cada uno lo que da lo que recibe y uno recibe lo que da.



Tu beso se hizo calor,
luego el calor, movimiento,
luego gota de sudor
que se hizo vapor, luego viento
que en un rincón de La Rioja
movió el aspa de un molino
mientras se pisaba el vino
que bebió tu boca roja.

Tu boca roja en la mía,
la copa que gira en mi mano,
y mientras el vino caía
supe que de algún lejano
rincón de otra galaxia,
el amor que me darías,
transformado, volvería
un día a darte las gracias.

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.

El vino que pagué yo,
con aquel euro italiano
que había estado en un vagón
antes de estar en mi mano,
y antes de eso en Torino,
y antes de Torino, en Prato,
donde hicieron mi zapato
sobre el que caería el vino.

Zapato que en unas horas
buscaré bajo tu cama
con las luces de la aurora,
junto a tus sandalias planas
que compraste aquella vez
en Salvador de Bahía,
donde a otro diste el amor
que hoy yo te devolvería……

Cada uno da lo que recibe
y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma.

y viste como es….


¿conoces el principio de la Navaja de Ockham? Viene de las ciencias duras (o mas o menos duras) y se usa también en filosofía: dice que la explicación mas simple suele ser la verdadera.

Hay epistemologìa para todos los gustos y el principio fue refutado o tal vez puesto en casilla. Este gusto por la simplicidad fue pisoteado por Menger que postula una antinavaja “Todo lo que sea posible que ocurra, ocurrirá”

 Por experiencia, a menudo las teorías más complejas son incorrectas. Pero hasta que se pruebe lo contrario, la teoría más compleja debe ser puesta en cuarentena, pero no descartada a la pila de los desechos de la historia hasta que se demuestre que sea falsa”.The Skeptic’s dictionary

Antinavaja de Ockham somos nosotros, cuando se nos escurre la belleza de lo simple y queremos explicarnos porque un hijo de 15 años no contesta el celular: no tiene bateria deja paso a que “seguro le paso algo, lo piso un colectivo, lo secuestraron, esta drogado, violado  o muerto o cojiendo como un conejo con una chica sin usar forro  y la va a dejar embarazada o se ve a contagiar una enfermedad incurable”. Tragamos saliva hasta que el hijodemilputas llega y livianamente pide que se le compre un nuevo celular, que el que tiene siempre se queda sin batería.

 

Apelamos para explicar las cosas a la paranoia -que explicita que hay en alguien una intención concreta y orquestada para perjudicarnos- al malhado destino -donde las estrellas se han puesto de determinada manera en el cielo y no hay tutia de que salgas bien parado de esa-  Recurrimos a explicaciones neuróticas donde todo está tan enroscado que al final tiene la culpa la madre que te parió.  O, siempre a mano, la buena culpa judeocristiana.

Es un desafió explicarnos el universo, la soledad, un mal dia o porque mierda se me voló la corona del diente justo ahora- Debería tener en cuenta el principio de la Navaja de Ockham. Las cosas pasan.

mejor echemosle la culpa a Cristina o a Clarín.  Viste como es

hermoso dibujito de Szoka!
hermoso dibujito de Szoka!

un sueño inconcluso.


opio1En el 2009 me puse a escribir una novela. Me manqué. Escribo por placer pero me desaliento.

La novela tiene muchas paginas y muchos errores de concordancia en los tiempos verbales, en las secuencias. y no puedo hacerla terminar. Yo creo -nobleza obliga- que es una gran novela.

Por primera vez decidí hacer un taller de escritura. Temo tirar la guita. Porque he leído mucho y escrito mucho Y porque soy una mina grande, que sabe de lo futil de las ilusiones, de lo vanas que son. Pero ¿por que no ilusionarse? eh? eh?

Ah, el tema de las ilusiones. No deja de darme vueltas un pedacito de la letra de La ronda del Angel, de la Surca

Y dejar la farsa de jugar al muerto
Cuando lo que sobra es ilusión

Les dejo la canción, que le debo a Nanda y un capitulo de Kandor, mi novela, recién corregido

Capitulo 10  Opio

 

Demasiada muerte y hambre en la aldea.
La convicción de que su hijo terminaría siendo alimento de algún poderoso empujo a Xia,  quince años, iletrada, enferma, temerosa, decidida, a salir esa noche sabiendo que pagaría su falta: tal como lo decia Confucio, ninguna ventura puede esperar  quien abandona a sus ancestros, y su lugar de nacimiento, y se convierte  en culpable de uno de los peores crímenes en la sociedad: el no cumplimiento de los deberes de la piedad

Puesta a elegir entre la traición y que su hijo fuera la cena de los dueños de la tierra- como lo fueron los otros bebes de la aldea- entre traicionar o condenarse,  tomo la decisión. Y partió y así salvar la vida de su bienamado hijo,  carne caliente todavía sin nombre.  Se llamaría Huang.
Pensaba en su devenir como los navegantes de la modernidad: mas allá había nada. Su mar fue la infinita tierra, en la que el naufragio amenazaba cada amanecer. Le toco vivir, como a todos (palabra de  Borges) tiempos crueles y si bien los extranjeros eran demonios, también eran salida.

 

Camino con las tetas casi secas, un atadito con  arroz robado amasijado dentro de una tela, una noche que la luna no alumbraba y todo era lodazal y miedo. La piba camino hasta que sangraron sus flacos pies, y se acerco a un demonio extranjero y un día, un par de años después, llegó  a Inglaterra, y ya no sabia quien era, demolida por el opio.

 

Increíblemente el niño  llego vivo.

Sus pies dibujaron en el mapamundi una linea irregular entre la China e Inglaterra, fue  putita de los demonios extranjeros que regenteaban los fumaderos y de todo aquel que pagara la comida.

Tenemos que suponer algo de piedad porque sobrevivió y porque conservó a su hijo, dos hipótesis improbables.
No sabemos como, pero lo logró, aunque nada de lo visible permitiera vislumbrar la fuente de su empecinamiento.

 

Xia siguió la ruta del opio y el opio colonizo su cuerpo y se cago muriendo,sin cumplir los 30,  ya no en los caminos chinos, sino en una litera mugrienta en un barrio comercial de Derby,  para ella, otro sueño del opio, que no se distinguia de la realidad.

 

Una vieja china de edad imposible de calcular, y pero cuando murió, como en malos  chismes católicos, su cadáver  tuvo un cambio: parecía de nuevo una chica, olía a santidad
El cachito de carne si nombre que hurto a la mesa de los poderosos, Huang, cumplió tres veces los años en el camino entre la aldea y Derby y en esas tres vueltas de la tierra, comió  mas lagrimas que alimento,tuvo mas noches de insomnio que sueño reparador.
Superó tiempos en que Xia permanecía  dormida con los ojos abiertos sin reparar en sus llantos quedos de niño con hambre, llantos que no parecían molestar a nadie en esas salas que Huang recordaba como se recuerdan las fotos que no sabemos si hemos visto o nos han contado.

En esa época Huang resistió de puro empecinado.

O quizá Dios existe, es una posibilidad.

Sin mas comida que la leche de esas tetas flacas, y el arroz que Xia masticaba previamente para él, consumido por fiebres, buscándose en los ojos  que se iban vaciando , llorando para una madre muerta/viva munida de una sonrisa calma que no podia atravesar ninguna señal, ningun pedido,  llego a Inglaterra, tan distinta a la aldea, Inglaterra, que parecia un sueño del opio y no una realidad forjada a expensas de la revolucion industrial.
Sin lógica alguna el pibe sobrevivió por que el deseo de su madre fue ley o los astros lo habían dispuesto, o quizá estaba escrito en un Libro que que la reverenda muerte iba a alcanzarlo en la vereda del cine Opera, a pasos del obelisco, acá.
Y la adormidera acompaño en las giras de Fu, en México, en Barcelona, en Francia y fue su último sueño en Buenos Aires, ahora, antes de que termine en año del señor mil novecientos setenta y cuatro.
Uno se las rebusca. En Buenos Aires no existían fumaderos de opio, pero no fue difícil que Huang se hiciera de una tintura cuyo efecto duraba ocho o diez horas.
Por eso, esta noche, la noche del decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar la fiesta del Medio Otoño, preparó  su dosis y con eso encima salio al balcón y antes de que no necesitara nada, se comió un cacho de torta lunar mientra velaba a la luna llena y al alma de Fu y de su amada esposa Lucia, la flor de cerezo de su vida y también el recuerdo de su madre en ese viaje interminable
Esa noche supo que iba a hacer con Kandor.
Llevo al balcón un albun de cartulinas negras con esquineros dorados donde estaban insertadas las fotos en blanco y negro donde Huang era joven y Lucia era la señorita Li, y estaba viva y vestía un tutu de tul negro desde donde descendían dos piernas largas como la injusticia, forradas en medias de seda con costura, piecitos vestidos de zapatos de tacón aguja y una cascada de pelo platinado y  corsage con escote corazón y guantes  que le llegaban hasta el codo y Huang la miraba con su mirada china de severo mandarín.
La miraba con amor. Y ella lo miraba mirarla y veía la invisible sonrisa de chico, (solo ella la veia) que ocultaba el bigote largo y lacio que le llegaba hasta las clavículas. En otra Huang con un birrete que recordaba lejanamente a los que usan los conscriptos del Ejercito Argentino, El sepia de las fotos viejas no podia opacar el brillo de la seda del kimono, el brillo dorado de los alamares, la suntuosidad del pelo trenzado de Huang. Nada femenino en ese hombre con kimono y trenza. Y atrás de ambos un telón jalonado de estrellas plateadas de carton, una mesa con una caja cúbica, como las que se apilaban en un costado del Bazar de Magia.
En otra foto Lucia  y Huang estaban en Mar del Plata, sentados en la arena. El reia y ella le tenía la trenza como si fuera un trofeo de guerra. Ambos en malla, con pollerita, Luisa. El con un traje de baño negro que parecia una trusa. Jóvenes y felices.
Y fotos en Barcelona, en Giron, en Paris, en Berlin, fotos de Mexico, parados en el medio de la plaza del Zocalo, como apretados en una baldosa.
En algunas fotos familiares también estaba Fu.
Mientras esas fotos descansaban en la falda del kimono negro con alamares dorados de seda natural de gusano de seda chino que el Sr Huang llevaba puesto la noche de la fiesta del Medio Otoño y la tintura de opio circulaba rápida por las venas y era procesada por el hígado que le daba mas color amarillo que el de su raza, cansado de la bebida en exceso, adormilado por el opio y extrañando a morir a Fu y a Luisa, el señor Huang tuvo una revelación: que pronto iba a morir, y que debía hacer algo con Kandor. No quedaba tiempo.

Fin del viaje. No había muerto devorado por los poderosos  en la hambruna china,y  que lo matara ese esbirro de la triple A, al final no era nada. Nada. Había llegado su hora.

Lo masculino enigmático : como se sienten envejecer los varones.


Entre morirse joven y envejecer, prefiero lo segundo.
Las mujeres de 36 , cuando se embarazan,son  para los ginecólogos, madres añejas ¿podes creerlo? Y a los cuarenta te teñís el pelo por las canas y te vas acostumbrando de a poco. Cuando llega la menopausia, ya estás jugada. No hay minifalda, ni animal print que te rescate. Lo mejor es llevarlo con dignidad, con humor, tratando de capitalizar lo que tenés vivido.

Todo lo que escuche sobre el envejecimiento de las mujeres  es pura patraña. Nada de retiro libidinal, (te siguen interesando todas las cosas del universo) y mucho menos serenidad.  Esta escribidora está tan lejos del crochet como de la patineta. Supongo que uno envejece como es, lo cual no está nada mal, después de todo.

Elegí este texto,  a falta de fuentes confiables, que me digan como veramente se sienten los varones con el paso del tiempo: lo escribió una mujer, una verdadera lástima.

Del libro Betibú, de Claudia Piñeyro, un fragmento.

Jaime Brena descuelga el auricular y llama a Personal, ¿hasta cuándo se puede firmar esta cosa del retiro voluntario, nena? Te podés acoger hasta fin de año, Brena, le contesta la mujer. No, yo acoger no me acojo ni me dejo acoger, la religión no me lo permite, pero a lo mejor me retiro voluntariamente eso sí, le dice él y ella le festeja el chiste desde el otro lado del teléfono: Vos siempre igual, Brena. Ojalá, le contesta él. Y lo dice en serio. Ojalá estuviera igual que siempre, pero desde hace un tiempo sabe que está más viejo. O que ya no puede hacerse el tonto como hasta hace unos años y fingir que tiene diez menos de los que tiene. Mejor que eso, fingir que no tiene edad. Él nunca tuvo edad. Raro, entonces, pero empezó a sentirse viejo. Viejo para todo: para el laburo, para viajar, hasta para las minas. No es sólo un sentimiento; su cuerpo, en el último año, envejeció. Lo nota en el abdomen que le sale justo debajo del pecho y se le hunde en el bajo vientre, ¿por qué, si él nunca fue gordo? Y en el pelo que todavía no se le cae en cantidad pero que se nota ralo donde algún día va a ser, irremediablemente, pelado. Y en los cachetes del culo, que aunque trata de mirarlos poco en el espejo, sabe caídos como dos peras. O dos lágrimas. Qué querés, tenés más de sesenta años, se dice a sí mismo para consolarse, pero inmediatamente se da cuenta de que el consuelo resulta todo lo contrario: no quiere tener más de sesenta años. 

 

 

 

 

vinilos y lunas


Estuve buscando en la internet Eclipse de Pink Floyd, pero lo quería en vinilo. Se las hago corta, no estaba.

Por que? quería sentir el ralenti de la púa,  quería escuchar su manito rasgando el plástico, fritando aceite en el eter. que me trajera un pedazo de tiempo que ya fue.

Me entretuve entonces estuve buscando vinilos con luna. Discos, bah. Para mi son discos.

La peste  empezó ayer a la mañana mientras en el auto sonaba Vorterix y Pergolini, que es un farsante, pero ha escuchado tanto rock que me hace envidiarlo con una envida mala, hablaba de vinilos. Propagandeaba este evento del Roxy

Buenos Aires en Vinilovueno!

Sabado 26 de Abril de 2014
11.00 hs

 The Roxy Live Bar

Buenos Aires en Vinilo
Yo no tengo vinilos, los tuve y quedan algunos, todos rayados.  No hay donde escucharlos y no se si tendría la paciencia necesaria. He envejecido.
Para colmo de males se le había ocurrido a la luna eclipsar, vestida de  luna roja, sangrienta. Me agarro como una cosas de  escuchar vinilos y escribir haikus sobre la luna mala.
Me contuve, los haikus son una peste para mi alma.  Entonces busqué y busqué y vino gratefull dead
Peligro de psicodelia.
Uds. saben, escuchar vinilos por youtube es algo mas indigno aun que escribir haikus .Es falso.  Se ve que es un día de quedarme con las ganas, de hacer cosas equivocas. De meter la pata. Saben que habiendo podido -estaba despierta- no tuve los huevos de ponerme una bata e  ir a la terraza? Esa soy yo: una pusilanime.
¿que quiero decir con  psicodelia? Escuchá: lo de clavarse un ácido no es para nada necesario. Una floritura.

Mirame, sentime, tocame: el emporio de los sentidos en el Palacio del Rocanrroll


The Who, fijense uds. que tal vez   escucharon hablar de Zep, de Zappa, o de Pink Floyd  y nacieron en los 90 (hay que tener verguenza!) por ahí no escucharon este grupo y este tema -muy conocido, entonces, cuando hubo un tiempo que fui hermoso y fui libre de verdad, guardaba todos mis sueños, etc..
Acá hacemos docencia y no queremos ser injustos con este grupo, que nos hacia sentirnos especiales frente a los adolescentes que solo escuchaban música comercial (no puedo explicar porque esto “no era música comercial”, una falacia como tantas, como las que hace creer a los seguidores del Indio SOlari que es una alternativa al negocio de la musica)

La vida está construìda sobre patrañas. Crecer es darse cuenta y que ya no importe.
Esta en youtube la versión de Woodstock, la de la Isla de White y también la de la película (Tommy, claro ¿de que creen que estoy hablando, imberbes montoneros, desalojen la plaza de una buena vez!!!)

Elijo para colgar la versión de la película que suena mas sinfónica, y por supuesto mas depurada que los vivos. Pero esta mas muerta. Pero es para tener algo prolijito.

Ademas, tiene un plus: sentime tocame mirame son cosas que se pierden en los mundos virtuales: volvamos a lo básico.  Todo eso y el mejor rock.