cosas de minas grandes.

Ayer escribe Tessa, pidiendome la direcciòn para mandarme dos ejemplares del libro que acaba de publicar en el Uruguay, . Muy ilusionada con tenerlo en mis manos, porque Tessa había metido un poema mio. Pero en ese mail me entero que tambien tomo mano de otro texto, que como es bastante viejo (del 2009) y no està en este blog, procederè a colgar inmediatamante ¡si es lo suficientemente interesante para que lo hayan publicado en  su libro, lo serà para este, mi blog!.

Asi que, de la autora editada (en un libro de otro, pero nada es perfecto), quien suscribe…. chan… “mirar mujeres”

 

martes, 29 de diciembre de 2009

 

mirar mujeres


desde hace un par de años miro mujeres de mi edad, como si buscara un espejo.
un azogue que destile verdades, un espejo que no encuentro.
No me ha pasado antes. Ni siquiera en la vacilación de la pubertad, donde no sabia quien era yo y me buscaba en las vidrieras que vendían ropa, tratando de pedirle a la ropa que elegía que me una identidad con la cual vestir vacíos.
No me ha pasado cuando deje de ser una joven promesa y empece a ser una madura decepción de mis anhelos. Debí renunciar a algunos sueños que tenia sobre mi misma, y esta bien que así sea. Las ilusiones a veces caducan, como la levadura de la piza, algunos sueños deben ser renunciados, no valen la pena hacerles el aguante, no son cosas por las que lamentarse.
No me ha pasado cuando pase de treintañera a cuarentona, y entonces decís ya no seré madre, ya no alimentare con la leche de mis pechos otra vida.
Pero hace un par de años, especialmente en el colectivo, las miro.
Algunas se agarran del pasamanos de la juventud de mala manera. Se tiñen el pelo muy oscuro, se delinean los ojos de negro kabul, y se cuelgan del pelo una flor de tela y yo digo no. No te queda bien, se te nota la desesperación por no ponerte vieja, larga eso, esa remera ajustada pide a gritos algo que no te sera dado.
Otras están dejadas de la mano de dios, sin dientes, las mejillas le abultan, nunca se si tienen diez años mas que yo o diez menos. Van por la vida gritándome a mi no me preguntes, es tu problema no el mio.
Están aquellas que entregaron la toalla y envejecen con ropa de viejas y entregaron el rosquete, se cortan el pelo a lo vieja, y están mas tranquilas, hacen la plancha y yo las miro y no quiero entrar a ese club de resignadas idiotas que no avivan ningún fuego. Yo seguiré haciendo abanico con las manos para que no se apague. No haré la pirueta de dejar que me importe. Quiero resolver el enigma y busco, entre tantas cosas, el hilo de Ariadna que me saque del laberinto.
Hay minas que utilizan el gambito donde la pieza que mueven es comprar ropa de marca,apostar las fichas a la combinación de los colores, a la exquisitez de los accesorios el gimnasio diario, las cirugías estéticas. Estrategias vanas. La luz no se compra en el shopping. La luz sale de adentro y me miro y no se si ilumino algo.No se si ilumino algo. No se si ilumino, si tengo luz.
Y miro a las mas viejas, ¿a cual me pareceré?. ¿Como estaré dentro de diez años?. Como ser yo misma vieja, como reconocerme en el espejo con el tiempo que pasa, o conmigo pasando en el tiempo, blowing in the wind.
Encontrar belleza en el envejecimiento. Quiero eso. Quiero mi luz, mi fuego, mi aire.
nunca pensé que me traería estos asuntos entre manos. Supongo que el ser que uno es vela el deterioro que lo habita. Apostemos al Ser, la otra batalla esta perdida.
Las minas en el colectivo no me dicen la verdad. Yo las miro hasta que llego a mi parada, y vuelvo a preguntarme por mi propia luz, en el laberinto haciéndole gambetas al Minotauro, es decir a la puta puta puta muerte.

 

 

 

 

 

 

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5 thoughts on “cosas de minas grandes.

  1. Qué maravilloso relato…por diosss, cómo te envidio el talento…si yo pudiera dar a luz algo mínimamente parecido a “…supongo que el ser que uno es vela el deterioro que lo habita…”, creo que podría quedarme tranquila, porque sabría que ilumino…

  2. lo había leído hace tiempo incursionando por “tal vez también te interese”…del blog de las sirenas. Vuelvo a leerlo y me pregunto cómo me verán los demás? Verán mi luz chiquita a pesar de las arrugas y los temblores ? Eso sí, intento no ser una vieja ridícula.

    El relato es muy bueno, y me alegro mucho por la inclusión en el libro de Tessa.
    Bien merecido por el relato y la autora !

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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