Uncategorized

musica pegadiza.


no puedo dejar de cantar el coro de esta canción. No me pregunten, pero no puedo. Se los envió a mis lectores para ver si como cuando se jugaba a la mancha venenosa, los toco con la canción, se les pega a uds . y me deja tranquila.

Siete venas y Me gustan todas 

Uncategorized

el peligro de comprar humo.


oid mortales, alienta este brulote ( y ahora voy a aprovechar para decir lo que aprendì; que un brulote es algo encendido que se arroja al mar para ir, por ej. a incendiar un barco, y entonces podes imaginarte fuego en el agua, la noche y un incendio, y sin luna, todo gracias a una palabra) una intenciòn moral.

oid mortales, vengo a preveniros de los vendedores de humo, que se encuentra -oh, malhados deseos- con necesidades infinitas en el mar de los pocos deseos cumplibles.

oid mortales, ved este youtube cuya hechura les advierte de que comprar humo solo acarreara desgracia, desolación y tal vez un apocalipsis zombie  (pero esto ùltimo simplemente por que me gusta la idea)

Uncategorized

el consumo ironico y las cruces de pugliese.


Son tiempos estos donde no es posible dejar de consumir. HacerteBor38BYIQAAjFkP vegano o grinpis, estas consumiendo. Gozá consumiendo es el mandato de la época. No te podes parar al lado del camino fumando el humo mientras todo pasa, porque ese también es un consumo.

Entonces en las redes sociales aparece (yo lo leo allì) lo kitch, consumir algo ironicamente.  Mirar Tinelli o al pelotudo de Feinmann o a este patético invento de Doman como sex simbol, consumirlo pero “irónicamente”. Tragar la mierda kitch a cucharadas dándole en tu cabeza una vuelta de tuerca progre.  Un arte destinado al fracaso.

Si en un twitt de mi tl (alguien a quien yo sigo publica en twitter)dice que esta comiendo un guaymallen con un vaso de Manaos, probablemente no este ingiriendo ninguna de las dos cosas: esta haciendo apología de lo popular, a traves del consumo ironico.  Como todos los chistes de ghetto solo causan gracias dentro de los papanatas del ghetto ese. A mi por ej. semejante gansada puede generarme una sonrisa.

Busco en google alguna definición que apoye el  post. Esto lo saque de una vieja Ni a palos

Visto desde afuera, sin embargo, es posible preguntarse: ¿por qué alguien consume algo con ironía? Twitter y su taller clandestino de consumos político-culturales y cinismo, nos transformó a todos en empleados de una máquina hermosa y delirante, una maquila que nos obliga a permanecer durante largas horas frente al televisor aspirando el paco del discurso público con el único fin de transformarlo en una ensamblada ironía lista para el consumo zombie de 140 caracteres. Vemos el debate de TN, la “muda” que acompaña los discursos oficiales, los discursos oficiales, el último programa de Marley, una fiesta inolvidable en el Programa de Fantino o una dramatización en un informe de Chiche o de los pastores brasileños -da igual-, y metemos todo eso en una mezcladora de discursividades trash cuyo resultado sólo puede ser consumido de forma irónica. Pero al mismo tiempo ese gesto devela el pliegue de otra pregunta: ¿hay otra forma de consumir?

 

Me despierto leyendo que Vorterix, es decir Mario Pergolini le hizo hacer al estudio pallarols (los plateros mas prestigiosos de la argentina, esos que hacen los bastones de mando presidenciales) unas cruces: La cruz pugliese, la cruz spinetta y la cruz ceratti. Y que estan a la venta, y que hay algunas bendecidas por el papa. Pugliese y Spinetta eran anticlericales, y Ceratti es un planta, pobre tipo, no se puede joder con eso. http://www.vorterix.com/tenemos_malas_noticias/8900/cruces

A ver hermano, no estamos hablando de una tapa de Barcelona,donde esas cruces podrian ser un buen chiste bizarro. Estamos hablando de plateros, de tres años de laburo de diseño y de darle cruces bendecidas por el papa a la familia de un roquero en coma. Consumo irónico, pelotudes  mixturada con negocio o estamos tan mal?

Soy de consumir irónicamente (no puedo estar fuera de mi época y ademas hay cosas que esta muy buena tomárselas un poco en chiste) No puedo dejar de consumir, estoy agarrada hasta las pelotas por este tiempo, pero digamos irónicamente que Pergolini esta tomando de la mala.

 

 

 

 

 

Uncategorized

Alea iacta est (un poema de la escribidora del blog)


La sudadoserte esta echada

dados, monedas,

las vidas mismas

bailotean en el aire

 

El futuro no está escrito

está cayendo en cámara lenta,

suspendido  todavía en sus cabriolas

En cara o seca se acerca lo porvenir

lo que se escribirá con tinta permanente

lo que no se podrá cambiar

pero  eso aun está entretenido  en pasitos de baile  aereos

y los mortales

distraídos

anhelantes,

o incluso ignorando la órbita

de lo que fue lanzado

y definitivamente caerá

(es de dios)

(no escupas al cielo)

(se el heredero de tu suerte)

continuamos arrojándolos al cielo

El escupitajo , la ventura,

nos estallará  en la cara

(para bien, ojala que para bien,

quien sabe)

y en un Tiempo que hoy  llamamos mañana, el futuro,  el jueves nomas.

en un Tiempo que aun no es Presente

pero lo será,

veremos los frutos.

 

Que la fuerza te acompañe

-los Jedi dicen eso y a quien no le apetecen  maravillas-

el azar, la buena leche

un mañana venturoso

Recoger la propia siembra

fragante y madura

 

Los dados, las monedas, el futuro

bailotean en el aire

Alea iacta est

 

 

 

Uncategorized

para amantes de los comics, para amantes del rey


Mi amigo Jose luis, que tiene un lindo blog, me envía un texto de Stephen King . El sabe que yo soy fan. Los lectores cool (que Pavese esto, que Capote lo otro, a lo puaner) suelen despreciarlo. 

¿tienen uds.  puta idea de lo que es construir una novela con un universo tan complejo como el Springfield de los Simpson, como Macondo de Garcia Marquez?  Pero el tipo crea un universo para cada novela, donde derrapan miles de personajes, miles de conflictos y todos bailan un minue perfecto. Una le mete 10 personajes a su propia novela y se caen las pelotitas como a un pibe de la villa malalimentado el primer día que intenta malabares.

Stephen King me asombró cuando  lo leí porque ponía epígrafes de bandas de rock. Y después porque entendía a sus personajes, y ademas porque las novelas terminaban mal, muy mal. A menudo el Mal triunfaba. Todavia no era yo madre. Son 30 años de fidelidad al rey.

Cocainomano redimido, músico de garage con mas fortuna que los sindicalistas chorros, infancia pobre, padre de hijas religiosas (pastoras o algo) monógamo , gran escritor, soy su fan.

Ademas en texto, hablando de Batman, ¡si habré leído a batman en las historietas mexicanas que compraba usadas en la feria!!! Y los nesquik que tomè viendo la bizarra serie de Adam West, con onomatopeyas psicodelicas escritas!.

Aca, el texto, que dice hablar de batman pero habla de lo humano, de crecer, de las ilusiones. Un autentico S.K.

Cuando era pequeño había ciertas preguntas que aparecían y tenían que ser respondidas… o al menos formuladas, al resultar imposible encontrar una respuesta definitiva.

 

Una era si el record de beisbol de la serie mundial de Don Larsen era su habilidad, el destino o simple suerte. Otra sería qué era lo que había dentro de las pelotas de golf, justo en el centro. O sea, todos sabíamos que bajo la superficie blanca punteada había millones de cuerdas de goma, pero había algo más en el mismo centro, algún líquido que unos creían que era el veneno más mortífero del mundo, otros pensaban que era una sustancia tan corrosiva que te derretiría los dedos de la mano hasta los huesos y aún otros creían que era una sustancia que explotaría si la derramabas en el pavimento caliente.

 

Estaba la pregunta de por que todos los personajes de Disney usaban guantes; o si existía o no una colección completa de la serie verde de las figuritas de David Crockett (las rojas eran fáciles, pero las verdes eran extrañamente esquivas); o si sería posible aparecer en China boca abajo si uno atravesaba la Tierra cavando un pozo.Estas preguntas formuladas y contestadas cuando uno estaba demasiado cansado para seguir nadando en el agua y se tiraba en la playa. O cuando volvías a casa del campo de beisbol en un dulce atardecer de verano, con los pies ardiéndote dentro de las botas; o quedándote dormido en un campamento.

Y una de esas era ésta: “¿Quién te gusta más, Superman o Batman ?” Yo siempre elegía a Batman .

Creo que algunos de mis amigos de la infancia ya no recuerdan ni las cómics ni la pregunta, pero a mi me complace decir que nunca crecí del todo, solo me creció mas pelo en varias partes de mi cuerpo y un sentido de responsabilidad en el corazón, y tengo amigos que hicieron lo mismo: amamos a nuestras mujeres e hijos, hacemos nuestro trabajo, pero también seguimos leyendo cómics. Y yo sigo eligiendo a Batman. Esto no quiere decir que no me guste Superman;  permitanme tranquilizar a todos los que estén clamando por mi sangre (incluyendo editores, guionistas y entintadores que darían sus vidas, su honor y sus sagrados cheques para proteger la imagen y el buen nombre del Hombre de Acero); me gusta muchísimo. No podría no gustarte porque era un buen tipo  -y contrariamente a lo que creen algunos cínicos tanto entonces como ahora, los chicos sienten una atracción natural por los buenos tipos… Gracias a Dios- porque tenía todos esos grandes poderes, porque tenía ese atractivo conjunto de enemigos con quienes combatir (incluyendo a ese duendecito del nombre impronunciable, -que nosotros solíamos pronunciar “Mixtaplik”- y que para mandarlo a la cuarta dimensión había que engañarlo para que dijera “Kilpatzim” o algo así), porque tenía amigos geniales (como Perry White , que era J. Jonah Jameson mucho antes de que cierto lanza-redes se graduara de los pañales a los pantaloncitos de entrenamiento).

 

Pero había algo en Superman que siempre me resulto un poco… déjenme ver. No decepcionante, no es eso lo que quiero decir, pero… esperen, ya lo tengo: Facilón. Para mí era demasiado fuerte, demasiado capaz, tal vez porque yo era un chico que usaba gafas gruesas o tal vez porque el concepto de la invulnerabilidad lo hacía parecer un héroe que tenía una ventaja injusta (ser bueno debería ser siempre mas difícil que ser malo). Tomemos, por ejemplo, el super-aliento: ¿Es justo poder devolver a Metrópolis a su lugar de un soplido después de que Lex Luthor la mandara al Atlántico con unos jets de energía nuclear? Tal vez si, pero a mi no me convencía el concepto. Tenia su talón de Aquiles, por supuesto, pero era (al menos hasta que los editores empezaron a liar las cosas con la Kriptonita roja, Kriptonita amarilla y casi casi con la Kriptonita de pistacho) muy pequeño.

Batman en cambio, era solo un tipo.

Un tipo rico, si. Un tipo fuerte, claro. Un tipo inteligente, puedes estar seguro. Pero… no podía volar.

Creo que eso definió mi preferencia mas que nada. Recuerdo la publicidad de la primera película de Superman (¿se acuerdan de la primera película de Superman, allá cuando el mundo era joven y los dinosaurios caminaban por la tierra?), esos que decían “USTED CREERA QUE UN HOMBRE PUEDE VOLAR”. Bueno, yo no me lo creí. No en la película y para nada en las historietas (irónicamente, donde mas estuve a punto de creerlo fue en la serie de TV). Pero cuando Batman se tiraba por una soga hacia la guarida del Joker o impedía que el Pingüino soltara a Robin en un tanque de grasa hirviendo mediante un Batarang bien lanzado, yo me lo creía. No eran cosas probables, lo concedo abiertamente, pero eran cosas posibles. Yo podía creer en una Cruzado Enmascarado que se colgaba de sogas, tiraba Batarangs con una precisión letal y conducía como Richard Petty llevando una mujer embarazada al hospital.

El super-aliento era difícil de creer, pero un tipo que llevaba un pequeño compuesto disolvente (para esas molestas sogas con las que los rateros insisten en atarnos) en un bolsillo de su cinturón utilitario, una poderosa linterna en otro y una útil y rápida anestesia en otro (Batman ponía a dormir a la gente con dardos tranquilizantes antes de que realmente se empezaran a utilizar para sedar animales y personas)… Bueno, esa clase de tipo era miclase de tipo. Aunque eventualmente le dieron su propia revista, era y sigue siendo con “Detective Comics” que Batman está más asociado en mi mente. Él era un auténtico detective: al negársele todas las características divinas y la supuesta inmortalidad de los Super-héroes, esos dioses del olimpo modernos, tenía que ser un detective. No podía contar con el super-aliento para devolver a Gotham City a su lugar correcto después de que el crimen ocurriera: tenía que atrapar al Acertijo o al villano que fuera antes de que pudiera encender los cohetes nucleares. Como Sherlock Holmes , Batman buscaba los rastros dejados por los maleantes; tomaba huellas digitales; recogía cabello de la escena del crimen y hacía interrogatorios. Llevaba archivos – Holmes también – del modus operandi de varios criminales. Buscaba patrones, sabiendo -cómo todos los grandes detectives- que si puede encontrar un patrón, se puede estar ahí, esperando al criminal en su siguiente parada. Batman vivía de su ingenio, combatía y desarmaba -a veces brillantemente- a algunos de los mas grandes villanos jamás creados, impedía todo, desde masivos robos de joyas a planes para secuestrar perros… y a la vez se las arreglaba para vivir otra vida al mismo tiempo, la de Bruce Wayne , prominente filántropo. Reunía dinero, en los sesenta elevo su conciencia social y hasta tenía un crío como protegido, Dick Grayson . Ah… y otra cosa. Tal vez el verdadero motivo por el que Batman me gustaba mas que el otro tipo.

Había algo SINIESTRO en el.

Así es. Lo que han oido.

SINIESTRO .

Como La Sombra y el Caballero Luna , como un vampiro, Batman era una criatura de la noche. Oh, si, a veces se lo veía combatiendo el crimen de día, pero era mas que nada una silueta en las sombras o un hombre-bestia de rostro severo atravesando una ventana a altas horas de la madrugada, con su capa flotando a su alrededor como una enorme sombra. En esas viñetas en que Batman irrumpía, uno veía casi siempre una horrenda clase de miedo en las caras de los matones a los que estaba a punto de tirar por el water, y yo siempre me sentí fuertemente identificado con esas expresiones.

Si, pensaba yo (y sigo pensando), sentado bajo árbol de mi jardín, o tal vez en el baño, o en el “trono” (o de pequeño bajo las sábanas, con una linterna). Si, eso es, tendrían que tener miedo. Yo seguramente tendría miedo si se me aparece algo así. Tendría miedo aunque no estuviera haciendo nada malo.

La noche era su hora, las sombras eran su lugar; como el murciélago del que tomó el nombre, el veía con las manos, los pies y los oídos. Como Bruce Wayne era alegre, con clase, lleno de savoir faire y bonhomía, un tipo fácil de imaginar frente a la chimenea en su biblioteca colmada de libros con una copa de brandy y un bol de caramelos Chez a mano. Pero cuando la Bat-señal flotaba contra uno de los rascacielos de Gotham (o tal vez reflejada en una nube pasajera), una criatura silenciosa y sin sonrisa emergía de la Bat-cueva . Si le disparabas, sangraba…, si le dabas un buen golpe en la cabeza, se desmayaba (al menos por un rato)… pero nunca, nunca podrías detenerlo.

 

Desde la cancelación de la bufonesca serie de TV, hasta más o menos 1982, Batman vivió en un mundo de sombras no solo como personaje sino como personaje de ficción. Hubo un tiempo, no me importa decirlo ahora, en que recuerdo haber ido a mediados de cada mes a sondear cuidadosamente (y un poco ansiosamente) los quioscos, seguro de que el cruzado enmascarado habría desaparecido, un personaje que simplemente había entrado a ese silencioso salón de la oscuridad a donde otras grandes creaciones como J’onn J’onzz el detective marciano , Plastic Man , Los Halcones Negros , El Capitán Marvel y Turok , se habían ido antes que él.

Parece que me equivocaba al preocuparme. Parece que no se puede acabar con un murciélago.

A lo largo de los últimos años, una o dos cosas han estado pasando: o nuevos fans se han interesado en las andanzas de Batman, o algunos de los viejos han vuelto sin hacer ruido. De cualquier forma, el impacto publicitario y las triunfales ventas de “El Regreso del Caballero Oscuro”, probablemente la mejor pieza del noveno arte jamás publicada en una edición popular, parecen haber asegurado el éxito de Batman. Para mí, eso es un gran alivio y un gran placer.

Me gustaría felicitar al Cruzado Enmascarado por su larga y valiente historia, agradecerle por las horas de placer que me dio y desearle muchos años más de lucha contra el crimen.

Dales duro, grandullón. Que tu Bat-señal nunca falle, que a tu Batmóvil nunca se le acaben las píldoras nucleares que lo propulsan, que tu cinturón utilitario nunca quede fatalmente vacío en el momento equivocado.

Y, por favor, nunca irrumpas por mi ventana en medio de la noche. Probablemente me de una hemorragia cerebral del miedo…

Y, además, grandullón, recuerda que yo estoy de tu lado.

Stephen-KingSiempre lo estuve.

 

STEPHEN KING. 1986

 

Uncategorized

Discutamos, si tenemos que discutir, discutiremos, pero yo no quiero un palo en el ano para nadie o “que trata de los derechos humanos de los chorros”


SOCIEDAD › OPINION, pagina 12 de hoy.
¿sabes lo que son esos nenes, esos chorros que se la dan de angelitos? ¿sabes lo que es la carcel? ¿te crees que eso es nuevo? ¿y nuestros derechos humanos, los de los laburantes?
Lo dicho en el titulo, me importa un belìn, yo no quiero tortura para nadie.

derrito de progre? Serà.

Pegar por pegar, pegar de onda

Mario Wainfeld

La víctima, cuyo nombre se reserva, ahora tiene 28 años. Quienes lo vieron y hablaron con él dicen que encaja con el estereotipo discriminatorio de “pibe chorro”. Es pobre, su tez es morena, le faltan varios dientes, es cortante y a menudo mal arriado para hablar o contestar.

Estuvo varios años preso. Está habituado a los malos tratos y a las golpizas… y a callar después. Conocía y acataba reglas no escritas que se inculcan a golpes y suelen gravitar más que las otras. Lo que esa vez cambió, la gota que rebasó su vaso fue que como parte de la tortura, los agentes penitenciarios Héctor Miguel Aguilar y Jorge Raúl Rolón le introdujeron un palo de goma en el ano. Por eso denunció, se convirtió en querellante y se animó a ser el principal testigo en el expediente.

El 16 de mayo los agresores fueron condenados a ocho años de prisión por esas torturas, cometidas hace casi cuatro años en la Alcaidía de Tribunales. El veredicto lo dictó el Tribunal Oral en lo Criminal N° 9 que integran los jueces Luis María García, Ana Dieta de Herrero y Fernando Ramírez. Los fundamentos se conocerán el 30 de mayo. La causa lleva el número 4076. Sostuvieron la acusación el fiscal Julio César Castro y el titular de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), Abel Córdoba.

– – –

Así, según consta en las actas del proceso, habló la víctima en la audiencia inaugural realizada en marzo de este año. Se transcribe textual, omitiendo alguna repetición.

“Yo viví cuatro años en la cárcel, perdí dientes, me ha pegado la requisa una banda, me han cagado a… ustedes saben cómo, cómo es el Servicio Penitenciario… rompele la cabeza hasta que aprenda, es así, no es que… pisalo. Entonces… cuando me llevaron para ahí, yo lo único que pedía era el reintegro, quiero volver al penal, quiero volver al penal, bueno.

(…) Yo no estaría acá sentado si solamente me hubiesen pegado, porque me pegaron en un montón de cárceles: en Rawson, en el Chaco, pero de onda, como deporte, pegar por pegar, pegar para que te portes bien y si te portás bien pegarte igual porque se pega.

Yo en realidad pensé que me habían metido un algo, no vi, no vi, lo único que vi es que sentí un redolor. Sentí el dolor, y como le digo, yo no estaría acá si no hubiera pasado todo lo que pasó. En realidad, yo no tengo una denuncia contra el Servicio Penitenciario Federal, porque no… porque la cárcel es así, uno no puede estar denunciando al mismo que te abre la puerta o tenés que estar ahí mediando…”

– – –

La agresión se produjo alrededor de la una y media de la madrugada del 6 de agosto de 2010. La víctima se encontraba en el hall principal de la Alcaidía (Unidad 28 del Servicio Penitenciario Federal) durante el traslado desde el Cuerpo Médico Forense a una celda. Había llegado ahí desde el penal de Marcos Paz, con heridas varias consecuencia de una paliza.

La víctima denunció así a los penitenciarios: “Procedieron a desvestirme y arrojarme al suelo, para luego aplicarme golpes en distintas partes del cuerpo, mientras Rolón me introducía un palo de goma en el ano”.

– – –

La condena es la primera para torturas cometidas en la mencionada Alcaidía, sita en el llamado (con más petulancia que precisión) Palacio de Justicia.

Para quienes no lo sepan, “el Palacio” ocupa una manzana enclavada en pleno centro porteño, a algo así como quince cuadras de la Casa Rosada, a una distancia similar del Congreso. La Alcaidía está tres pisos por debajo de los despachos de la Corte Suprema de Justicia.

Los baqueanos del foro saben que la primera condena no alude a que esa haya sido la primera vez que se hayan cometido torturas allí, para nada. De ahí que ese aspecto pionero tenga un sentido simbólico digno de remarcar.

– – –

Nunca es sencillo ni gratis para la víctima sentarse frente a sus victimarios, menos que menos si éstos tienen un grado de autoridad o de poder a su respecto. Los integrantes del Servicio Penitenciario Federal (SPF) lo saben y por eso trataron de amedrentar al joven querellante, que fue solo a las audiencias.

Fue conspicuo, relatan los fiscales, el apoyo formal y personal de las autoridades del SPF. El fiscal Córdoba denunció, no bien comenzó la primera audiencia, que los dos acusados realizaron “actos de intimidación” contra la víctima: los ex guardiacárceles se pararon detrás del hombre torturado y abusado en “clara afectación ante la administración de justicia”. Así lo consigna el portal Fiscales.gob.ar del cual se extrae parte de la información de esta nota.

En una ocasión, la Fiscalía pidió que se retirara un oficial uniformado del SPF sentado entre el público porque eso era una presión abusiva contra el querellante. Quien presidía el Tribunal le respondió, con monotonía, que no hay reglas sobre la vestimenta del público. El Tribunal Oral dictó una sentencia elogiable, pero su actitud en ese trance fue burocrática y reveladora de un factor predominante en los tribunales que es no ponderar la ecuación subjetiva de la víctima de un hecho brutal. Sus temores, el temor reverencial que se produce. Las academias de derecho enseñan esas cuestiones pero son contados los jueces que las toman en cuenta en sus trajines cotidianos. Al fin y al cabo, ellos también conviven con el personal de seguridad.

– – –

Puede venir a cuento una digresión. Hace pocas semanas, terminó el primer juicio por jurados en la provincia del Neuquén. La presidenta del jurado, una ama casa de 25 años, dialogó con la periodista Irina Hauser para este diario y para Radio Nacional. Los jurados neuquinos son doce, seis varones y seis mujeres. La presidenta fue elegida por sus pares para decidir un juicio por homicidio. Un joven estaba acusado de haber matado a otro. La ciudadana-juzgadora comentó que cuando vio a las dos familias en la sala pensó que su responsabilidad era enorme porque la decisión haría sufrir a una de ellas. Y que le dio que pensar la corta edad del procesado.

Hubo condena, pero lo que importa, a los fines de esta columna, es que una persona de a pie pensó en paridad en víctimas y victimarios, en sus familias, en el peso de las decisiones. No es tan frecuente que jueces de carrera hagan lo mismo.

Esto no es un alegato de cierre sobre el juicio por jurados, tema complejo por demás. Apenas una pincelada sobre el modo en que piensan (u omiten o desprecian) demasiados jueces cotejados con cómo puede hacerlo una persona profana del común, dotada de sensibilidad y espíritu democrático.

– – –

El apoyo institucional del SPF a los condenados fue constante y no ajustado a derecho. La reglamentación interna de la repartición prohíbe, desde el año 2011, que sus abogados atiendan a sospechosos de haber cometido apremios o tortura. Sin embargo, sus letrados los asistieron hasta la iniciación del juicio oral. Desde entonces, lo hizo la defensoría oficial.

No fue el único acto de solidaridad activa, para nada. Rolón fue ascendido luego de los delitos que se le imputaron. Un premio revelador que el Tribunal Oral desbarató.

– – –

La “violencia institucional” es una llaga del sistema democrático. La continuidad de las violaciones de derechos humanos, tolerados o amparados por el Poder Judicial y a menudo por el político.

El caso reseñado es uno entre tantos, con la originalidad relativa (muy minoritaria en términos estadísticos) de haber llegado a una sentencia condenatoria justa que incluye la inhabilitación perpetua para los dos procesados.

La decisión puede ser recurrida por la defensa ante la Cámara de Casación. Es el derecho de los acusados (que siguen en libertad) y el deber de sus letrados: se hará. La Fiscalía, cuyo desempeño fue ejemplar, no apelará aunque había pedido condenas por quince años: la diferencia no la habilita a pedir revisión.

En el tiempo transcurrido desde las torturas, el joven cumplió su pena y está en libertad.

mwainfeld@pagina12.com.ar