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el alquiler de mujeres para tener hijos


Como sobre tantas cosas de estos tiempos nuevos, no tengo opinion.
Por supuesto tengo algunas ideas sobre la mercantilización del cuerpo propio y ajeno. Y sobre el deseo (legítimo o narcisistico puramente) de tener hijos.

pero es demasiado complejo como para que pueda emitir una opinion. Hay gente que está pensando estas cosas. Mi maxima es que el otro no es una cosa, que el hijo no es una cosa y que el cuerpo no es una cosa. De ahi en mas, hablamos.

En Argentina la maternidad subrogada no está prohibida, aunque la Iglesia presionó para dejarla fuera del Código Civil. Hay proyectos de ley para regularla como un tratamiento de reproducción humana asistida con consentimiento y sin mercantilización. Una jueza autorizó a una pareja de varones a tener un hijo con una amiga que no va a tener relación con el bebé. Pero los casos más conocidos son de ricos y famosas que alquilan vientres en Estados Unidos. Sin embargo, desde España, diversas feministas se oponen al alquiler de vientres, cuestionan que se trata de un privilegio de clase y remarcan que las mujeres no son vasijas.

¿Quién fue la primera mujer subrogada? La Virgen María -disparó Marisa Brel, en la mesa de Mirtha Legrand, el domingo 16 de julio. Marisa no se priva de nada. Su hijo Timoteo nació por el alquiler de un vientre en Estados Unidos. Ella se tatuó en la muñeca el nombre de la mujer que llevó adelante el embarazo -Joy, a la que llama madre sustituta- y, en el 2013, bautizó al niño en la Iglesia de la Dulce Espera por una promesa a la virgen. También escribió el libro “Mamá… ¡otra vez!”. Es la protagonista de un documental de National Geographic que se llama “Mi decisión”. El título es igual al lema con que el feminismo reivindica la idea de la decisión sobre el propio cuerpo en los casos de aborto legal. Sin embargo, aunque la Iglesia Católica se opone a los métodos de fertilización asistida, hace la vista gorda con quienes son madres y padres a través de tratamientos de baja y alta complejidad. Pero, además, no se trata de una libertad reproductiva total, sino de miradas sobre quién y cómo. Por ejemplo, Marisa Brel criticó a Luciana Salazar e insinuó que recurrió a un vientre a distancia porque no quería arruinar su figura. El caso de Luli -que posteó una foto de una ecografía en su Instagram de Barbie impoluta- volvió al debate en torno a uno de los temas más controvertidos del movimiento feminista y de la diversidad sexual. ¿Se trata de un avance científico que saca el acceso a la maternidad de la dependencia con los varones? ¿Las mujeres pueden criticar a otras mujeres? ¿Hay casos en que determinadas enfermedades justifican una maternidad subrogada pero si es por una elección que contaba con alternativas no se justifica? ¿Se trata de una forma de explotación sexual y de aprovechamiento de clase de mujeres, varones con dinero por sobre otras mujeres con necesidades que prefieren poner el cuerpo a cambio de un sustento económico? ¿Si se frena la regulación de alquiler de vientres o de madres sustitutas se les quita la posibilidad a parejas de dos varones o a gays o a trans de formar nuevas y diversas familias? ¿Si se regula el alquiler de cuerpos se acepta que las mujeres son incubadoras que escupen bebés? ¿Si no hay dinero de por medio el altruismo femenino es válido y si se cobra no? Los interrogantes y las respuestas son variados y claramente contrapuestos.

En la Argentina la maternidad subrogada iba a estar legislada en el nuevo Código Civil, en el ante proyecto presentado al Congreso Nacional en el 2012, pero por presiones de la Iglesia -junto con el comienzo de la vida para limitar el derecho al aborto- quedaron afuera de la reforma normativa del 2014. Ahora hay un proyecto de ley, impulsados por el Registro de Personas Gestantes Solidarias y presentado por la diputada Araceli Ferreyra, de Peronismo para la Victoria. Mientras que existe jurisprudencia que avala el alquiler de vientres o la maternidad solidaria, según como se quiera ver y nombrar. Pero, como no es una práctica regulada de forma clara, la mayoría de ricos y famosos van a Estados Unidos como si la cigüeña tuviera nueva sede en Miami junto a los shopping y las palmeras. La lista es larga y diversa: Marley y Flavio Mendoza (como padres solteros), Florencia Trinidad (con su marido Pablo Goycochea) y Ricardo Fort (cuyos dos hijos ahora son criados por su ex novio Gustavo Martínez). El costo puede ir de los 100 a los 150 mil dólares, según la nota “Lujo para pocos”, de Big Bang! News.

No somos envases

La abogada española y activista LGBTI Violeta Assiego Cruz dispara contra el ideal de la necesidad de ser padre o madre como un derecho, de la maternidad for export o como material de importación (en Argentina se realiza a través de Miami pero también la India es un mercado de vientres disponibles) y de generar un negocio a costa del útero de las mujeres: “No existe el derecho a tener hijos por mucho que alguien desee cumplir el sueño de ser padre o de ser madre. Sí existe, en cambio, el derecho de la mujer a controlar su propia sexualidad, a decidir libre y responsablemente sobre su cuerpo y a hacerlo de manera informada y autónoma, sin coacción, discriminación ni violencia. Por eso, para hablar de regular la gestación subrogada la gestación subrogada no se debería realizar sin supervisión pública, se tiene que suprimir el papel de los intermediarios y, ante todo, hacerse en un marco de solidaridad. Es decir, que la gestación subrogada sea altruista. Porque si el objetivo final de la mujer -al renunciar a su maternidad biológica- es entregar un bebé a quienes sí constituirán la filiación biológica, ese acto tiene que estar exento de cualquier tipo de contraprestación económica”.

En Argentina, la abogada y activista lesbiana Greta Pena es Presidenta de 100% diversidad y derechos que forma parte de la Comisión Asesora en Técnicas de Reproducción Humana Asistida y reclama, de forma urgente, una ley que regule esta práctica: “Nuestra demanda es la regulación de la gestación por sustitución por parte del Estado. Actualmente, es una práctica que no está prohibida en nuestro país, que se está realizando cada vez más, pero sin una ley que la regule y, por lo tanto, ese vacío jurídico genera la desprotección de todas las partes intervinientes, pero sobre todo de quienes están en posición más desventajosa: las gestantes y los niños y niñas nacidas por esa técnica de reproducción asistida. La gestación está considerada una técnica de reproducción humana asistida (TRHA) por la OMS y por nuestra ley 26.862 (articulo 8ª) de acceso y cobertura de las TRHA. La falta de regulación ha generado que las familias que acceden a la gestación por sustitución para tener hijos (muchas de nuestro colectivo) y la propia gestante necesiten recurrir a la justicia para conseguir el reconocimiento de los vínculos filiatorios con sus hijos nacidos por esa técnicas y poder así garantizar el derecho a la identidad familiar de esos niños y niñas. Las gestantes no cuentan con ninguna norma protectoria de sus derechos durante el proceso de gestación y postnacimiento y son fácilmente susceptibles de explotación, sobre todo cuando están en situación de pobreza o necesidad económica, ya que no hay ninguna autoridad pública que controle o intervenga en el proceso”.

Su propuesta es que el cuerpo humano no tenga valor comercial, sino afectivo; que la gestación por sustitución se regule como una TRHA de alta complejidad que requiere para su realización de la autorización judicial previa para comprobar que no se trata de una cuestión de lucro para la gestante (que no podrá poner el cuerpo más de dos veces en su vida), que tiene que existir un vínculo previo entre gestante y padres/madres y que, después del nacimiento, no quede ningún lazo entre gestante y nacidx. Greta considera que la ley es la mejor forma de proteger a las mujeres y no dejar la maternidad subrogada en manos del mercado. “Desde el colectivo de diversidad sexual nos sentimos hermanadxs, comprometidxs e inescindibles políticamente de los movimientos feministas y de mujeres”, destaca.

Estebán Paulon es Subsecretario de Políticas de Diversidad Sexual del Gobierno de Santa Fe y apunta: “No es una demanda que desborda. Hay personas que se deciden por la adopción y otras que tienen una persona de su entorno que no tiene problema en brindarse para gestar ese niño o niña. Debería ser un derecho accesible a todas las personas y no solo a las de muchísimo dinero, que viajan al exterior y que pagan cientos de miles de dólares en lugares donde las mujeres sí son tratadas como mercancías”.

Ser padres no es un derecho

En España el debate es un eje central del feminismo (mucho más que en Argentina) y hay un una gran masa crítica. La Profesora de Teoría Feminista de la Universidad Complutense de Madrid, Luisa Posada, subraya: “Mi opinión es contraria a los vientres de alquiler y prefiero esa denominación al eufemismo de maternidad subrogada”. De hecho, la principal organización de repudio a la práctica tiene una página que se llama NoSomosVasijas. Por su parte, la activista  BarbijaPuta dispara: “Se trata de comprar el útero de mujeres pobres por parte de gente con más ingresos. Ninguna mujer rica ha gestado jamás para un extraño un bebé. El feminismo tiene que estar con todas las mujeres, principalmente las menos privilegiadas. El feminismo que defiende antes el deseo de los privilegiados es más liberalismo que feminismo. Ser padre no es un derecho, derecho es tener una familia, sólo en España hay 18.000 niños sin familia, pero a esos no los quieren”.

La escritora española Carmen Domingo investiga sobre vientres de alquiler y también se niega a usar el término maternidad subrogada. Ella cuestiona el deseo sin límites de los dueños de las billeteras globales: “Por el poder económico las mujeres somos las pobres de los pobres, las olvidadas de los olvidados. Y es ese poder el que ha decidido que un deseo se puede cumplir, incluso si eso supone comprar un niño. Y no, no todos los deseos se pueden cumplir, ni teniendo dinero. Primero debemos preocuparnos por que se cumplan nuestros derechos y los de los niños -querer ser padre o madre de unos niños que tengan tu carga genética o la de tu pareja es un deseo, no un derecho-. Que todo se puede comprar, pues sí, poder se puede. En el sistema capitalista tener dinero significa que puedes convertir la mayoría de tus deseos en realidad, sobre todo aprovechándote del privilegio que te da ese dinero y de la falta de privilegios que da el no tenerlo, por eso hay gente que no puede tener bebés y los compra a mujeres pobres”. Mientras que también sospecha de los vientres por afecto o vínculos previos, sin dinero de por medio. “El caso del afecto es algo tan subjetivo, tanto, que acabaría siendo un coladero para muchas donaciones por afecto que no lo son. ¿De qué forma se sabe si no hay dinero por medio?”, cuestiona.

Por su parte, con una postura opuesta, María Rachid, Secretaria General de la Federación Argentina LGBT elige llamar como gestación solidaria o por sustitución a esta práctica. Ella resalta: “Hemos asesorado y patrocinado en decenas de prácticas llevadas en el exterior, como también algunas que ya se están desarrollando en el país y presentado un proyecto de ley donde expresamos una propuesta que regule estas prácticas respetando la autonomía sobre el cuerpo de las mujeres y la voluntad procreacional de quienes desean tener un hijo/a por lo que no deberían implicar ningún costo para quienes quieran acceder a ella. El argumento de que es una práctica para familias ricas solo se da en el contexto en el que no está regulado expresamente por lo que las obras sociales y prepagas se resisten a cubrirlo. Ni el Estado ni nadie puede vulnerar la autonomía sobre el propio cuerpo de las mujeres, ni rohibirnos el desarrollo de ningún tipo de actividad que queramos desarrollar, con cualquier parte de nuestro cuerpo, la que puede incluir el gestar para otra persona o pareja”.

Las opiniones son divergentes, pero no es un tema ajeno, ni solo de la farándula. En Bariloche, la Jueza de Familia de Viedma María Laura Dumpé, autorizó a una mujer, amiga de una pareja de dos varones, a ser la portante de embriones logrados a través de métodos de reproducción asistida con esperma de uno de ellos y óvulos de una donante anónima. Ni la mujer (ni sus tres hijos) tendrán ninguna relación, después del parto, con el bebé. El futuro ya llegó. Pero sigue abriendo interrogantes.

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a esto llamo yo un análisis crítico. “MACRI VA TALLANDO, CON PRAGMATISMO, UNA ARGENTINA PARA TODOS EN LA QUE UNA ENORME MAYORÍA PUEDA ESTAR LEGÍTIMAMENTE SOMETIDA.”


Fuente:  Revista Panamá http://panamarevista.com/la-naturalizacion-de-la-intemperie/

LA NATURALIZACIÓN DE LA INTEMPERIE

La muerte de la Argentina es dilatada como el desierto, y quienes lo habitamos combatimos el tedio con fantasías milagrosas o alucinaciones sobre un desenlace terrible que pondrá fin a tanto padecimiento. Lo cierto es que la única razón por la que queremos estar juntos, nuestro verdadero lugar común, no son la muerte o la felicidad sino la desmesura y el engaño.

El primer semestre del primer año de Mauricio Macri, más todos los meses que le queden, jamás llegarán a satisfacer tanta demanda. Lo que ocurre desde diciembre pasado, más bien, está ayudando a definir los rasgos de un gobierno de clase -un gobierno de ricos en el lenguaje de negacionistas y aspiracionales- que por primera vez se propone un proyecto de mayorías por fuera del peronismo. Y que sólo en ese esfuerzo construye una derecha ideológica posible; confortable con la desigualdad y preocupada por contener el conflicto social que se deriva de sus políticas, descubriendo así las virtudes de los programas sociales, recalculando la impulsividad inicial de su intervención internacional, reinventando la rueda del desarrollismo, en un anacronismo que es más revelador de las limitaciones de la política y el estado hoy respecto del momento en que el desarrollismo organizó las ideas de las elites latinoamericanas que de las perspectivas reales de una derecha desarrollista hoy.

Lo que se erige a las puertas del segundo semestre, más bien, exige incomodar el calendario electoral y el gregoriano, para ver la consolidación de un modo de habitar la Argentina, nuevo y peor, distinto a la relación formal con el mercado laboral y con las expectativas económicas, culturales y políticas que de éste se derivan. Un modelo que empezó a tomar forma económica definitiva desde que la economía frenó en el 2011, que se expandió a social y regionalmente a medida que el gobierno de Cristina Kirchner erraba las soluciones o desconocía los problemas mientras se esclerosaba ideológicamente en el imaginario conservador de la “cultura del trabajo”, y que desde el 10 de diciembre pasado ingresa en una fase innovadora, que es no sólo la de la extensión de la precariedad ayudada por el deterioro o repliegue de los recursos públicos que la mitigaron a cambio de subordinación sin valor sino, de forma más novedosa, la de una descripción que le de sentido a esa experiencia, por fin, en términos distintos a los de la marginalidad. La naturalización de la intemperie.

“NO SÓLO LA LA EXTENSIÓN DE LA PRECARIEDAD SINO, DE FORMA MÁS NOVEDOSA, LA DE UNA DESCRIPCIÓN QUE LE DE SENTIDO NO MARGINAL A ESA EXPERIENCIA”

De este primer semestre, la primera conclusión que tantos señalaron al comienzo de todo esto es la de no imaginar (o ilusionarse con) que los rasgos de clase de Macri evidencian el desarrollo de un proyecto orgánico de derecha mesiánicamente impuesto sobre una Argentina plebeya. No tanto porque el personaje sea un tipo irrelevante, cansado, sus energías consumidas sisíficamente en definir una trayectoria propia y dejar atrás la sombra de su padre que en la misma pelea lo define. Y presumo yo, bastante poco inteligente, un sino de todos los intendentes porteños que (con la excepción de Carlos Grosso) debería servir como antídoto irrefutable contra las teorías que localizan en los centros urbanos y cosmopolitas la locomotora del progreso. Que la próxima Cristina Kirchner, esta vez sí, vaya a comprar carteras a González Catán en lugar de la Quinta Avenida, ya no como gesto demagógico sino como verdadera confirmación de que ahí, y en las veredas del Once y en las valijas de Milagro, está el futuro y el presente de la Patria. Y al que no le guste, que busque en Cambiemos los recursos políticos que éste ofrece. Porque, revirtiendo a Carlos Pagni, la política verdaderamente culposa no es la de la derecha, que al fin y al cabo con sus limitaciones busca consensos amplios para proyectos estrechos (eso no es culpa sino hegemonía), sino la de los que no logran encajar sus aspiraciones globalizadas, sus pautas de consumo y sus preferencias culturales en un proyecto progresista (no lo logran porque son menos compatibles que lo que creen) y entonces inventaron, bajo el signo del kirchnerismo y de la izquierda que se le opuso, la idea romántica y violenta de un mundo popular bello, una pluralidad que no hace daño, una liberación sin costos.

Decíamos entonces, no tanto por la irrelevancia del personaje y de sus rasgos de clase, sino por la forma de entender cómo se construye la ideología. Los proyectos políticos son historias que se definen en su acción y su interpretación. Algo peor que esperar la llegada de La Derecha es suponer que no hay nada nuevo en estos seis meses o que los cambios no son significativos sólo porque Macri no realizó las fantasías de sus adversarios (y de no pocos de sus seguidores). Lenin se pasó cinco años yendo y viniendo sin terminar de decidir qué carajo hacer con la propiedad privada de la tierra. Y era Lenin, no De la Rúa. Qué menos changüí le podemos dar a Macri. La patria no la definen los fanáticos. Terminan antes de empezar, como López Murphy, que no es Macri. Argentina es, por suerte, una tierra de oportunistas, donde dados incentivos financieros necesarios, los mismos tipos que el martes organizan un atentado antisemita, el domingo te hacen la seguridad de un bar mitzvá.

 

Las ideologías, como las crisis, se resuelven en la coyuntura. En la mantención de programas sociales que muchos imaginaron clausurados el primer día, en la pirueta retórica del segundo semestre, pero también en los malabares de políticas públicas que Cambiemos imagina para cuando la inflación baje hacia fines de año, los déficits se equilibren y el crecimiento llegue a algunas áreas de la economía, y aún así la Argentina igualitaria sobre la que pivoteó el ideal de todos los proyectos democráticos desde 1916 aparezca mucho menos en el horizonte y mucho más en el espejito retrovisor. En cada crisis que desactiva y en cada una que crea, Macri va tallando, con las herramientas del pragmatismo y la ambición del advenedizo más que con la sagacidad de un Carlos Saavedra Lamas, una identidad que lo habilita a imaginar un proyecto hegemónico: el de una Argentina para todos en las que una enorme mayoría pueda estar definitiva pero legítimamente sometida. Desde un lugar opuesto y más efectivo, Macri retoma en ese sentido los debates de la izquierda socialista de los ’80 que llamaban a concebir (o resignarse a) la compatibilidad entre capitalismo y democracia. Con la diferencia de que Cambiemos y su personal actúan desde el saber adquirido de que el liberalismo político y sus instituciones son en los hechos una forma de organizar la presión social de forma tal de que alteren el status quo, un obstáculo para el cambio y el progreso social que sólo pudo entenderse como virtud frente a la certeza trágica de que las alternativas eran mucho peores.

Un legado adicional de este primer semestre es la necesidad de poner a la política (y a su momento electoral) bajo un lente que pueda detectar su importancia fundamental pero que al mismo tiempo señale su lugar declinante y sus carencias como punto de acceso a una variedad de experiencias que no tienen expresión (ni muchas veces relación) con lo que pasa en el Estado, sus planteles, los cambios. Vivimos, en este mundo, atados al ritmo de una serie de rituales que fueron importantes para marcar y celebrar los ciclos de la cosecha, los tiempos de la lluvia y del comercio, el descanso y la producción. No es que esos signos no sean importantes en sí mismos, no hay necesidad de celebrar fin de año en abril para revelarse contra una costumbre milenaria que se ha emancipado de la realidad en la que surgió. Pero una cosa es celebrar las fiestas y otra es escuchar las campanadas y correr a refugiarse de la nieve en plena navidad porteña.

La política que definirá el éxito o el fracaso de los esfuerzos por la naturalización de la intemperie es apenas una parte de esa intemperie. Y no se trata sólo de cuán enterados estén sus protagonistas de cada acto, de cada anuncio. Sentado en un boliche francés a sólo 14 días de la toma de la Bastilla, un alemán se sorprende de que no hay absolutamente nadie hablando de política. Haría mal el observador, en un exceso de radicalismo, en medir la importancia de la tarde del 14 de julio de 1789 sólo a partir de la intensidad con la que lo vivieron campesinos cuyas vidas fueron afectadas de forma fundamental por ese evento del que preferían no hablar. Pero el punto es que, en la vida social, estos seis meses quizás hayan sido la extensión proceso indistinguible adentro del hogar de lo que venía antes, de sus secuelas, de sus entusiasmos. Es cierto que la inflación pronunciada afecta cuestiones inmediatas de la alimentación y transporte. Pero tampoco está tan claro que todos en el sector no transable resuelva sus necesidades con efectivo o monetizado. Es posible que en lugar de clausurar violentamente programas sociales inclusivos, el gobierno los vaya matando casi sin querer al calor de la inflación, pero si eso sucede sin mucho revuelo, también es revelador de que la inflación que lo precedía ya estaba haciendo parte del trabajo, y que quizás las necesidades que se atendían con esos programas eran menos que las que sus ejecutores creían.

“MACRI VA TALLANDO, CON PRAGMATISMO, UNA ARGENTINA PARA TODOS EN LA QUE UNA ENORME MAYORÍA PUEDA ESTAR LEGÍTIMAMENTE SOMETIDA.”

Quizás ahí, y en el esfuerzo anodino de la esperanza, la violencia estatal y discursiva, y el desmadre del kirchnerismo, radica el hecho de que estos seis meses hayan sido, con sus ajustes y todo, un paseo sin mayores problemas para el gobierno. Puede que ayuden, también, las denuncias de corrupción, que seguirán activas en los próximos semestres pero perderán su efectividad política hacia las elecciones legislativas. Pero la termita que se está comiendo por dentro al kirchnerismo como proyecto de cambio (sobrevivirá en múltiples versiones), se ve mucho más en la figura de José Ottavis que en la de José López. Como decía un concejal radical hace décadas, la vergüenza es un ratito. Cualquiera puede, no sin esfuerzo, enmarcar el enriquecimiento y la irregularidad en el Gran Plan de la Revolución, y las necesidades que esta impone frente a un enemigo tanto mayor, tanto más rico e irregular. La vinculación entre el kirchnerismo y el narcotráfico, que serán el signo del segundo semestre, será recibido con el cotillón revulsivo del caso, pero difícilmente haga un agujero en la identidad de un electorado que, por otra parte, crecientemente divide su vida entre la fascinación, la producción, la distribución y el consumo. Lo de Ottavis, en cambio, será ignorado y olvidado mucho antes que todo esto, pero evidencia otras fragilidades: sobre todo, las de las promesas que La Cámpora representó como la avanzada señera de un grupo comprometido con el adoctrinamiento y la radicalización, y que desnuda entre sus líderes a adultos que pasaron de la PlayStation a la teta gigante con la misma ansiedad infantil violenta y no resuelta con la que pasaron de El Estanciero a Lázaro Baez. Si Néstor y Cristina Kirchner decidieron no confrontar a los caciques del PJ cuando percibieron las limitaciones del instrumento que habían creado para derrotarlos, les debemos a ellos un agradecimiento genuino y de argentino.

Los ciclos de la Argentina son, siguen siendo, los de la fragilidad de su sector externo, y sobre todo, los de los desarreglos económicos y políticos que se producen desde el Estado y desde los agentes económicos para extender los beneficios o limitar los perjuicios de las fases ascendentes y declinantes. Esos ciclos no se rigen por el calendario electoral. Las elecciones, sin embargo, producen reacomodamientos. Es así que los primeros seis meses de un gobierno se van en aterrizar y tratar de reordenar las prioridades (quizás con la excepción de Néstor Kirchner, que tuvo la fortuna de tener a Eduardo Duhalde resolviendo ese desaguisado no durante seis meses sino durante dos años, lo cual le permitió arrancar de cero como casi nadie antes o después de él). En este medio año que pasó, Macri hizo realidad algo que todos esperábamos de él: su apuesta a que la apertura a los agentes económicos externos le ayude a organizar las prioridades domésticas. Eso que se llamaba, en la prosa de Estados Unidos cuando imaginó el proyecto panamericanista a fines del siglo diecinueve, “la racionalización de los mercados económicos de América Latina”. La negociación con los fondos buitre, los cambios en los servicios (que incluyen pero no se limitan al incremento tarifario), la devaluación y los otros incentivos al sector agrario son todas claves relevantes en sí mismas. Pero no son nada comparado con lo que le depara a la Argentina en los semestres que vienen, en la medida en que se conviertan en una plataforma desde la que inversores de acá y de allá imaginen las mejores condiciones para su aterrizaje en un país desahuciado, algo que Macri sabe mejor que nadie, porque ha estado del otro lado de la ventanilla. Lo que haga en ese momento la camarilla de Cambiemos, y lo que hagan a su alrededor esos que son lo más parecido a una elite que la Argentina pudo producir, definirá el futuro del gobierno, pero quizás no la suerte de su proyecto político.

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Linaje.


sobre mi viejo.

NO SOY LO QUE DEBERIA, el blog de Nilda

La funcion paterna posibilita inscribirte en un linaje. Y eso es sosten de esta vida que llevamos los humanos, mas allà de la naturaleza, funcion que nos mete en una enrededadera de filiaciones, que divide las aguas en lo que se prohibe y lo que se posibilita. La funciòn paterna no es el padre. Pero mi padre es que la ha sostenido y por eso soy quien soy y no otra.

En esta breve pero por eso no menos confusa oración inicial, quiero rendir un pequeño homenaje a mi papà. Mi papá hoy cumple 80 años. Le hice un video para la fiesta, y anduve revolviendo y pidiendo por ahi viejas fotos. Entre ellas, esta que me maravilla, con su grano negro, con mis viejos siendo pibes o casi.

Pizeria Sudamerica, Lanus, circa 1964 o algo asi.

La foto era un bien escaso, antes. Ninguna de su infancia. Cuentan que existe una de mi viejo en un caballo…

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