soy de acá


En el tag “lo masculino enigmatico” trato de que los hombres hablen por su propia voz en este blog tan femenino aunque no trate de arreglo, de ropa,  o de jardineria. Entonces este post tiene un duplatin, ser de aca en el tiempo y en el espacio, contado por la dueña de casa y por un invitado.
Viví siempre en Lanus y mis  tres casas estuvieron dentro de la misma manzana. Un destino raro para una geminiana que queria viajar cuando aun era demasiado payuca como para hacer funcionar un ascensor.
De donde es uno? cual es su barrio? Para algunos la cuadra, o tal vez la localidad, o la provincia, el pais, el continente o el mundo
. Somos de aca, del fondo, del culo del mundo y el fondo es una cuestion de perspectiva. 
Sentir pertenencia es una cosa de la geografia pero tambien del tiempo. Soy de aca, y soy de entonces y de ahora.
Soy de las salidas al Ital Park, de las piletas en el camino de cintura en verano, de los bailes en las casas bailando creedence, de los casamientos de blanco y de largo, la facultad en la dictadura, soy de las vacaciones en gesell, la primera television color, soy de la que compraba discos de musica progresiva nacional, soy del tiempo de la miniserie Raices, soy de cuando te sentabas en la vereda a ver pasar la vida con el cochecito con tus nenes,  soy del tiempo de entretener a los  hijos con pijama party, con family game, de las que se trago los caballeros del zodiaco y a las tortugas ninja, soy de las que espero que se vaya menem, de las que vio los hijos de los desparecidos aparecer y lo celebró, de las que no salio a la calle con la caserola ni compro con vales pero contó uno a uno los patacones, soy de las que despues tuvo mail, blog, tuiter.Y sigo. Soy de aca.
Igual que Humberto Bianchetti que escribio esto para el nosoyloquedebería

Y que querés que te diga…yo soy de acá…


Y si intento en orden cronológico tal vez se me confunda, no importa, hagamos el intento….

Como no voy a sentirme de acá si fué acá donde me corté la rodilla y vi mi sangre por primera vez cuando corría de alegría porque me hermana venía de trabajar con la promesa de un regalo sorpresa.

También fué acá cuando una tribuna…bué tribunita de club de barrio, coreaba mi nombre y el de mis compañeros en un torneo importante solamente para nosotros y, a veces, para nuestros viejos que nos llevaban de club en club.

O cuando en ese mismo club pasábamos los carnavales jugando con bombitas, pomos, barro y lo que se pudiera inventar para arrimar lo mas posible a alguna de nuestras amiguitas y demostrarles nuestras destrezas….

O cuando sentí por primera vez que el amor se llamaba Luisa, mi maestra de primero y segundo, a la que todavía hoy veo….

O cuando sentí también la frustración más dolorosa cuando Nancy se decidió por Sergio y no por mi…me guardé toda esa bronca y orgullosamente no lloré….delante de ella.

También aquí sentí por vez primera el vértigo de no ver nunca mas a mis compañeros de grado cuando nos despedimos de la escuela primaria y el mundo se terminaba en ese mismo momento.

O también cuando en un garage y un poco expuestos nos convencimos, los dos, que había llegado el momento para darle libertad a nuestro deseo y nos dejamos de franeleos.

También fué acá cuando salimos campeones en un torneo de secundaria jugado en cancha profesional y todo! con tribunas vacías ocupadas solamente por los que más queríamos….y sintiéndonos los dueños del mundo.

Como no recordar cuando tuve que decirte que mi corazón ya no estaba ahí y lloraste y lloramos juntos sabiendo que el inevitable final venía acompañado de otros rumbos mucho más complejos.

También estás vos acá viejo que te fuiste un poco pronto, entero y derechito y nadie lo podía creer excepto yo que te vi descansadito en mis brazos fuertes y ya sin aliento. También estás vos vieja que acá construíste tu mundo pequeño y simple con todo lo mejor que pudiste.

Como no recordar que fué acá donde nacieron mis hijos, donde me sentí el más fuerte del planeta, también el más asustado y el más enamorado del mundo de vos, que me hiciste papá por primera y por segunda vez también.

Fué acá cuando lloré desconsoladamente cuando ustedes, hijos mios, terminaron su etapa de jardín porque algo se rompía dentro del alma al verlos tan…grandes.

También fué acá cuando me dijiste: viejo necesito hacer mi rumbo, y lloré y me sentí derrotado y frustrado hasta que comprendí que eras de buena madera, de mi madera y entonces me reconcilié y te volví a amar más que nunca.

Y también te vi a vos, hija mia, abrazadita en tu cumpleaños a un “amigo” temblorosa pero segura, apasionada y fuerte….vehemente y solidaria.

Todo eso pasó acá, en mi lugar. Que tal vez no sea mi último lugar. Lo que es seguro es que todo pasó acá.

Mi tag descuidado: estupidas canciones de amor.


Un compañero de la secundaria, Rodolfo, padre de hijos grandes,amoroso y dedicado inclusive, encontrado despues de una vida, dijo al pasar en una reunion de excompañeros, que nunca se habia enamorado: A ver, el tipo habia armado familia sostenida, queria como a una gran compañera a su mujer,toda una vida juntos,  un buen tipo ademas, pero nunca se habia enamorado.
Nunca.

Yo pensé entonces que habia gente que creia que las canciones de amor contaban cuentos inventados. Pero para el que se enamoró de verdad, las estupidas canciones de amor escupen verdades.
En el twitter (que parece que no sirve para nada, pero a veces si) Marcela de Bernal retuiteaba (lazos de baba entre las personas, pero de babas de araña, mas resistentes que la malla de acero) esta canción.
Una estúpida cancion de amor. Por suerte hay gente que cree que el amor no es un cuento chino.
Y yo, levanto la mano.

Papa


Revisando los comentarios de mi post anterior me sorprendo recordando que en el agosto del 2010 ¡tambien habia hecho un elogio de la cebolla! Increible, ¡en agosto yo canto a la cebolla!. Fijense (variaciones sobre el tema cebollas 2010&2011)

Ricardo, del blog  los huevos y las ideas me hace un comentario chistoso de por que oda a la cebolla  y no la papa….
Decir papa es abrir un universo.
Ah, la papa…
. Cuando era niña me hicieron un disfraz de india con bolsas de arpillera.Es que en mi tierna infancia mis viejos tenian verduleria, la arpillera estaba ahi, para tomarla directamente de las enormes bolsas polvorientas donde reinaba la papa.
.Veo a  mi padre tirandome el juguito de la ensalada de tomate arriba del pure, que me arreglaba con un cuchillito para que tuviera forma de montaña o tal vez de pan frances
Durante mi infancia, la papa fue mi comida de eleccion : a los ocho me mandaron un mes a Cordoba con una tia abuela, y solamente llevaba mi ropita, un frasco de mayonesa hellmans y la indicacion de que si me cocinaban papas, con eso yo estaba hecha. En una comida muy rustica y generosa,  los gallegos hacian a diario la papa hervida, tiraban el agua y despues la secaban un poco al fuego.

Recuerdo el estupor de mi novio cuando  yo hacia de cenar (mis viejos laburaban y a los catorce ya estaba de novio y hacia la comida para él y mi hermano) y habia de comer pure. Pero no como guarnicion. Pure solo. Papa, manteca, nuez moscada, leche, y un amasijo cremoso que te llenaba la boca de sabor tibio.
La papa es una de los pocos alimentos que nunca me preocupé de saber que calorias tenia. Quedo al margen del disciplinamiento alimentario.

Despues vinieron la palta, la rucula, las endibias y los hongos con forma de carne humana de muerto. Amo cocinar y se de sabores, olores, y comida etnica

Pero dadme una papa y movere al mundo. Comida de infancia. Lo basico, cuando todo falla, esta la papa.

Neruda hizo (mira Ricardo que cosa) una oda a la papa. Si yo fuera poeta tambien se la haria.
Oda a la papa
Pablo Neruda

PAPA,
te llamas papa y no patata,
no naciste castellana:
eres oscura como nuestra piel,
somos americanos,
papa,
somos indios. 

Profunda y suave eres,
pulpa pura, purísima
rosa blanca enterrada…

Papa,
materia dulce,
almendra de la tierra… 

Honrada eres
como una mano
que trabaja en la tierra,
familiar
eres como una gallina,
compacta como un queso
que la tierra elabora
en sus ubres nutricias,
enemiga del hambre,
en todas las naciones
se enterró su bandera
vencedora…


Universal delicia,
no esperabas mi canto,
porque eres sorda y ciega
y enterrada.
Apenas si hablas en el infierno
del aceite
o cantas en las freiduras
de los puertos,
cerca de las guitarras,
silenciosa,
harina de la noche
subterránea,
tesoro interminable
de los pueblos.

cebollas, el alfa y el omega de la cocina familiar, numen del hogar


sin cebollas nada.

Yo le cantaria una oda a la cebolla si no fuera por que Neruda lo hizo antes, y mejor. Le cantaria al oro ensortijado de la cebolla frita, como lo hizo él, le cantaria a la sangre de cebollas como hizo Hernandez, le cantaria a las lagrimas que las mujeres vierten disimulada en cebollas, puf, si no lo hubieran hecho antes y mejor

Cebolla,
luminosa redoma,
pétalo a pétalo
se formó tu hermosura,
escamas de cristal te acrecentaron
y en el secreto de la tierra oscura
se redondeó tu vientre de rocío.
Bajo la tierra
fue el milagro
y cuando apareció
tu torpe tallo verde,
y nacieron
tus hojas como espadas en el huerto,
la tierra acumuló su poderío
mostrando tu desnuda transparencia,
y como en Afrodita el mar remoto
duplicó la magnolia
levantando sus senos,
la tierra
así te hizo,
cebolla,
clara como un planeta,
y destinada
a relucir,
constelación constante,
redonda rosa de agua,
sobre 
la mesa
de las pobres gentes.

Generosa 
deshaces
tu globo de frescura
en la consumación
ferviente de la olla,
y el jirón de cristal
al calor encendido del aceite
se transforma en rizada pluma de oro.

También recordaré cómo fecunda
tu influencia el amor de la ensalada,
y parece que el cielo contribuye
dándole fina forma de granizo
a celebrar tu claridad picada
sobre los hemisferios del tomate.
Pero al alcance
de las manos del pueblo,
regada con aceite,
espolvoreada
con un poco de sal,
matas el hambre
del jornalero en el duro camino.
Estrella de los pobres,
hada madrina
envuelta 
en delicado
papel, sales del suelo,
eterna, intacta, pura
como semilla de astro,
y al cortarte
el cuchillo en la cocina
sube la única lágrima
sin pena.
Nos hiciste llorar sin afligirnos.
Yo cuanto existe celebré, cebolla,
pero para mí eres
más hermosa que un ave
de plumas cegadoras,
eres para mis ojos
globo celeste, copa de platino,
baile inmóvil
de anémona nevada
y vive la fragancia de la tierra
en tu naturaleza cristalina.

nacimiento de borges.


El icono del gougle me lleva a esa fecha que ignoraba. Este tipo, tan raro èl. Tan presuntuoso  que escribio lo que nadie, que invento samarcandas y estirpes. Un cieguito con todo lo siniestro que es la amenaza de la ceguera que avanza para cualquier ser humano, si la vida es luz. En La Voluntad, el libro de Caparros y Anguita cuentan de Borges en los primeros setenta dando clase en la facultad, alli donde despues estudie yo otra cosa, en Independencia, para un grupo de viejas cajetillas. El tipo hablando de zagas nordicas mientras la facu vivia en la toma constante, en las clases abiertas, en erpios, montos y toda clase de militantes cruzando banderas de aqui para alla. Parece que interrumpen una clase del viejo y el defiende su espacio -un viejo ciego- con una ira y fulgor que no se sabe de donde sale.
Borges entonces no era el Borges de ahora, imaginense, aulas vacias. Zagas nordicas, el Erp tomando las clases.
una fabula argentina.
Adocenados escritores pasaron y pasaran. Yo, que a veces sueños -no se por que- con tigres paseo como él por Adrogue y por el sur de la ciudad, he mirado el mismo rio y he vivido parte de su tiempo. Las ennumeraciones borgeanas, esas listas interminables, ese placer.


Los ponientes y las generaciones. 
Los días y ninguno fue el primero. 
La frescura del agua en la garganta 
de Adán. El ordenado Paraíso. 
El ojo descifrando la tiniebla. 
El amor de los lobos en el alba. 
La palabra. El hexámetro. El espejo. 
La Torre de Babel y la soberbia. 
La luna que miraban los caldeos. 
Las arenas innúmeras del Ganges. 
Chuang-Tzu y la mariposa que lo sueña. 
Las manzanas de oro de las islas. 
Los pasos del errante laberinto. 
El infinito lienzo de Penélope. 
El tiempo circular de los estoicos. 
La moneda en la boca del que ha muerto. 
El peso de la espada en la balanza. 
Cada gota de agua en la clepsidra. 
Las águilas, los fastos, las legiones. 
César en la mañana de Farsalia. 
La sombra de las cruces en la tierra. 
El ajedrez y el álgebra del persa. 
Los rastros de las largas migraciones. 
La conquista de reinos por la espada. 
La brújula incesante. El mar abierto. 
El eco del reloj en la memoria. 
El rey ajusticiado por el hacha. 
El polvo incalculable que fue ejércitos. 
La voz del ruiseñor en Dinamarca. 
La escrupulosa línea del calígrafo. 
El rostro del suicida en el espejo. 
El naipe del tahúr. El oro ávido. 
Las formas de la nube en el desierto. 
Cada arabesco del calidoscopio. 
Cada remordimiento y cada lágrima. 
Se precisaron todas esas cosas 
para que nuestras manos se encontraran.