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dicen que un vagabundo no puede subsistir, por eso creen que voy a morir.

Por el tiempo de esta foto yo, la señorita de los pantalones anchos,  escuchaba esta música. ¡cuanto escuchaba a Los Gatos entonces!. La canción fue aniquilada por el tiempo. A mi no me importa

.Los vagabundos no eran en esa época los miserables  que viven con  la familia bajo los puentes de las autopistas, en las estaciones de tren, en las veredas de la ciudad de buenos aires, eran vagabundos solitarios, o locos, o filósofos. Casi no habìa niños en la calle, no con la masividad obscena post noventa.Y los hombres adultos mas bien eran hijos del anarquismo, la soledad, la psicosis. El par inclusion/exclusiòn no eran significantes relevantes en la agenda del Estado. Otras fiebres ardían, otras eran las papas calientes.

Linyeras, crotos, vagabundos. Señores que vagaban por ahi, conchabados en trabajos de ocasiòn, viejos de la bolsa.

Las historias que he escuchado de niña aludian a que ese que esta ahì, fue un gran (comerciante, empleado, doctor) y se le murió la esposa y se volvió loco y hizo croto… o tal vez “nunca le gusto trabajar para patrones y eligió la libertad de vivir en trenes”.  Libertarios, anarquistas como los linyeras trashumantes de Tuñon (¡salud a la cofradía trota calle y trota mundos, todo me falta en el mundo, todo menos la alegría!) que necesitaban para vivir, conseguir a diario las tres marìas (yerba, azúcar y harina), un tren, un horizonte.

nunca morirè, nunca morireeeeeeeeeeee yo jamas puedo morir, me sigue cantando Lito al oido, al ver fotos del 71.

escanear0031

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3 comentarios sobre “dicen que un vagabundo no puede subsistir, por eso creen que voy a morir.

  1. muy bonito Nilda, este es un tema que siempre me despertó interés, vi una película/documental hace muchos años aquí en España una tarde de sábado en la tele,
    Que Vivan los CROTOS!!! no lo podía creer encontrar algo tan nuestro así de sopetón en la TVe , muy bueno, ahora no recuerdo el nombre de la directora, era una chica.
    Muy interesante esta entrada, ya la citaré, un abrazo, Silvia.

  2. en mi infancia, lejana por cierto, había en el barrio, pegado a una estación de trenes y rodeado de quintas de hortalizas y flores, al menos dos crotos a los que les recuerdo el apodo, uno era Mangiatabaco, italiano, y el otro Bichocanasto, yugoslavo que en ocasiones cambiaba canastas de mimbre por alimentos o ropa y que al parecer dormían donde la noche los encontraba… o en el galpón de alguno de los quinteros. A su manera estaban integrados al lugar.
    En su vestimenta nunca faltaba el saco o sobretodo, por supuesto raído y viejo. He olvidado a tanta gente… y sin embargo me acuerdo perfectamente de ellos,..

    …la señorita de pantalones anchos debía de estar enamorada y soñar que se puede “vivir de amor y agua fresca”…

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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