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Elegia para Leopoldo Marechal y otros nenes, por juan gelman.

Uno de los tres libros que me compré con la plata que me regalaron a los 15 fue Adan Buenosayres. Tanto me impresionó ese libro, que no llegué a entender -pero no importaba, eso era un detalle, yo sabia que quizá mas adelante, me sobraba la fe, las ganas a los quince- que se me ocurrio que cuando tuviera un hijo varòn lo llamaria Adan. Pasaron 14 años hasta que lo tuve y al final se llamò Julian : Ya era otra.

Marechal me gusta, me gusta su poesìa, me gusta no entender del todo de que mierda està hablando. Muy peruca, la pasò mal, despues que cayò Peron en el 55 . En una nota de Carlos Perez, sacada de la bonita pagina El ortiba, dice lo siguiente:

 

 

Marechal comenzó a sentir el gran vacío que se producía en torno a él, amigos que le negaron el saludo en la calle, se le cerraron las puertas de la literatura en una especie de “muerte civil”, entonces con Elbia decidieron encerrarse en su departamento de la calle Rivadavia, en lo que el denominó un robinsonismo amoroso, literario y metafísico.
En esta época fue que Marechal se autodefinió como el “poeta depuesto”.
No iban ni al cine ni al teatro, compraron un televisor que era prácticamente su única conexión con el exterior.
Durante una década de 1955 a 1965 sólo lo visitaban regularmente cuatro amigos, José María Castiñeira de Dios que había sido su alumno desde los 13 años, Antonio Barceló y su mujer con el que fundaron la Escuela Nacional de Danzas Folklóricas, Rafael Squirru y un poco después Fernando Demaría.
También fue visitado por algunos amigos y admiradores más jóvenes, entre ellos Alfonso Sola Gonzalez y Graciela Maturo, los dominicos Domingo Renandiére de Paulis y Mario Pinto, los escritores Leon Benarós, Fermín Chavez y Luis Soler Cañas.
Leopoldo Marechal siempre estuvo agradecido a Ernesto Sábato quién en los años de olvido, recomendaba a los jóvenes desde un programa de televisión el buen ejercicio de leer a Marechal.

 

Cuando yo compré su libro, volvía el fervor peronista y nombre rodaba por las bocas ¿de donde lo iba a conocer si no, yo, una piba de barrio que quería chupar cultura de las cosas que estaban a la mano?

Acá Gelman lo llena de laureles victoriosos y lo pone en la misma escena que los muertitos santos de los 70, Paco Urondo,Walsh,  el tan querido por mi Haroldo Conti (no se olvide señor,que todavia no hace un mes me hice un tatuaje que tiene el nombre de un cuento de haroldo conti en su texto “ad astra”.) Me gustan las elegías épicas, los actos de amor de hombres para los hombres, que hablan del valor, de la necesidad, de la solidaridad. Ya no hay héroes, el bronce se derrite,  eso no quiere decir que no haya personas mejores.
Mejores que yo, infinitamente, que me hacen creer en un mundo mas justo, alguna vez, ojaladios!.

Lo dicho, Gelman, hablando de marechal. Y si no leiste a Marechal, aca en el blog siempre hay algo ¿para que tiene una un blog si no es para desplegar sus obsesiones?

 

 

Caras

bondad verdad belleza dijo
son las tres caras de Dios dijo
y se le caía una luz
de la memoria la mitad
donde Dios era como muerte
que persuadía al niño para
que corriera a la selva en traje
de 780 años
o como-cuando sedució
a la comtessa de dia alta
que sus graves penas pasó
por no entregar querer o amor
y ese fue su más grande yerro
en el lecho o cuando vestida
se miraba bajo la tela
el brazo solo el brazo oscuro
que no fue almohada para nadie
y se secó y trajo el otoño
y los días se le cayeron
como hojas que crujían y
parecían padecimientos
y nunca más las dulces cuitas
ese leopoldo marechal
bondad verdad belleza dijo
y se le caía una luz
y las mentiras viajan 100
años y jamás llegan la
verdad revela que es mejor
decir la verdad y morir
y leopoldo se murió
no furioso contra los que
lo orinaron vivo y sangrante
o le pisaron el gran pájaro
que cantó y saltó como vivo
toda la tiempo que viviera
o le echaban en la mitad
tierrita sucia que les sobra
cada vez que la boca abren
ya que los polvos de la mundo
se depositan en algún
sitio o lugar y ciertamente
hay hambre por toda la cielo
se bajan a matar espadas
alzan un viento de caballo
eh don leopoldo marechal
por sus dos tiempos transcurrió
lo vestía como una túnica
tejida por el pueblo a
los buenos bellos verdaderos
que amasan pan atrás de todo
o dan de comer al claror
que sube de la muerte aunque
empuje niños a la selva
porque no hay Dios como la boca
hay que ofrendarse diariamente
para no hablar o no digamos
lo que es la garganta del alma
ea esas hambres vamos quiá
o ca mejor disimulemos
de leopoldo saltó un leopardo
lleno de trágico valor
que se comía toda la hambre
la más violeta de guardar
el poldo o pardo en su león
o astro que ardía con sus noches
sin saber si iba alzarse otra
como temiendo por la luz
ea leopoldo marechal
cuando cesó se le pararon
todos los ojos que guardaba
donde llorar en la cocina
o cocinar el lloro como
un tallo de maíz cargado
de hijitos en la espalda o como
espada la más vengadora
la del pueblo que dulce viste
sus heridas como soldados
agradecidos a la mama
fue así que leopoldo hizo:
un búfalo que anda en el aire
un falo que anda en la nación
un lo que anda hoy no andará
mañana cuando estemos suaves
como olvidados apagados
bajo la patria o tierrecita
que leopoldo regó y amó
y levantaba ciudadelas
para cuidarla humanamente
y dejándose bien atrás
se puso delante de todos
y así le crecieron noches
al bueno bello verdadero
un gran silencio lo cubrió
un gran amor lo destapó
y de sus brazos descendían
calores para la mitad
herida donde se inclinaba
pasaba como ungüentos sobre
los como tristes leopardos
que crepitan en el país
ea esas hambres vamos quiá
de leopoldo caía una luz
y cuando se fue su caballo
se encaminaba lento a
la grande sombra do lo pacen
y él sigue dando de comer
y su belleza se transforma
en otra parte de la mundo
diseminado como un pueblo
como si amaran no distintos
si dulcemente por tu cabeza pasaban las olas
del que se tiró al mar/ ¿qué pasa con los hermanitos
que entierraron?/¿hojitas les crecen de los dedos?/¿arbolitos/
[otoños
que los deshojan como mudos?/en silencio
los hermanitos hablan de la vez
que estuvieron a dostres dedos de la muerte/sonrien
recordando/aquel alivio sienten todavía
como si no hubieran morido/como si
paco brillara y rodolfo mirase
toda la olvidadera que solía arrastrar
colgándole del hombro/o haroldo hurgando su amargura
[(siempre)
sacase el as de espadas/puso su boca contra el viento/
aspiró vida/vidas/con sus ojos miró la terrible/
pero ahora están hablando de cuando
operaron con suerte/nadie mató/nadie fue muerto/el enemigo
fue burlado y un poco de la humillación general
se rescató/con corajes/con sueños/tendidos
en todo eso los compañeros/mudos/
deshuesándose en la noche de enero/
quietos por fin/solísimos/ sin besos 

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si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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