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cambios en la familia


No hay vez que cuando hablamos de cosas “ideológicas” no me enfrente mas o menos tibiamente con mi padre, que queda solo en una mesa de ocho, como Kung Fu el día de la madre.

Esta vez, la composición “normal” de la familia. Mi padre se la agarra con que si bien”en la cama hagan lo que quieran” está decididamente mal llamar “matrimonio” a algo que no sea nene le mete el pito en el agujerito a la nena.

Yo recordé a la Griselda Rosmery, que lloraba en primer año por ser hija de madre soltera, Me alegraría que ningun niño se avergüence de su familia, por mas peculiar que fuera.

Entonces reabro este blog, cerrado por mas de un mes, para cantar junto con mis lectores esta bonita canción

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9 de octubre: el día que murió Guevara


Mi padre lo odia, lo llama el carnicero de no se cuantos. Mi hija lo ama : tiene tatuada en el brazo una frase del che.
Lo recordamos con lo que dijo Galeano: Un tipo que dijo lo que pensaba e hizo lo que dijo.

Y se murió joven y dejó un cadaver hermoso.
No se pervirtió con el tiempo. Desde el poster nos dice “espero algo de uds”y sus ojos muertos se nos aparecen como pura deuda .

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la conflictividad social, nuestros trabajos, nosotros.


Washington Cucurto escribe sobre desposeídos orgullosos. En cierto sentido escribe sobre “nosotros”, hijos,nietos, biznietos de inmigrantes que vinieron con su orgullo puesto masomeno y buscando trabajo. Sacando la cabeza y emergiendo, metiendose el orgullo en el culo.
Ella, la del poema, esta tres escalones arriba del piso, porque trabaja en el once. Yo, ponele, quince escalones. Pero es lo mismo.
Bueno, un poema de humillación y de resistencia.

Por Washington Cucurto.

No aguanto más y no puedo hacer nada.

Si me voy, me moriría.

Cualquiera póngase en mi lugar,

soy hija de nada, no tengo hermanos

ni nada en que apoyarme…Y

estas turulas de los locales vecinos

me envidian mi tonta belleza

artificial de aro y hojalatería

preciosura que acá, entre tantas luces y

guirnaldas, es como la de un renacuajo.

Y estas tontas me envidian, pobres,

merecedoras son de lástima, no tienen vianda

y están dos escalones mentales debajo

de mí que no llego ni a tres.

Aun así, estoy en desacuerdo con Humberto,

ningún motoquero daría en el blanco conmigo.

Y así, es verdad, no soy la ladrona de ladrillos

que construye su casita en un pueblo muerto

del Conurbano, sin luz, ni gas, ni agua.

No señor, me llamo Romina, tengo 18

años, soy vendedora del Once y me hago cargo

como puedo de esta fantasía real alucinada:

delante de la vidriera la dueña soy yo.

Yo vendo para mí.

Sí, me encanta que les pongan bombas a estos

judíos platudos. Ojalá le pongan una al local

donde estoy y que volemos todos a la mierda.

¡Qué plato sería! Salir en el noticiero hechos mierdas por judíos.

Yo los re denuncio, salgo diciendo que no tengo hora de almuerzo

y que trabajo hasta las diez de la noche.

Los mando al frente, si quedo viva, claro.

De 8 a 10, corrido.

De 8 a 10, la sepultura.

De 8 a 10, el bajón total y la entrega absoluta.

Pero, ¿qué puedo hacer?

Si me voy, me moriría.

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una vida vista con perspectiva.


No me puedo sustraer a la belleza que me dió la vista de este youtube. Lo puse en el fb, pero no me alcanza. Pienso en esa vida donde los millones no son lo que la adjetiva, ni el reconocimiento.
Un ramillete de canciones que hicieron de ladrillos en otras vidas.
Ame mucho este video.Vale cada minuto que inviertas en verlo.

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Hoy cumplo 62 años.
Hoy es un día de agradecer: a mi madre que me dió la vida y que me enseñó lo que hay que saber para andar por la vida. A mi padre que me acompañó en el almuerzo y la charla durante los primeros veinte años, dandome lo mejor de si. A mi hermano con el que nos parecemos en cosas increibles. A mi marido que está al lado mio desde que tengo 14 años. A mis hijos que probaron que puedo hacer las cosas bien: A mis amigos que sacan lo mejor de mi, mi mejor sentido del humor, por ej. y si tengo algo de talento, ahi lo pongo. A mis lectores que me hacen sentir escritora. A mis pacientes que me enseñaron mucho de la vida. A los que no están y por eso me hacen valorar mas el diario vivir, porque me recuerdan que no quiero estar muerta. A mi barrio que me hizo ser esta mujer conurbana, que sabe del magnate y del tahur. A todo lo que amé, esperando haber dejado alguna marca en ello. A mis nietos que me recuerdan que hay futuro. A mis libros que me dieron letra para vivir.
hoy agradezco a todo y mano bendiciones como lo hizo Vinicius de Moraes en la samba de la bendición.
bendigo (es decir les deseo el bien) a todos los que leen esto, porque hoy estoy iluminada como una antorcha

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Lanús, te amo-te odio, dame más.


Me hacen llegar este texto, que no tiene desperdicio y que en cierto sentido habla de mi, que soy rucula con conurbano.

Pedro Saborido, Mariano Hamilton y Rep presentaron Una historia del fútbol
El conurbano y la fantasía del fútbol
El escritor y guionista puso en palabras los sentidos detrás de los relatos de su libro, en el que el humor pinta la realidad.
Por Cristian Vitale
“El conurbano es como los tres chiflados en una fiesta de la alta sociedad. Lo sé porque nací ahí.”
“El conurbano es como los tres chiflados en una fiesta de la alta sociedad. Lo sé porque nací ahí.”
Imagen: Leando Teysseire
La colonización pedagógica, excepto excepciones, transita su curso natural durante la decimasexta noche de la Feria del Libro. Las salas, cuyos nombres le hacen honor a aquella precognición jauretcheana (Jorge Luis Borges, Tulio Halperín Donghi, Domingo Faustino Sarmiento, Adolfo Bioy Casares) lucen con más gente que la media. Similar marea humana se nota en otras cuyos nombres contrarrestan la hegemonía culturosa y elitista: José Hernández y Rodolfo Walsh, por caso. Entre medio, se erige la Julio Cortazar (médium entre ambos polos), que le abre las puertas a una de las excepciones: Pedro Saborido y la presentación de su libro Una historia de fútbol. A su izquierda, el humorista tiene al periodista Mariano Hamilton, impulsor del trabajo, y a su derecha a Rep, que dibuja lo que escucha, mientras una pantalla lo reproduce en vivo. Consciente –o no–, el otro yo de Capusotto también recupera otra arista del legado jauretcheano para ponerle un marco a sus palabras: el medio pelo. “Las historias futboleras del libro transcurren en el sur del conurbano, porque todos los que vivimos allí sabemos que hay un humor relacionado con la mezcla de algo berreta con algo sublime”, introdujo Saborido para luego ir a la matriz.

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Para anotar en la agenda
“Así como la Argentina está en el conurbano del mundo, y quiere ser Miami o París, el conurbano quiere ser la Capital, y no llega… En Lomas de Zamora, por ejemplo, hay un lugar donde pedís rúcula y te entienden, y eso se llama Las Lomitas, como Las Cañitas. En Lanús hicieron lo mismo y le pusieron lanusita, un lugar donde vas a una heladería y hay mascarpone. Entonces va un tipo ahí, o a un Starbucks, le traen dos o tres indocumentados que lo llaman por el apellido, y el tipo cree que está en Martínez o en Villa Urquiza, yo qué sé, pero después hace dos cuadras y aparece la Avenida Pavón… ese abismo latinoamericano que lo saca al tipo del mascarpone, del Starbucks, y lo vuelve a la realidad”, desarrolló el guionista y director cuyo libro, en efecto, transcurre en un club de ascenso cercano a su casa: El Porvenir de Gerli. Y también en otros del área donde subyace la impronta genuina del hombre suburbano, como contraposición a ese “lanusitanismo” forzado. “Los clubes del ascenso son lugares donde todavía un perro se puede meter en la cancha, o falta un pedazo de alambrado, o aparecen carteles de publicidad de corralones de la zona, que son los que más guita tienen, porque la idea de progreso en el conurbano consiste en tapar todo con cemento… las veredas, los fondos, todo”, describió Saborido, enorme conocedor del imaginario social de los barrios sureños, ante múltiples carcajadas de los asistentes.

“El conurbano es como los tres chiflados en una fiesta de la alta sociedad… no sabe agarrar la copa, se le cae, y yo me siento más cómodo escribiendo sobre esto, porque nací ahí, y me puedo reír del conurbano sin problemas”, dijo Saborido, posado en la geografía de un libro, que también debe sus página a la cantidad y densidad de equipos de fútbol que hay en el sur. “Yo soy un futbolero pasivo”, agregó, mientras Hamilton le pidió que profundice. “A ver, al escribir los cuentos me di cuenta de todo lo que sabía de fútbol sin saberlo. Es como esas cosas que sabemos y no sabemos por qué las sabemos, como Fede Bal, ¿no?, todos sabemos que existe, o Karina Jelinek (risas). El fútbol, para mí, es eso: me voy enterando de lo que pasa por casualidad. Te enterás que existe Messi, que existe Ronaldo, que existe Eto’o, y muchas veces los personajes son tan potentes que es más importante lo que hacen fuera de la cancha que lo que hacen dentro: Riquelme, por ejemplo, o Maradona”, sostuvo Saborido, cuyo trabajo (editado por Planeta) nació de un puñado de cuentos que le habían encargado para publicar en una revista, y que tienen como sujeto a gente que está tratando de triunfar, irónicamente, en El Porvenir.

“Después hay otros casos como Francescoli. ¿Cómo es un día en la vida de Francescoli? Se levantó, desayunó, fue a la oficina de TyC Uruguay, volvió, trató bien a su esposa y a sus hijos, y después vio una serie en Netflix… esa es mi vida, con la diferencia que la mía se consigue en Munro, con fallas”, tiró Saborido, cuyo libro se mete en el corsé del realismo fantástico, por forzarle algún tipo de categoría estética. “Otra cosa que no entiendo es la pasión en el fútbol… es una imbecilidad que nace de la ingenuidad, de la inocencia del que mira o del que va a la cancha… no sé, el presidente de Boca dicen que es de Huracán, ¿no?, o cuántos jugadores hay que nos son del equipo en que juegan. Hay que inventarse una fantasía para creer en el fútbol, o en el cine, también, o en lo que dice la televisión. De eso se tratan los cuentos”, cerró, el hombre, con la cabeza cubierta por una gorra de los Who. Como para matizar.

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la sensación terrible de haber visto esto una vez, y sentir que se va a repetir.


el Presidente Macri, mintiendo , como nos tiene acostumbrados habla de un país que crece, donde los pobres son el objetivo, y vuelve con su cantinela de la pesada herencia.
Hoy habló de un acuerdo con el FMI, endeudarnos de nuevo,

Esa película la la vimos : es esta
Pienso que todos los que decian : Si a Macri le va bien, nos va a ir bien a todos: Despertemos: a Macri le va bien,esta haciendo lo que vino a hacer. Sus equipos (la gangrena) sabía que esto iba a pasar. Son hijos de puta, pero no son ignorantes.