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hacer poesia con lo que tenemos.

Me manda Gustavo, lector del blog -tal vez para que me inspire viendome tan seca de ideas- esta nota.
Ya me bajè para el kindle (el coso electronico para leer libros) el Mecon.

economia_nacion

Que bueno que esta mujer piense asì: es de las mias, pero tiene ovarios para hacer de su deseo, obra.

La entrevista es del suplemento Ni a palos. Gracias Gustavo.

Mara Pedrazzoli es economista y poeta y acaba de editar su segundo libro,MEcon (Hoja de Trabajo, 2014). MEcon es el acrónimo con el que se conoce al Ministerio de Economía de la Nación, lugar de trabajo de Pedrazzoli. Entre el clima ministerial, los murmullos del sector público y las tardes redactando informes técnicos en un edificio inmenso e inabarcable, a Pedrazzoli se le ocurrió traducir en verso su experiencia en el Palacio de Hacienda, un retrato íntimo y poético de su propio Ministerio de Economía. En esta entrevista habla sobre eso que la impulsó a escribirlo, de la mirada personal de un mundo que parece lejano e impenetrable pero que esconde rutinas, anhelos y vidas, del discurso técnico, del lugar de Axel Kiciloff más allá de la figura pública e hipermediatizada, y del cruce entre poesía y economía en el año de los fondos buitre.

¿Cómo surgió MEcon?

Surgió de querer escribir mi mundo. En algún punto, una personalidad como la mía necesita trabajar en un lugar que no te mate espiritualmente. Y a mí el trabajo en el Ministerio me gusta, me estimula, y también me llevó a preguntarme qué hago ahí, cuál es mi lugar. De ahí surgió MEcon. Yo escribo mi mundo, y en ese sentido me cuesta verlo como un libro político porque no soy una persona que está preocupada por una situación social y dice “sobre este hecho voy a hacer poesía”, sino que escribo porque me pregunto sobre mi mundo, y mi mundo es mi trabajo, mi familia, mis amigos, y ahí está el MEcon.

¿Es quizás una forma de contar tu mirada del Ministerio?

No sé si contar. A mí no me interesa la comunicación, me interesa el efecto de una lectura en una persona, me interesa que mueva algo, me parece que eso es algo más que la comunicación, además de que, me parece, estamos todos como excedidos tal vez de tomarnos las cosas de manera comunicacional. No sé, en ningún momento dije, “voy a contarle a los no economistas, lo que es el mundo de los economistas”, más bien fue al revés, fue volver mi mundo de economistas en algo que fuese más compatible con mi mundo como persona, con mis sentimientos. Entonces tiene una mirada sensible de un mundo que es laboral, que no necesariamente es sensible en el día a día. Ese es me parece, para poner un tecnicismo, ya que estamos, el valor agregado que le da el poeta.

A simple vista, el libro tiene tres momentos. Un comienzo más, en cierto punto, “objetivista”, donde prima la descripción de tu entorno; luego un momento donde indagás en los bordes, donde aparece la Plaza de Mayo, la historia, la facultad de Economía, varios nombres propios, y luego un final donde el propio lenguaje económico se funde con la poesía. ¿Siempre buscaste preservar esa mirada personal en medio de ese contexto?

El libro reconoce que hay una verdad en las cosas, pero no tiene la intención de comunicar eso a nadie, sino que tiene una preocupación, un interés personal por ver esa verdad y en algún punto decir, “quedate tranquila, no es todo lo que te cuentan”. Está lo que se sabe, lo que se escucha a diario, pero yo digo qué es el Ministerio para mí, que es una pregunta que necesito hacerme para vivir en paz.

¿Esa mirada personal explica también la forma en que aparece Kiciloff en el libro? Porque no deja de ser una aparición extraña y a la vez “descentrada”, fuera de foco, porque no aparece como ministro, como la figura pública y política, sino como el recuerdo de un profesor universitario y como un usuario más que se te aparece conectado al chat de Gmail una tarde cualquiera.

Sí. Hay algo de referencia a la facultad también en el libro. Axel aparece porque sí, porque Axel, que para todos es el ministro, para mí ya era otra cosa antes. A mí nadie me contó quién era Axel antes de entrar al Ministerio, yo ya sabía quién era, porque yo lo tuve como profesor. Hay algo en la experiencia personal que te da un conocimiento de las cosas que tal vez lo que falta es detenerse para ser un poco más consciente de eso. Entonces yo estaba segura de quién era Axel para mí, nunca leí una nota que hablara sobre Axel en ningún diario, no me interesa. Él aparece ahí como parte de la voz de mi experiencia.

A la vez esa mirada personal tuya del Ministerio, una vez convertida en libro, entra en relación con esa mirada más, si se quiere, “social”, con la idea de ese edificio un poco impenetrable para los que no son economistas, ese ministerio donde se define la economía siempre agitada de este país, el ministerio de Kicillof…

Uno siempre esta hablando de las cosas que le dicen, de lo que sale en la tele, de lo que sale en el diario, de lo que alguien posteó en Facebook. A mí me sale más hablar de mi, tal vez porque no soy una intelectual y al mismo tiempo soy una persona que por ahí va a pensar por sí misma las cosas. Entonces eso que te decía antes, voy a pensar qué es Axel para mi, que es el Ministerio para mí, es algo que necesito hacer. El libro no habla sobre el kirchneristamo. No es kirchnerista. A mí lo que me gusta de la poesía es eso, que hay honestidad, hay compromiso de la persona con el objeto del que está escribiendo, eso se ve en la buena poesía, hay una relación dialéctica que se genera. Después están las miradas super estandarizadas, de qué es el Ministerio, qué es Axel, qué es Cristina, eso ya me aburre, hay a montones, todos los diarios son iguales. Pero más allá de eso hay un montón de pibes, de amigos nuestros, de gente que conocemos que se animan a pensar por ellos mismos, porque sino los discursos en general ya están muy trillados en todos lados. Y en MEcon, por ejemplo, hay algo que está ahí también que es un poco el quitar de su lugar los conceptos más técnicos, los tecnicismos, también ese discurso está re aceitado, todos hablamos del PIB, del desempleo, y no tenemos la más pálida idea de qué son esas cosas. Pero el discurso ese se nos impregna, se nos recontra prende, está muy difundido. Entonces en eso está bueno, la poesía hace como si te preguntara a vos. No quiere convencer a nadie, no busca evangelizar a nadie.

Sobre el final del libro aparece el lenguaje de la economía, aparecen extractos de un informe técnico. ¿Esa era tu idea, sacarlo del discurso técnico?

Sí, el informe, el trabajo, está ahí, se muestra, pero a la vez se lo saca de su lugar, se lo pone en un libro de poesía, lo usás para mostrarlo como un objeto, porque cuando yo te cito en el libro un informe sobre Venezuela o lo que fuese -que tampoco lo hago mucho porque es un recurso y no me interesaba abusar-, no está usado como un discurso técnico, está sacado de ese lugar.

Ese informe que escribiste para el Ministerio, primero lo escribiste como economista y después como poeta. ¿Cómo fue ese pasaje?

Cuando estás alienada, estas alienada. Estás alienada dentro del Ministerio hasta que por ahí te das cuenta y volvés y algo te llama un poco la atención. En algún momento cuando lo estaba escribiendo lo vi y después cuando llegué a casa lo saqué y lo puse en ese librito y me llamó la atención. En nuestro ámbito, también, de académicos, científicos, gente muy solemne, el lenguaje se vuelve algo muy obsoleto. Y para mi eso es como una muerte. Salvo contados casos de amigos que manejan muy bien su lenguaje, escuchar cómo se expresan ciertas personas jóvenes, parece una renuncia a la identidad, que es lo único que uno tiene.

¿Cuándo entraste al Ministerio?

Yo entré a fines de 2010

¿Y tu acercamiento al mundo de la poesía cómo se da?

Nace porque mi primo me recomendó hacer un taller con Mariano Blatt y con Damián Ríos. Y ahí empecé a escribir. Hice con ellos el taller, a mediados de 2011. Yo ahí estaba terminando un período de muchas mudanzas, y escribí sobre eso. En ese momento el Ministerio no estaba tan presente en mi vida, me costaba mucho ir a trabajar, en ese momento lo que a mí me convocaba era el hecho de que estaba volviendo a asentarme en una casa, después de muchos años de estar nómade, y entonces escribí sobre eso. Escribí el primer librito que se llama Nos vemos, que escribí en 2011 y lo publiqué en 2012. Después ya me acomodé un poquito más, seguí haciendo el taller con Damián y, bueno, después mi trabajo comenzó a ser mi tema de escritura.

¿O sea que pasaste de un libro nómade y de mudanza, a un libro establecido, ministerial?

De Estado, sí (risas).

¿Leyeron el libro tus compañeros del Ministerio?

Sí, todos lo leyeron. Hicimos una lectura con ellos. Fue una sorpresa porque yo no sabía qué iba a pasar, son mis compañeros de trabajo y su manera de pensar yo no la conozco. Yo decía, bueno, ahora voy, les leo esto y mañana me cruzo en el pasillo con uno… Y la verdad fue una sorpresa. Lo leímos y lo escucharon con atención. Después empezaron a hacer preguntas y hubo una devolución, me decían, “este es mi poema favorito”. Re bien. Eso me parece también tiene que ver que mis compañeros son muy jóvenes y son divinos. Me alegró mucho que les gustara.

MEcon es anterior a todo este punto de mayor conflicto con los fondos buitre, ¿creés que es un tema que podría ser incluido en un libro así, que podrías hacer una aproximación personal a esa cuestión?

A mí me gusta cómo el gobierno está llevando adelante la defensa del país ante estos fondos. Eso a mí me hizo sentir muy orgullosa y sobre eso creo que hablaría. Sobre esa sensación de que se está defendiendo lo nuestro y que pocas veces sentí que pasara. Una defensa que también es un limite, uno sabe qué cosas son las aceptadas, porque el sistema es capitalista y financiero, pero hay un límite. A mí me gustó escuchar eso. Después, la cosa ya más técnica, no sé. Pero lo otro, sí creo que se puede escribir un libro sobre los fondos buitre, yo creo que estaría lindo, uno que escribamos entre todos.

¿A qué le decís Ni a Palos?

Ni a Palos a la hipocresía y ni a palos a la incapacidad de entender al otro, al mundo del otro.

Fragmentos de MEcon

Yo estudié economía porque en mi familia no había plata.

***

Quedarse en el mecon hasta tarde y poner la cumbia alta en los parlantitos, que es viernes. Me imagino que otros empleados públicos que conozco también se quedaron hasta tarde hoy y están escuchando cumbia en sus Ministerios. La gente del trabajo que conocí antes de trabajar es una cosa, la gente que conocí trabajando es otra.

***

Las mujeres en el baño hablan de los hijos y de los aumentos de sueldo, en los pasillos de los temas personales y adentro de la oficina no. En el baño de un mismo piso siempre van las mismas mujeres a lavarse las manos después de hacer pis. Ahora yo vine a lavar mi taza, cerraré el puño y giraré la mano donde antes había café.

***

Me acaba de aparecer Axel en el chat. Yo a él lo tenía de antes de ser Ministro porque fue profesor mío en la facultad. Axel daba microeconomía, que era una materia ortodoxa pero él la daba de forma heterodoxa porque era marxista, marxista de Iñigo Carrera y de Levin, que era el otro profesor marxista de la facultad, y estaban peleados. Iñigo Carrera daba a Marx literalmente. Axel daba a Marx y a Keynes. Levín a Marx y a Hegel y siempre tenía nueces de pecán en el bolsillo que iba rompiendo cuando daba la clase.

En la facultad había mucha ambición intelectual, está bien para mi hacer como Levin que es nunca irse de los pasillos de la facultad.

En el Ministerio es todo más confuso, pero Axel tiene buenas intenciones. “La causa” en la política.

***

La economía tiene su lenguaje propio, como en las familias que se inventan palabras. Escuchar a dos personas hablando de la base monetaria afuera del Ministerio solo me pasó en un libro de Aira. Aira dijo una cosa muy bonita: que el dinero es como los libros, el dinero es una representación de las cosas que nos gustaría comprar con él y las novelas son representaciones de las vidas que nos gustaría vivir.

Adentro en la casa

el tema está medio desenfocado

y el piso frío

de la oficina,

y el tema,

todavía desenfocado.

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2 comentarios sobre “hacer poesia con lo que tenemos.

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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