la cocina de una nota periodística.


No es la primera vez que me pasa, es como la cuarta ¡y nunca deja de asombrarme!!! No me agarran mas. Quedo diciendo banalidades sin profundidad y sin ningun beneficio.
Cuando se es ajeno a un campo, en general no se le supone precariedad. Pero si.

Me estoy refiriendo a lo que uno dice y coagula en una nota periodística, cuyo decir (mio en este caso) queda como “para siempre” -es decir hasta que ese papel sirve para envolver huevos, o en el caso de lo “virtual” queda sepultado por la avalancha de otras informaciones.

Fui jefa de un servicio que atendía adictos: En ese caso era una referente del espacio publico de salud en el tema. No una sino varias veces fui entrevistada. En los mejores casos personalmente. Siempre tuve infinitas reticencias para “entrevistas por telefono” donde el interlocutor (un periodista, casi siempre muy joven) tenia sus propias ideas consolidadas sobre el tema que me venia a preguntar y la mayor parte de lo que decía yo estaba destinado a desarmar ese apriori. Ponele “el flagelo de la droga”, idea que es absolutamente ajena a mi encuadre del asunto, por poner un ejemplo entre miles.

Si lo decís de otra manera, decís otra cosa. Y cuando un periodista dice que dije algo que no pienso, o de una manera en que yo jamas lo diria me jode.

Por eso es bueno tener un blog. Puedo decir muchas boludeces, pero de todas me hago cargo. Es a mi costo.

En todo pero todos todos los casos en que fui entrevistada, pedí que antes de que fuera publicado lo que decia darle un vistazo para ver que no se hubiera deslizado un error, ya que no es lo mismo el código de lo que se escribe al de la oralidad.

Nunca me mandaron nada, ni antes de publicarlo, ni despues. Incluso me han filmado para trabajos de la facultad (sociales, comunicaciòn): En mi puta vida recibi una devoluciòn, el link del youtube, algo.

Hace un par de meses me llamo una periodista de Telam para preguntarme sobre los tipos de 30 que viven con los padres. Le ofrecí un encuentro para hablar de eso, pero no: quería hacerme la entrevista por celular: Le dije que de ninguna manera, que si estaba tan urgida, me mandara algunas preguntas y yo le contestaba por mail.

La cuestión es que no me mando unas preguntas orientadoras sino un cuestionario ancho y ajeno, un laburo para investigar estadísticas, y otras dimensiones bibliograficas, que de yo ponerme a escribir, tendría que haber dedicado unas semanas y podía tener material para armar un seminario. Una falta total de respeto.  También pensé que eso podría haberlo hecho ella como periodista: una investigación sobre el estado del asunto en la bibliografia. Pero no: llamaba a un par de gilas que por teléfono le tenían que dar data para escribir una nota. Mala mía haberlo hecho en esas condiciones.

Le conteste un par de cosas y le pedí que me mandara el material, para verlo y hacerle las correcciones en referencia a lo que yo decía: Jamas lo hizo, jamas. Ni siquiera un agradecimiento. Me dejo -como te diría- como en un cuento de una renga que la dejaban colgada de un árbol (no te lo voy a contar, es una guarrada)

Hoy me encuentro con la nota, en la net.  Por supuesto todo esto gratis, La periodista no investigo nada, solo hizo un llamado telefónico, rompió las bolas y no tuvo la menor cortesía, con esta servidora “experta” (?).
Aprendí de la experiencia: si queres que te cuente algo para hacer una nota, te venís a lanus, adonde me quede comodo a mi, me garpas el café  y te dedicas una hora.  Y si te pido que me mandes el material crudo, me lo mandas . No quiero leerme otra vez diciendo naderias que podría haber dicho mi peluquera, para cumplir con una entrega de una periodista que no soy yo.

A nadie del palo le puede extrañar esto: A mi, dejenme indignar un poco. Ja.

 

.http://www.telam.com.ar/notas/201408/74866-los-jovenes-postergan-la-partida-de-la-casa-familiar-por-multiples-y-complejos-motivos.html

 

 

 

somos chicos rescatados del flagelo de la droga.


Dicen que son de un ministerio evangélico que “no recibe ayuda del gobierno ni de ningún partido político”

Que por eso para seguir rescatando chicos del flagelo de las drogas y que encuentren a Jesús venden artículos de panadería: cuernitos, pepas, alfajores de maicena.

Pero la verdad de la milanga la escuche en un tren, volviendo de La Plata, en el mes de marzo.
Amo los trenes.

Duplico la apuesta: Amo incluso los trenes conurbanos.

Amo tanto viajar en trenes conurbanos que incluso ahora encontré un tren indigno que corre de oeste a sur (¿eso es posible? ) de haedo a Temperley, tajeando el segundo cordón como un cinturón donde antes habia campo y ahora pobreza. Lo tomo en una estación sin estación, apenas un peaje, llamado Juan XXIII
Es esta.¿no ven ninguna estación? si. Donde están las lineas amarillas me subo al  tren.vecinos

Pero volvamos a “una comunidad donde encontramos la fe de Cristo, que tiene una panaderia para poder seguir rescatando los chicos del flagelo de la droga”

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Venia un mediodia de La Plata y me siento en el ultimo vagon. En el mismo venian pibes marginetas, no tan pibes: Edades como para ser padres de familia, unos treinta.

Hablaban del tema de vender “productos de panaderia” para los “ministerios evangelicos”

Funciona mas o menos asi la rosca. En la panaderia del “hogar” se fabrican las masitas. Entonces los pibes compran la canasta. En marzo costaba 400 mangos. El pibe tiene que adelantar los 400 mangos. Cuando vende todo le queda un margen. Con ese margen puede comprar otra canasta y tener para morfar.

 

Es un negocio como cualquier otro.

Los vendedores no viven ya en la comunidad, es un simple mecanismo de distribucion.

Pibes internos que fabrican gratis posiblemente con materias primas conseguidas de arriba con vendedores sin ninguna chapa de laburadores y todo el riesgo.

 

No se, la vida es oscura.

Lo lindo de viajar en tren es que escuchas otras historias, algunas canallas.

y vas como por un tubo mirando el paisaje. Y cosas como esa.

El negocio de la venta de alfajorcitos, doña, lleve, son quince pesos para el mate, y ayuda doña, al ministerio para sacar a los chicos del flagelo de la droga….

 

Mierda carajo.

 

 

aprendi a disimular mi estupidez


 

Cuando hace ¡puf! millones de años, para esta época, septiembre, fuimos con Jorge y Raúl a ver el recital de despedida no me quedaban dudas de que Sui Generis era la banda de sonido de mi tiempo. Del mio propio, digo.

Me representaba. En este blog doy poca cuenta de eso. Se ve que no me gusta ese aspecto blandito de mi ser. Acaso soy otra.

Pequeñas anécdotas sobre las instituciones me parecía un gran disco. ¿lo serla? Tal vez me pone un poco incomoda.
Como en esas fotos donde una se ve y no se termina de gustar, sin embargo, yo soy esa musica. Y como Casandra, bailo.

Casandra da nombre de trava,  Sin embargo, la historia mítica es tan linda que da ganas de contarla.

Ella ganó el don de la profesìa por brindarle sus favores sexuales a  Apolo (supongo que si Apolo era tan bello como cuentan las historias, lo debe haber hecho con gusto…pero en los asuntos de los Dioses, asi como en los nuestros, pobres mortales, siempre se termina encarajinando el destino : Casandra no le correspondìa a Apolo. Y él hizo de ese don (adivinar el futuro) motivo de frustraciòn y dolor: Apolo le escupe en la boca y hace que si bien pueda predecir el futuro, nadie le crea: Casandra era la loca.

La pobre mina  veia venir sus propias tragedias y no podía hacer nada para pararlas. Incluso, rejuntada con Agamenon, y advirtiéndolo, no puede conseguir que no pise una alfombra morada, un sacrilegio que termino con la vida de ambos.

¿no nos pasa como Casandra, a veces, que la vemos venir, a la Ventura, clara como escrita con letra tamaño 16 y no podemos hacer nada?

Bienvenida, Casandra, bienvenida al sol de mi niñez, sigue y sigue bailando alrededor, aunque siempre seamos pocos los que podamos ver….

 

 

 

memorias setentosas del dia de la primavera.


Lo infinitamente peor que te puede pasar el dia previo al dia de la primavera es que llueva, o que haga frio, si tenes catorce o quince años. Lo mejor que te puede pasar, pero lo ignoras, es que no existan los telefonos celulares. Lo ignoras porque en los setenta incluso habia familias donde ni siquiera habia telefono fijo. Las casas que se vendian con telefono ¡eran mas caras! : En los avisos del diario decia, por ej. dos ambientes, contra frente con telefono.

Al no tener telefono tenias libertad. Tambien todo era confuso. Las esperas no se median en distancia (estoy a media cuadra), se median en tiempo. Y ademas la incertidumbre de que nadie llegaba hasta que llegaba. Nadie podia decir en el colectivo, “estoy yendo”. Libertad, confusiòn y los picnis de la primavera en este tiempo que a despecho del lugar comun de las mariposas, los pajaritos y las flores, siempre hay viento, el clima suele ser una garcha y te enfermàs. Si, te enfermas aunque haga calor. Nadie tenia alergia entonces, salvo los alergicos; ahora todos tenemos alergia. El aire esta emputecido con miasmas y la aerotina es tan popular como entonces era la cirulaxia.

Los remedios populares cambian : no conozco a nadie que se purgue. A nadie. Si alguien se purgara pensaria que tiene un trastorno obsesivo compulsivo pero a los niños de mi niñez, ni lerdos ni perezosos les encajaban una purga si tenian mal color.

Lo que mas me gustaba de la crianza de entonces es que no te hinchaban tanto las pelotas con el control: Claro que te controlaban….pero no habia celulares, y tanto no podian hacerlo. Mucho menos mandarle guasap a tus amigos para ver si sabian de vos. No creo que las madres de ahora se preoucupen mas que las de antes, pero tienen la tecnologia a su favor.

El dia previo al dia de la primavera tenias que esperar que no lloviera. Si no, capaz que usaban la excusa climatica para cagarte el dia. Hoy escucho a los periodistas de televisiòn (que no se si nacen pelotudos o se vuelven en contacto con el medio, como yo me he vuelto “cosas” por culpa de ser profesora) (no les voy a decir que “cosas”me volvi por ser directora de escuela,ninguna me gusta y resguardo mi intimidad) preguntarle a las madres, hermanas y tias de adolescentes que estan mezclados en kilombos grosos “tenia 16 años y iba a bailar”? ¿en que pais viven? siempre pense que la adolescencia era una epoca donde las ganas de probar todo y meterte en kilombos era tal que no morirse o sucidarse en el intento era una prueba de supervivencia. Despues la vida te adocena, y vas como por un tubo.

Podria seguir hablando del dia de la primavera, pero en honor a mi recato, solo pienso en mi, detestando mi vaquero Robert Lewis, pensando porque puta no podia tener un legitimo Levis Strauss, lucir de otra manera y pensando en levantar al mas lindo del universo el dia de la primavera. ¿porros, vino? No, en mi epoca no se trataba de eso, solo de amores de primavera.

 

 

hacer poesia con lo que tenemos.


Me manda Gustavo, lector del blog -tal vez para que me inspire viendome tan seca de ideas- esta nota.
Ya me bajè para el kindle (el coso electronico para leer libros) el Mecon.

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Que bueno que esta mujer piense asì: es de las mias, pero tiene ovarios para hacer de su deseo, obra.

La entrevista es del suplemento Ni a palos. Gracias Gustavo.

Mara Pedrazzoli es economista y poeta y acaba de editar su segundo libro,MEcon (Hoja de Trabajo, 2014). MEcon es el acrónimo con el que se conoce al Ministerio de Economía de la Nación, lugar de trabajo de Pedrazzoli. Entre el clima ministerial, los murmullos del sector público y las tardes redactando informes técnicos en un edificio inmenso e inabarcable, a Pedrazzoli se le ocurrió traducir en verso su experiencia en el Palacio de Hacienda, un retrato íntimo y poético de su propio Ministerio de Economía. En esta entrevista habla sobre eso que la impulsó a escribirlo, de la mirada personal de un mundo que parece lejano e impenetrable pero que esconde rutinas, anhelos y vidas, del discurso técnico, del lugar de Axel Kiciloff más allá de la figura pública e hipermediatizada, y del cruce entre poesía y economía en el año de los fondos buitre.

¿Cómo surgió MEcon?

Surgió de querer escribir mi mundo. En algún punto, una personalidad como la mía necesita trabajar en un lugar que no te mate espiritualmente. Y a mí el trabajo en el Ministerio me gusta, me estimula, y también me llevó a preguntarme qué hago ahí, cuál es mi lugar. De ahí surgió MEcon. Yo escribo mi mundo, y en ese sentido me cuesta verlo como un libro político porque no soy una persona que está preocupada por una situación social y dice “sobre este hecho voy a hacer poesía”, sino que escribo porque me pregunto sobre mi mundo, y mi mundo es mi trabajo, mi familia, mis amigos, y ahí está el MEcon.

¿Es quizás una forma de contar tu mirada del Ministerio?

No sé si contar. A mí no me interesa la comunicación, me interesa el efecto de una lectura en una persona, me interesa que mueva algo, me parece que eso es algo más que la comunicación, además de que, me parece, estamos todos como excedidos tal vez de tomarnos las cosas de manera comunicacional. No sé, en ningún momento dije, “voy a contarle a los no economistas, lo que es el mundo de los economistas”, más bien fue al revés, fue volver mi mundo de economistas en algo que fuese más compatible con mi mundo como persona, con mis sentimientos. Entonces tiene una mirada sensible de un mundo que es laboral, que no necesariamente es sensible en el día a día. Ese es me parece, para poner un tecnicismo, ya que estamos, el valor agregado que le da el poeta.

A simple vista, el libro tiene tres momentos. Un comienzo más, en cierto punto, “objetivista”, donde prima la descripción de tu entorno; luego un momento donde indagás en los bordes, donde aparece la Plaza de Mayo, la historia, la facultad de Economía, varios nombres propios, y luego un final donde el propio lenguaje económico se funde con la poesía. ¿Siempre buscaste preservar esa mirada personal en medio de ese contexto?

El libro reconoce que hay una verdad en las cosas, pero no tiene la intención de comunicar eso a nadie, sino que tiene una preocupación, un interés personal por ver esa verdad y en algún punto decir, “quedate tranquila, no es todo lo que te cuentan”. Está lo que se sabe, lo que se escucha a diario, pero yo digo qué es el Ministerio para mí, que es una pregunta que necesito hacerme para vivir en paz.

¿Esa mirada personal explica también la forma en que aparece Kiciloff en el libro? Porque no deja de ser una aparición extraña y a la vez “descentrada”, fuera de foco, porque no aparece como ministro, como la figura pública y política, sino como el recuerdo de un profesor universitario y como un usuario más que se te aparece conectado al chat de Gmail una tarde cualquiera.

Sí. Hay algo de referencia a la facultad también en el libro. Axel aparece porque sí, porque Axel, que para todos es el ministro, para mí ya era otra cosa antes. A mí nadie me contó quién era Axel antes de entrar al Ministerio, yo ya sabía quién era, porque yo lo tuve como profesor. Hay algo en la experiencia personal que te da un conocimiento de las cosas que tal vez lo que falta es detenerse para ser un poco más consciente de eso. Entonces yo estaba segura de quién era Axel para mí, nunca leí una nota que hablara sobre Axel en ningún diario, no me interesa. Él aparece ahí como parte de la voz de mi experiencia.

A la vez esa mirada personal tuya del Ministerio, una vez convertida en libro, entra en relación con esa mirada más, si se quiere, “social”, con la idea de ese edificio un poco impenetrable para los que no son economistas, ese ministerio donde se define la economía siempre agitada de este país, el ministerio de Kicillof…

Uno siempre esta hablando de las cosas que le dicen, de lo que sale en la tele, de lo que sale en el diario, de lo que alguien posteó en Facebook. A mí me sale más hablar de mi, tal vez porque no soy una intelectual y al mismo tiempo soy una persona que por ahí va a pensar por sí misma las cosas. Entonces eso que te decía antes, voy a pensar qué es Axel para mi, que es el Ministerio para mí, es algo que necesito hacer. El libro no habla sobre el kirchneristamo. No es kirchnerista. A mí lo que me gusta de la poesía es eso, que hay honestidad, hay compromiso de la persona con el objeto del que está escribiendo, eso se ve en la buena poesía, hay una relación dialéctica que se genera. Después están las miradas super estandarizadas, de qué es el Ministerio, qué es Axel, qué es Cristina, eso ya me aburre, hay a montones, todos los diarios son iguales. Pero más allá de eso hay un montón de pibes, de amigos nuestros, de gente que conocemos que se animan a pensar por ellos mismos, porque sino los discursos en general ya están muy trillados en todos lados. Y en MEcon, por ejemplo, hay algo que está ahí también que es un poco el quitar de su lugar los conceptos más técnicos, los tecnicismos, también ese discurso está re aceitado, todos hablamos del PIB, del desempleo, y no tenemos la más pálida idea de qué son esas cosas. Pero el discurso ese se nos impregna, se nos recontra prende, está muy difundido. Entonces en eso está bueno, la poesía hace como si te preguntara a vos. No quiere convencer a nadie, no busca evangelizar a nadie.

Sobre el final del libro aparece el lenguaje de la economía, aparecen extractos de un informe técnico. ¿Esa era tu idea, sacarlo del discurso técnico?

Sí, el informe, el trabajo, está ahí, se muestra, pero a la vez se lo saca de su lugar, se lo pone en un libro de poesía, lo usás para mostrarlo como un objeto, porque cuando yo te cito en el libro un informe sobre Venezuela o lo que fuese -que tampoco lo hago mucho porque es un recurso y no me interesaba abusar-, no está usado como un discurso técnico, está sacado de ese lugar.

Ese informe que escribiste para el Ministerio, primero lo escribiste como economista y después como poeta. ¿Cómo fue ese pasaje?

Cuando estás alienada, estas alienada. Estás alienada dentro del Ministerio hasta que por ahí te das cuenta y volvés y algo te llama un poco la atención. En algún momento cuando lo estaba escribiendo lo vi y después cuando llegué a casa lo saqué y lo puse en ese librito y me llamó la atención. En nuestro ámbito, también, de académicos, científicos, gente muy solemne, el lenguaje se vuelve algo muy obsoleto. Y para mi eso es como una muerte. Salvo contados casos de amigos que manejan muy bien su lenguaje, escuchar cómo se expresan ciertas personas jóvenes, parece una renuncia a la identidad, que es lo único que uno tiene.

¿Cuándo entraste al Ministerio?

Yo entré a fines de 2010

¿Y tu acercamiento al mundo de la poesía cómo se da?

Nace porque mi primo me recomendó hacer un taller con Mariano Blatt y con Damián Ríos. Y ahí empecé a escribir. Hice con ellos el taller, a mediados de 2011. Yo ahí estaba terminando un período de muchas mudanzas, y escribí sobre eso. En ese momento el Ministerio no estaba tan presente en mi vida, me costaba mucho ir a trabajar, en ese momento lo que a mí me convocaba era el hecho de que estaba volviendo a asentarme en una casa, después de muchos años de estar nómade, y entonces escribí sobre eso. Escribí el primer librito que se llama Nos vemos, que escribí en 2011 y lo publiqué en 2012. Después ya me acomodé un poquito más, seguí haciendo el taller con Damián y, bueno, después mi trabajo comenzó a ser mi tema de escritura.

¿O sea que pasaste de un libro nómade y de mudanza, a un libro establecido, ministerial?

De Estado, sí (risas).

¿Leyeron el libro tus compañeros del Ministerio?

Sí, todos lo leyeron. Hicimos una lectura con ellos. Fue una sorpresa porque yo no sabía qué iba a pasar, son mis compañeros de trabajo y su manera de pensar yo no la conozco. Yo decía, bueno, ahora voy, les leo esto y mañana me cruzo en el pasillo con uno… Y la verdad fue una sorpresa. Lo leímos y lo escucharon con atención. Después empezaron a hacer preguntas y hubo una devolución, me decían, “este es mi poema favorito”. Re bien. Eso me parece también tiene que ver que mis compañeros son muy jóvenes y son divinos. Me alegró mucho que les gustara.

MEcon es anterior a todo este punto de mayor conflicto con los fondos buitre, ¿creés que es un tema que podría ser incluido en un libro así, que podrías hacer una aproximación personal a esa cuestión?

A mí me gusta cómo el gobierno está llevando adelante la defensa del país ante estos fondos. Eso a mí me hizo sentir muy orgullosa y sobre eso creo que hablaría. Sobre esa sensación de que se está defendiendo lo nuestro y que pocas veces sentí que pasara. Una defensa que también es un limite, uno sabe qué cosas son las aceptadas, porque el sistema es capitalista y financiero, pero hay un límite. A mí me gustó escuchar eso. Después, la cosa ya más técnica, no sé. Pero lo otro, sí creo que se puede escribir un libro sobre los fondos buitre, yo creo que estaría lindo, uno que escribamos entre todos.

¿A qué le decís Ni a Palos?

Ni a Palos a la hipocresía y ni a palos a la incapacidad de entender al otro, al mundo del otro.

Fragmentos de MEcon

Yo estudié economía porque en mi familia no había plata.

***

Quedarse en el mecon hasta tarde y poner la cumbia alta en los parlantitos, que es viernes. Me imagino que otros empleados públicos que conozco también se quedaron hasta tarde hoy y están escuchando cumbia en sus Ministerios. La gente del trabajo que conocí antes de trabajar es una cosa, la gente que conocí trabajando es otra.

***

Las mujeres en el baño hablan de los hijos y de los aumentos de sueldo, en los pasillos de los temas personales y adentro de la oficina no. En el baño de un mismo piso siempre van las mismas mujeres a lavarse las manos después de hacer pis. Ahora yo vine a lavar mi taza, cerraré el puño y giraré la mano donde antes había café.

***

Me acaba de aparecer Axel en el chat. Yo a él lo tenía de antes de ser Ministro porque fue profesor mío en la facultad. Axel daba microeconomía, que era una materia ortodoxa pero él la daba de forma heterodoxa porque era marxista, marxista de Iñigo Carrera y de Levin, que era el otro profesor marxista de la facultad, y estaban peleados. Iñigo Carrera daba a Marx literalmente. Axel daba a Marx y a Keynes. Levín a Marx y a Hegel y siempre tenía nueces de pecán en el bolsillo que iba rompiendo cuando daba la clase.

En la facultad había mucha ambición intelectual, está bien para mi hacer como Levin que es nunca irse de los pasillos de la facultad.

En el Ministerio es todo más confuso, pero Axel tiene buenas intenciones. “La causa” en la política.

***

La economía tiene su lenguaje propio, como en las familias que se inventan palabras. Escuchar a dos personas hablando de la base monetaria afuera del Ministerio solo me pasó en un libro de Aira. Aira dijo una cosa muy bonita: que el dinero es como los libros, el dinero es una representación de las cosas que nos gustaría comprar con él y las novelas son representaciones de las vidas que nos gustaría vivir.

Adentro en la casa

el tema está medio desenfocado

y el piso frío

de la oficina,

y el tema,

todavía desenfocado.

los increibles y sobrevalorados chinos de la china.


NO trataré en este libelo de los chinos de los supermercados, de su aberrante costumbre de querer garcarte devolviendo caramelos cuando deberían dar monedas, de las costumbres de crianza hacia los niños pequeños, a los que -a nuestros ojos- les dan poca bola y los felpean mas de lo que estamos dispuestos a observar sin intervenir. Tampoco me harè eco de la detestable costumbre de desenchufar las heladeras-lo cual podes corroborar viendo la transpiraciòn de los envases cuando vas a la mañana- ni ese estilo que consiste en  tratar de pasar a los proveedores haciéndose los boludos.  Mi marido aprecia a los vecinos chinos y yo no tengo ni mu para decir de ellos, a excepcion de que revolean las cajas vacias desde el primer piso, con un desprecio por la prolijidad que desmienten sus limpios supermercados. También podría agregar en mi descargo, que -como amo lo chino, sin fundamento- cada tanto me tomo el bondi, el tren, el subte y me voy a pasear al barrio chino. Alli he visto a una dependienta china cortandose las uñas de los pies (algo que necesita una intimidad apenas menor a depilarse la entrepierna) atrás del mostrador,  sin disimulo.

Amo lo chino pero debo decirles que como todo aquello que desconocemos, tendemos a la sobrevaloraciòn de sus atributos.

Como parlotear es gratis tratarè de advertiros sobre  los chinos de la China. Dos personas que conozco fueron a la China, Una, mi hermano. Me contó un par de cosas increibles, la mas linda fue que los biombos existen para que los fantasmas (que siempre van en linea recta) no pudieran acceder. Otra que a los occidentales los llaman narigones. Se lo dijo su traductora china.
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La otra persona que fue a la China,  es un escritor que me parece terriblemente bueno, y terriblemente raro, Carlos Busqued  Lo sigo en tw y de resultas he leido que hace un par de semanas estuvo allí y escribio estas reflexiones chinas que  comparto sin agregarle una coma

hombres, mujeres, caminas una cuadra y escuchaste-viste gargajear a 11 personas JUAJJJGGHGGRJUAGHJRRRRRRRRJUAJJJJSPUT!

mira que en san cristobal estoy re acostumbrado a escuchar los esfuerzos de los paqueros por expectorar. pero esto es otra escala.

la otra cosa tremenda de los chinos es LO QUE GARGAJEA ESA GENTE

Los chinos tienen otras costumbres. Yo no soy antropologa, pero debo advertiros desde mi egocentrismo cultural: Escupen como hijos de puta y yo creo (porque mi amor por lo chino no se limita a paseos por la calle Arribeños en Belgrano, sino que tambien fui a una medica china) que se debe a que toman agua caliente en ayunas y eso le despega todo lo de adentro y tiene que expectorar

¿sabe ud. que el tendido del tren en el lejano oeste lo hicieron los chinos -no hablo de Haedo, sino de el oeste norteamericano)? Y todos los trabajadores morian como moscas menos los chinos ¡porque hervian el agua! Solo toman agua caliente esas gentes.

No crean uds . que tengo algo en contra de la chinitud ¡si hasta leo el I ching! Hasta ahi he llegado.
Pero, eso si, lo tengo que decir porque lo tengo atravesado en el garguero. La sabiduria china esta manchada de gargajos, un pueblo que le apretaba los pies a las mujeres para que no les crecieran -hasta la deformidad- no puede ser tan bueno, y con los chicos, somos mejores nosotros. Por lo menos no vamos escupiendo en ascensores y aeropuertos. Decia busqued que aquel que no escupe en la calle, lo hace en un pañuelo de tela y mira el garzo como quien estudia la borra del cafe.

Ademas ¿uds. saben que para las olimpiadas trataron de poner multas para que no gargajearan en las calles? No pudieron: escupir para los chinos es una costumbre ancestral.

Ni hablar de que nacer mujer es casi una desgracia.
Chinos a mi. Ja.!.