Vos te la buscaste, ahora no te quejes: Bah, no te podes quejar. Te mataron.

Resultado de imagen para la mataron por putaA fin del año pasado fui a una fiesta en Belgrano, sola. Vivo en Lanús, volver en taxi es imposible por que no me alcanza la guita.

Así que me volví en colectivo. Un taxi hasta Chacarita: cuando vi la parada del 112, me bajé: estaba oscuro y eran las dos de la mañana. Pero el 112 no venia y pasaron veinte minutos Así que me tomé el 42, que me dejó en Pompeya, casi  a las tres. Pompeya a las tres de la mañana: yo estaba en el metrobus, pero iba corriendo hacia la calle lateral a ver si agarraba un taxi para que me llevara del otro lado del riachuelo para tomarme un remis a Lanus. No venia nada que me cruzara puente Alsina, pero al rato, por la mano contraria veo un taxi, corro por la avenida, cruzandola y me lo tomo: le pido que me lleve al lado de la provincia: Me dijo que no, que no iba a la provincia (ahi, a unas cuadras): Entonces le dije que me lleve hasta Velez Sarfield, porque el 37 es gauchito y anda toda la noche. Cuando llegamos a Velez Sarfield, me quiere dejar ahi y es la salida de la Villa Zabaleta, el palacio del paco: Incluso veo un par de pibes fumando paco. Nonononon, llevame unas cuadras mas para el lado del Riachuelo, que hay un lugar (fabricaciones militares) donde hay gendarmes en la puerta: Asi lo hace y enseguida viene el 37. Queria bajar en Lanus, pero claro, los remis de la estación estan siempre llenos, y le pido que me deje cerca de la municipalidad, porque hay dos agencias y a esa hora tengo chance. Me tomo el remis y hago las doce cuadras hasta mi casa.
Si me cagaban violando y matando parece que era culpa mia, decia en sordina mi superyo. Si me sacaban hasta el ultimo mango, el celular y me subian a un auto y terminaba  cagada y muerta dijeron los mios cuando les conté el periplo Belgrano/Lanus una madrugada de domingo. Yo no queria terminar en la cama de una morgue, solo queria volver a mi casa antes de que amaneciera, porque podria haber vuelto de dia en auto, con gente que venía para acá, pero, claro, eso hubiera tenido otras complicaciones hogareñas que no viene a cuento mencionar. Era una reunión de tuiteros ¿hay necesidad de ir a una reunión de tuiteros? Queda claro que no era el cumpleaños de la tia Rosita. Y que iba por ganas y no por obligación ¿y esta bien hacer cosas por ganas? ¿acaso soy una adolescente yo? ¿esta bien que me queden ganas?

Soy de no darle bola a las voces criticas que me vienen de afuera y de adentro de la mollera. Trato. Y este articulo pone el dedo en la llaga.

Claramente yo no me estaba buscando el mal. Y ella, la muerta en cuestión,  tampoco.

Prevenir hubiera sido quedarme en casa. Y yo, mis queridos amigos, no me quiero quedar en casa. Como ella. La fiesta ? Estuvo barbara. Y tuve suerte. Ella no ¿o acaso no se trata de la suerte? O acaso no se trata de “QUE NOS LA BUSCAMOS”.

Va articulo de la revista Anfibia de Ileana Arduino.http://www.revistaanfibia.com/ensayo/no-son-monstruos/

“Le dijo a su papá que iba a un lugar pero se fue de su casa en una camioneta con dos hombres”, nos cuentan. No es que no sea cierto, pero ¿qué explica eso sobre lo que ocurrió con Lucía Pérez, la joven marplatense violada y asesinada? ¿Cuál es el hilo conductor entre subirse a una camioneta en la puerta de su casa y morir desvanecida en un centro médico? Su propia responsabilidad, su culpa: se fue, mintió, como hicimos miles de veces muchas de nosotras, que tuvimos mejor suerte.

La suerte

 

Las reacciones frente al hecho horroroso del que fue víctima Lucía Pérez, con su 16 cortos años -bajo el imperio de la lógica mercantilizada que distribuye importancia o desinterés frente a la vida- , centraliza una escena que está plagada de cuerpos femeninos muertos violentamente, sin contar todos los que no lograron atención mediática. Ya vemos como de forma más o menos subyacente la racionalidad de la “puta” está dando vueltas. Si consumía drogas, si se fue con unas personas que la sobrepasaban y mucho en sus cortos 16, si la entregó una amiga. Estos elementos son presentados velozmente para orientar la explicación por el lado de las propias responsabilidades. Ya sabemos: las niñas buenas van al cielo, las malas a todas partes, y lo que suceda fuera de lugar les sucederá por eso, por malas, “por putas”.

 

Leo una nota: “los hombres le dieron marihuana, entraron en confianza con ella y luego la drogaron con cocaína”. Amontonamiento de líneas de fuga, trampas discursivas, dirigidas a perpetuar encierro y confinamiento, domesticación. Una perversa forma de piedad que parece poner la responsabilidad en los otros. Ella está muerta ya, la muerte, dice el dicho popular, nos mejora: una buena víctima no se droga. El énfasis en su pasividad al respecto, además de habilitarla como buena víctima, nos advierte a las demás sobre el peso explicativo que tiene, cuando sufrimos violencia, nuestra propia contribución. “La drogaron” afirman. Pero no lo sabemos. ¿Y si se drogó sola? ¿Cómo conectar el consentimiento para meterse voluntariamente lo que quiera en el cuerpo con una violación con penetración múltiple a la fuerza?

 

“Le dijo a su papá que iba a un lugar pero se fue de su casa en una camioneta con dos hombres”, nos cuentan. No es que no sea cierto, pero ¿qué explica eso sobre lo que ocurrió? Poco y nada. Pero dispara otros prejuicios ¿Cuál es el hilo conductor entre subirse a una camioneta en la puerta de su casa y morir desvanecida en un centro médico porque su sistema vagal dejó de funcionar? Su propia responsabilidad, su culpa: se fue, mintió, como hicimos miles de veces muchas de nosotras, con mejor suerte claro.

 

Recuerdo una cita con alguien que no conocía. Le dije “voy a tu casa”. Allá fui no sin antes diseñar con mi amiga más amiga un protocolo consistente en llamarla cada tanto tiempo avisando que estaba bien. Se lo conté al chico apenas llegué: “mirá, cada tanto tiempo la voy a llamar, porque a nosotras, nos matan por cosas así”. Me miró raro, pero lo entendió perfectamente. Así de horrible es el mundo en el que las mujeres nos movemos hoy. Yo misma me vi levantando el dedo contra mí. Me preguntaba ¿a dónde vas? ¿qué haces? La solución fue no del todo cómoda, pero pude salir, no me quedé y tuve suerte, como muchas otras veces, como cuando me duermo en los taxis: de más joven volviendo de fiesta, de grande agotada de trabajo, que es lo mismo o más dañino. Y siempre tuve “suerte”. A lo sumo, un reto machista, pero buena onda, por ser “tan” irresponsable. Pero ya vemos, la suerte es esquiva y cuando falla, ocurren casos como el de las Lucías de cada día, que confinan a la muerte a algunas y a la asfixia de la auto-represión y el miedo a muchas otras.

 

Hay un eco misógino de fondo que oculta la ausencia total de vínculo razonable entre unas cosas y las otras, reforzando la idea de que evitar el daño es nuestra responsabilidad: mejor no ir, mejor quedarse, mejor no; pero si vamos, si no nos quedamos y en medio de todo decimos no, nos deberíamos haber dado cuenta antes, peor aún, es de histéricas. Curiosa forma de libertad que nos ofrecen: de un modo u otro se nos va la vida, encerradas con miedo o a expensas de algún “sí” fatal o que el macho de turno se crea un pase libre, un vale todo.

 

“Paro cardíaco por empalamiento anal”, le dejó de funcionar el corazón, la reventaron. Ni las drogas, ni la edad de ella, ni la de esos dos violentos, ni su amiga, ni cuan “puta” pueda ser explican la muerte: sí la explican el empalamiento anal, el ensañamiento sexual, las prácticas violentas extremas pero regulares y reconocibles en una escena social, cultural y política llamada patriarcado, y ejecutadas por dos productos esperables de este modo de relacionarnos. Hacía ahí debemos orientar la búsqueda de explicaciones más cabales, las que contestan porqué pero sobre todo las que nos van a permitir construir otras posibilidades.

 

 

 

4 thoughts on “Vos te la buscaste, ahora no te quejes: Bah, no te podes quejar. Te mataron.

  1. Está claro que está bien reunirse con otros, no quedarse en propia casa siempre. Una reunión de tuiteros es una buena idea.
    Es deseable poder salir sin tener que estar en estado de alerta, por razones reales. No tener que estar pendiente del telefono, con maniobras como la que contás.
    Y eso no sólo le pasa a las mujeres, la inseguridad no discrimina.

    Y hay que prestar atención como se cuenta una noticia trágica, suelo notar manipulaciones.
    Manipulaciones que también se dan en noticias sobre la resistencia a una evaluación con fines estádisticos.

    Saludos.

    1. parecería que es imposible reflejar la realidad asi como acontece, que todas son versiones de la realidad.
      La realidad está estallada, podria decir. La inseguridad no discrimina pero a las mujeres antes de matarlas, las violan. He ahi una gran diferencia.

      1. Me encanta tu forma de escribir , es cierto todo lo que vemos día a día , el mundo está una porquería (Como el tango) y no sabremos arreglarlo por muchos años, me deprime la violencia y va a más, no sé porque no se toman medidas.

si un arbol cae en el bosque y nadie lo escucha no hay sonido.Comentame que me gusta

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