriz era la mujer del Palo Ortega y no la encontré sino completa y con una pésima resolución en youtube. Pero la música de aznavour es muy 60. Y por cierto muy bella.

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2 thoughts on “femineidades: el caso de las representaciones sociales en los 60 para las mujeres de su casa.

  1. Le leí esta nota a Adri y sorprendentemente la feminidad que para mi en los 60 fue como lo describís vos, en su casa, en “la capital” fue muy diferente. Me dice que su vieja nunca pisó una peluquería , que laburo siempre, desde antes que nacieran sus hijos y lo continúa haciendo aún hoy pasado los 80 pirulos, que tenía una person encargada de la limpieza de su casa. lo único coincidente con nuetra visión de los 60 era ir a la feria los sábados por la mañana. Nada es verdad nada es mentira… Un beso desde. Mar Azul.

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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