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un sueño inconcluso.

opio1En el 2009 me puse a escribir una novela. Me manqué. Escribo por placer pero me desaliento.

La novela tiene muchas paginas y muchos errores de concordancia en los tiempos verbales, en las secuencias. y no puedo hacerla terminar. Yo creo -nobleza obliga- que es una gran novela.

Por primera vez decidí hacer un taller de escritura. Temo tirar la guita. Porque he leído mucho y escrito mucho Y porque soy una mina grande, que sabe de lo futil de las ilusiones, de lo vanas que son. Pero ¿por que no ilusionarse? eh? eh?

Ah, el tema de las ilusiones. No deja de darme vueltas un pedacito de la letra de La ronda del Angel, de la Surca

Y dejar la farsa de jugar al muerto
Cuando lo que sobra es ilusión

Les dejo la canción, que le debo a Nanda y un capitulo de Kandor, mi novela, recién corregido

Capitulo 10  Opio

 

Demasiada muerte y hambre en la aldea.
La convicción de que su hijo terminaría siendo alimento de algún poderoso empujo a Xia,  quince años, iletrada, enferma, temerosa, decidida, a salir esa noche sabiendo que pagaría su falta: tal como lo decia Confucio, ninguna ventura puede esperar  quien abandona a sus ancestros, y su lugar de nacimiento, y se convierte  en culpable de uno de los peores crímenes en la sociedad: el no cumplimiento de los deberes de la piedad

Puesta a elegir entre la traición y que su hijo fuera la cena de los dueños de la tierra- como lo fueron los otros bebes de la aldea- entre traicionar o condenarse,  tomo la decisión. Y partió y así salvar la vida de su bienamado hijo,  carne caliente todavía sin nombre.  Se llamaría Huang.
Pensaba en su devenir como los navegantes de la modernidad: mas allá había nada. Su mar fue la infinita tierra, en la que el naufragio amenazaba cada amanecer. Le toco vivir, como a todos (palabra de  Borges) tiempos crueles y si bien los extranjeros eran demonios, también eran salida.

 

Camino con las tetas casi secas, un atadito con  arroz robado amasijado dentro de una tela, una noche que la luna no alumbraba y todo era lodazal y miedo. La piba camino hasta que sangraron sus flacos pies, y se acerco a un demonio extranjero y un día, un par de años después, llegó  a Inglaterra, y ya no sabia quien era, demolida por el opio.

 

Increíblemente el niño  llego vivo.

Sus pies dibujaron en el mapamundi una linea irregular entre la China e Inglaterra, fue  putita de los demonios extranjeros que regenteaban los fumaderos y de todo aquel que pagara la comida.

Tenemos que suponer algo de piedad porque sobrevivió y porque conservó a su hijo, dos hipótesis improbables.
No sabemos como, pero lo logró, aunque nada de lo visible permitiera vislumbrar la fuente de su empecinamiento.

 

Xia siguió la ruta del opio y el opio colonizo su cuerpo y se cago muriendo,sin cumplir los 30,  ya no en los caminos chinos, sino en una litera mugrienta en un barrio comercial de Derby,  para ella, otro sueño del opio, que no se distinguia de la realidad.

 

Una vieja china de edad imposible de calcular, y pero cuando murió, como en malos  chismes católicos, su cadáver  tuvo un cambio: parecía de nuevo una chica, olía a santidad
El cachito de carne si nombre que hurto a la mesa de los poderosos, Huang, cumplió tres veces los años en el camino entre la aldea y Derby y en esas tres vueltas de la tierra, comió  mas lagrimas que alimento,tuvo mas noches de insomnio que sueño reparador.
Superó tiempos en que Xia permanecía  dormida con los ojos abiertos sin reparar en sus llantos quedos de niño con hambre, llantos que no parecían molestar a nadie en esas salas que Huang recordaba como se recuerdan las fotos que no sabemos si hemos visto o nos han contado.

En esa época Huang resistió de puro empecinado.

O quizá Dios existe, es una posibilidad.

Sin mas comida que la leche de esas tetas flacas, y el arroz que Xia masticaba previamente para él, consumido por fiebres, buscándose en los ojos  que se iban vaciando , llorando para una madre muerta/viva munida de una sonrisa calma que no podia atravesar ninguna señal, ningun pedido,  llego a Inglaterra, tan distinta a la aldea, Inglaterra, que parecia un sueño del opio y no una realidad forjada a expensas de la revolucion industrial.
Sin lógica alguna el pibe sobrevivió por que el deseo de su madre fue ley o los astros lo habían dispuesto, o quizá estaba escrito en un Libro que que la reverenda muerte iba a alcanzarlo en la vereda del cine Opera, a pasos del obelisco, acá.
Y la adormidera acompaño en las giras de Fu, en México, en Barcelona, en Francia y fue su último sueño en Buenos Aires, ahora, antes de que termine en año del señor mil novecientos setenta y cuatro.
Uno se las rebusca. En Buenos Aires no existían fumaderos de opio, pero no fue difícil que Huang se hiciera de una tintura cuyo efecto duraba ocho o diez horas.
Por eso, esta noche, la noche del decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar la fiesta del Medio Otoño, preparó  su dosis y con eso encima salio al balcón y antes de que no necesitara nada, se comió un cacho de torta lunar mientra velaba a la luna llena y al alma de Fu y de su amada esposa Lucia, la flor de cerezo de su vida y también el recuerdo de su madre en ese viaje interminable
Esa noche supo que iba a hacer con Kandor.
Llevo al balcón un albun de cartulinas negras con esquineros dorados donde estaban insertadas las fotos en blanco y negro donde Huang era joven y Lucia era la señorita Li, y estaba viva y vestía un tutu de tul negro desde donde descendían dos piernas largas como la injusticia, forradas en medias de seda con costura, piecitos vestidos de zapatos de tacón aguja y una cascada de pelo platinado y  corsage con escote corazón y guantes  que le llegaban hasta el codo y Huang la miraba con su mirada china de severo mandarín.
La miraba con amor. Y ella lo miraba mirarla y veía la invisible sonrisa de chico, (solo ella la veia) que ocultaba el bigote largo y lacio que le llegaba hasta las clavículas. En otra Huang con un birrete que recordaba lejanamente a los que usan los conscriptos del Ejercito Argentino, El sepia de las fotos viejas no podia opacar el brillo de la seda del kimono, el brillo dorado de los alamares, la suntuosidad del pelo trenzado de Huang. Nada femenino en ese hombre con kimono y trenza. Y atrás de ambos un telón jalonado de estrellas plateadas de carton, una mesa con una caja cúbica, como las que se apilaban en un costado del Bazar de Magia.
En otra foto Lucia  y Huang estaban en Mar del Plata, sentados en la arena. El reia y ella le tenía la trenza como si fuera un trofeo de guerra. Ambos en malla, con pollerita, Luisa. El con un traje de baño negro que parecia una trusa. Jóvenes y felices.
Y fotos en Barcelona, en Giron, en Paris, en Berlin, fotos de Mexico, parados en el medio de la plaza del Zocalo, como apretados en una baldosa.
En algunas fotos familiares también estaba Fu.
Mientras esas fotos descansaban en la falda del kimono negro con alamares dorados de seda natural de gusano de seda chino que el Sr Huang llevaba puesto la noche de la fiesta del Medio Otoño y la tintura de opio circulaba rápida por las venas y era procesada por el hígado que le daba mas color amarillo que el de su raza, cansado de la bebida en exceso, adormilado por el opio y extrañando a morir a Fu y a Luisa, el señor Huang tuvo una revelación: que pronto iba a morir, y que debía hacer algo con Kandor. No quedaba tiempo.

Fin del viaje. No había muerto devorado por los poderosos  en la hambruna china,y  que lo matara ese esbirro de la triple A, al final no era nada. Nada. Había llegado su hora.

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6 comentarios sobre “un sueño inconcluso.

  1. ya te dije Alejandro, escribime algo sobre los varones, para lo masculino enigmatico. La novela necesita un editor, pero eso no existe. Tal vez si la termino algun dia la mande a un concurso, que se yo. Es una de las tantas cosas que hago, solo por el placer de hacerla.

  2. A decir verdad, si hablo sobre varones, si escribo sobre varones, no se muy bien donde voy a terminar.A veces me parece largo lo corto y corto lo largo.
    La cuestión es el género, pues allí me incluyo, y la cosa o el coso no son tan homogéneos.
    Y ni tampoco hay tanto misterio masculino, mas bien es una cuestión de como se presenta el rulo.
    Apenas salga del atosigamiento económico aplico las tres neuronas a la tarea.

    Abrazo

    PD: tranquila, con oxígeno no hay hierro que no se oxide.

  3. voy entendiendo de que trata Kandor haciendo un recorrido por los blogs anteriores y me gusta, creo que no puede quedar guardada en un cajón, muertita, por así decir, y está bueno corregirla y terminarla ya que lo que sobra es ilusión, o no?
    editarla será otro cantar!

  4. en el taller seguro que algo vas a aprender, va a ser inevitable te diría… no se puede igual ira a buscar “las ” respuestas a la escritura pero quien sabe…

    una vez leí que rever y corregir es siempre sacar, editar… nunca agregar…
    bueno, una boludez bah ja…. besos…

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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