otros lentos en el palacio del rocanroll.

El palacio del rocanrroll ya no era lo que había sido. Ni èl ni yo. Entré porque no conocía ningún otro lugar en la zona, y cuando el remisero me dijo a donde te llevo preciosa, me dio pena decirle que no tenìa adonde ir. Temi que lo tomara como una invitaciòn a sexo facil y nada es facil en mi vida.

Los dueños nuevos -el viejo Saro habìa partido- no le habían puesto otro mango encima que lo necesario para que la muni lo habilitara despues del cierre cuando lo de Cromagnon.

. El olor, oh, el olor… tenia penetrado un olor de tantos cigarrillos de cuando se fumaba -solo tabaco- allì. Luces de mierda, pocas, y formica que lo oscuro trataba de hacer pasar madera. No necesité ir al baño para saber que el espejo sigue quebrado, que los portapapel higienico estan vacios y marcados por colillas de cigarrillo. Cuando yo era habitue de este lugar, nadie se drogaba, imaginate cuanto agua pasò. .Era un tugurio., una vez sacaron a una con las venas apenas cortadas con gilette, y en el medio del baile, tiraron un balde de agua para enjuagar la sangre y todos siguieron bailando, mientras se la llevaban al hospital. No le pasò nada. Era un corte superficial.  Las minas siempre hacemos circo.

No me sentè en la barra allì, las chicas parecian salidas de un kindergarden de atorrantas. No habia una que no tuviera un short y la panza al aire libre. No tuve fuerzas ni para desestimarlas. Era yo la que desentonaba, como si el tipo que pasaba la musica hubiera elegido una cumbia santafecina.

Nadie parecía notarlo, cada uno en la pupa de su ego. Eso es lo bueno de este lugar, a nadie le importa un carajo de nada. Brindo por eso.

Me puse a mirar al de la música. .Pensé en la mala suerte.  En el combo tiempo perdido/mala suerte. Nadie que me preguntara que hacia allì, nadie que me viniera a atender.¿ Acaso no tendria, sin saberlo,  el superpoder de la invisibilidad?. Abuse de mi suerte y saque de la cartera un matapenas en forma de petaca. Guardaba absenta traspasado  de una botella grande para que me libre de todo mal. Le di un beso a la botellita, me mire en un espejo.

Y vi al tipo de la musica mirandome y a mi misma y no me conocì. El pibe me hace una seña Y empezò a sonar este blues. Dios no me olvida y me manda señales en  letras de blues..

 

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3 thoughts on “otros lentos en el palacio del rocanroll.

  1. ir a bailar, que castigo en mis días de juventud… ese rito del levante que tanto odiaba, mecánico, abusivo, horrible…

    no es lugar para sirena además, encerrado, seco y con humo…

    el gordito la tenía re clara con los lentos… y ademas una buena voz…

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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