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la pobreza conurba.


de pagina 12
Diálogo con el politólogo y sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga
“El discurso meritocrático caló mejor de lo que habría pensado jamás”
Filósofo, teólogo, investigador del Conicet, profundo conocedor del barro bonaerense. Pergaminos que lo convierten en uno de los más agudos analistas del conurbano. Aquí reflexiona sobre el sistema de punteros, clientelismo, Estado y organizaciones sociales. La fragmentación de la base social del peronismo y una lectura de las PASO.
Imagen: Bernardino Avila

–En el libro Conurbano infinito, usted afirma que más que la inexistencia del Estado en el Conurbano bonaerense hay un Estado que llama “Golem”. Es original comenzar una entrevista sobre ese tema citando a Borges… ¿A qué se refiere?

–El Golem que pinta Borges es la creación de un rabino en el rol de demiurgo. Las cosas no salen como esperaba: la criatura que creó se le puede volver en contra. Los versos finales de Borges, tan lindos, dicen: “¿Quién nos dirá las cosas que sentía Dios al mirar a su rabino en Praga?”. El rabino crea esa criatura y Dios mira al rabino al igual que el rabino mira al Golem. El Estado en el Conurbano no es el típico Estado burocrático weberiano, sino uno que parece una feria barrial, donde a veces se impone el orden, a veces éste es cómplice del delito, lo administra y a veces es el propio ejecutor del delito. En Villa Mitre, lo que más temían los chicos era que la policía les robara la bicicleta o las zapatillas cuando volvían de bailar. Esa criatura Golem no se traduce en ausencia (como se cree) sino en una presencia ilegal que perjudica al ciudadano o que se entremezcla con las redes legales.

–¿En qué se traduce esa presencia ilegal?

–Donde hay presencia de redes ilegales, veo que es muy difícil que las redes estatales, las redes religiosas y la propia política no se entremezclen, todos viven en la misma comunidad. A mí mismo, como cura, me ha pasado que me dijeran: “pero che, como tenés de colaborador a fulano de tal que es el que vende drogas”. Uno vive entremezclado en eso, y para ayudarte, te juntas con el puntero. Y bueno… es en lo que estamos. Una imagen que todavía me llama la atención es la de la policía cobrando su parte en las ferias barriales ilegales y luego comprando en la misma feria. Cobran en nombre de la seguridad y después compran allí para sus hijos.

–¿Esa policía que cobra en las ferias barriales es muy diferente a la que “manguea pizza” en algún boliche de la ciudad de Buenos Aires?

–Buena pregunta. Creo que sí. En lo que usted describe también se da una relación de este tipo, pero hay algo a favor en la ciudad. Aquella policía (la que cobra en las ferias) es más explícita: “si no, te reventamos”. Lo de la pizza es un folklore, pero cuando se trata de recaudaciones fabulosas, como La Salada por ejemplo… son negocios grandes. Creo que en el quantum también hay una diferencia. La pizza tiene un valor pero no es todo lo mismo.

–Usted dice que estas redes conviven en la misma comunidad. Incluso, en el aula de una escuela comparten asientos los que logran insertarse en la fuerza policial y los que eventualmente terminan integrando redes de narcotráfico, aunque en posiciones desventajosas.

–Sí, sí, claro. Diría más, en lo profundo de la villa vive gente que está en la carrera de policía y tal vez su primo es el dealer. El uniforme y el arma, mezclados. Y, de hecho, cada tanto hay problemas con el arma reglamentaria en las villas.

–¿Qué estrategias se observan por parte de la comunidad frente a este Estado Golem?

–El Estado es parte de la comunidad, el policía puede ser de la misma comunidad, el puntero que representa al Estado es de la misma comunidad. El puntero no es un señor que va en nombre del Estado a la villa: es de la villa y maneja recursos estatales de manera relativamente arbitraria. Y la comunidad se relaciona con esos actores con las mismas reglas de juego. Si el puntero maneja recursos que yo más o menos utilizo, tengo que más o menos adaptarme a ese toma y daca que me plantea. Si la Policía puede protegerme también tengo que ver la relación que establezco. No estoy tomando esta relación como meramente pasiva, sino como una dinámica interactiva donde ambos se van configurando.

–En el libro usted propone repensar ciertos mitos sobre la cultura jerárquica de los punteros, vinculado al tipo de lealtades que se establecen en estas relaciones.

–Por eso digo que es más dinámico, y ha mutado muchísimo desde que empecé a estudiarlo hasta ahora. Claramente, se ha comercializado.

–¿Cómo se ha comercializado?

–Antes había una mayor reciprocidad, había solidaridad entre el vecino que tenía un poder político y el que no, entre el puntero y el seguidor. Hoy la gente pregunta más: “¿qué hay para mí?” Y así como antes un puntero peronista no trabajaba más que para el peronismo, hoy también puede trabajar para el PRO. Creo que ese proceso de comercialización comenzó a ocurrir en la década del ‘90. Algunos referentes barriales me han dicho: “Veíamos que los de arriba se la llevaban toda, cuando nosotros íbamos a trabajar por la camiseta”. Pero tampoco hay que creer que la red de punteros tiene la dinámica de la Alemania soviética… No es un régimen tan opresivo sino un intercambio de favores en el que entra la reciprocidad. Lo que sí noto –y esto se conecta con las recientes PASO– es que esa manera de construcción tiene un costo.

–¿En qué consiste?

–Por cada vecino que metiste en la red uno quedó afuera, y ese que quedó afuera significa un costo electoral para vos. La idea de que se ganan todas las elecciones meramente por la red clientelar es desopilante.

–No se juegan los mismos roles en esa convivencia.

–Se piensa que un puntero es un tipo que hace fortuna. No. Es alguien de ahí que subsiste en la política y desde ahí va ayudando a otros vecinos. Se trata de sacarle algo al Estado, pero también el puntero existe porque el Estado no está o, mejor dicho, sólo está de esta forma, que no en la forma imparcial weberiana que querrían los institucionalistas.

–¿Cuál es la noción de “gobernabilidad” que garantizaría la red de punteros en su relación con los intendentes?

–Me parece que hay una mirada demasiado focalizada en los barones del Conurbano. Los villanos de la política argentina son los intendentes del Conurbano, esos son los realmente malos. Y si vemos los municipios del Sur –Lanús, Quilmes, Almirante Brown, La Matanza–, lo que reciben de coparticipación es bastante limitado.

–La coparticipación secundaria que va hacia los municipios –no sólo en Buenos Aires– replica en las provincias el tipo de reparto que se observa a nivel nacional. 

–Sí. Los quince municipios más pobres del conurbano son los que menos reciben, recibe más San Isidro que Almirante Brown. Los criterios de determinación de la coparticipación secundaria no son equitativos, en la contabilización entran las camas de hospitales, por ejemplo, cuando éstos pertenecen al ámbito municipal. Puede ocurrir que un intendente se avive y logre hacer aparecer que tiene determinada cantidad de camas en un hospital y, con ello, reciba mayor coparticipación. En términos per cápita, reciben más los municipios del interior que los del conurbano. Hay dos o tres intendentes que reciben al año mil pesos por cada habitante pobre. Con eso, mucho más que repartir un bolsón de comida no se puede hacer. En ese espacio surge el Estado minimalista, una contención mínima que al intendente le dé una cierta gobernabilidad.

–¿La coparticipación secundaria es objeto de las mismas lógicas de reparto que emplean los gobiernos provinciales con la obra pública?

–No, eso es un mito también. La coparticipación es una fórmula y no hay mucho para hacer con eso. Cuando se intenta pelear más o menos dinero para obra pública, allí sí empieza el cálculo de a quién se lo dan y a quién no.

–El reparto para obra pública se puso en discusión en esta campaña electoral. 

–Sí, pero es obra pública y no fondos de coparticipación; los arbitrarios son muy pocos, 3 por ciento. Y la provincia de Buenos Aires arranca en desventaja: tiene poco más del 18 por ciento cuando hay más de 12 millones de habitantes.

–Usted dice que la política cambió mucho en los años 90. El conurbano, también. Muchos habitantes del conurbano eran trabajadores formales, pese a que vivían en calles sin nombre, en casas sin número.

–Probablemente esperaban que su hijo fuera doctor, eran pobres y peronistas. El paisaje ha cambiado, y tal vez eso también explica los resultados de estas PASO. Creo que el alto índice de desocupación que dejó la década del 90 y los planes bonaerenses como primera respuesta, determinaron un quiebre en los sectores bajos. Hoy, hay tres mundos muy distintos –el desocupado, el trabajador informal y el trabajador formal de sector bajo–, y creo que esta elección lo explica. Se suele decir que es un problema del peronismo, que no se pone de acuerdo por narcicismo. Pero los candidatos están divididos porque no es fácil representar a estos tres sectores a la vez.

–¿Por qué?

–Porque son el resultado de la fragmentación de lo que fue la base social del peronismo. El peronismo es un producto bonaerense, además están los partidos provinciales, más tradicionales, pero el peronismo es el mundo del trabajo realizado. Ese es un bastión que, creo, se quebró en los ‘90. En el Conurbano hay aproximadamente cinco millones de ocupados, de los cuales el 35 por ciento está compuesto por trabajadores informales. Y ahora tiene un 12 por ciento de desocupados, el índice más alto según la EPH (Encuesta Permanente de Hogares). Allí confluyen una masa de desocupados, una masa de informales y lo que quedó de trabajadores formales. Quizá todos se dicen peronistas pero tienen intereses contrapuestos. Creo que (la ex presidenta) Cristina Fernández se ha quedado con el voto duro de estos informales y desocupados, pero en el sector del obrero formal –aunque de clase media baja– hay un discurso meritocrático propio del PRO. Dentro de este último grupo, hay gente que no entiende por qué se jubila alguien que nunca aportó. También tiene costos electorales la distribución de subsidios.

–¿Qué costos electorales, específicamente?

–Se tiende a creer que es la clase media la única que se enoja. No, también se enoja el vecino que dice: “¿cómo éste recibe la AUH si nunca trabajó?”. No estoy haciendo un juicio moral, estoy describiendo esa fractura: hay un grupo de trabajadores ocupados del Conurbano al cual el trabajo le sigue nucleando su vida y sus beneficios y hay otro grupo al que no. Para este otro grupo, su vida y su consumo están nucleados por los subsidios, y esto genera un quiebre en la base del peronismo.

–Esos “pobres y peronistas” que esperaban a “m’hijo el dotor”, veían en la educación el factor que explicaba el ascenso social. ¿Hoy lo siguen viendo de la misma forma?

–Creer que todos los bonaerenses están dispuestos a convertirse en narcos me parece que es estigmatizar, pero sí es cierto que en las villas, la motito o el mejor auto están relacionados con ese mundo y hay un modelo de ascenso, no es que no esté. Pero lo más grave es que hoy un habitante promedio de Gregorio de Laferrère al fondo no piensa que la educación llevará a su hijo a ser doctor. Creo que el peronismo ha cometido un error: menospreciar la capacidad de la gente de juzgar lo que está recibiendo. Aun las madres más pobres se dan cuenta de que sus hijos llevan dos años yendo al colegio y no saben leer. El peronismo tiene una visión muy tradicional de la familia, de casa al trabajo y del trabajo a casa. En los manuales escolares, incluso, aparecía la familia tipo.

–El casalito.

–(Risas) Hace unos días, me encontraba en un merendero en Villa Mitre. Mientras desayunaban, los chicos se preguntaban entre ellos: “¿vos de quién sos hijo en tu casa?” “Yo de mi mamá, yo de mi papá”. Ese modelo de familia que un cura como yo podría tener en la cabeza –mamá, papa y el casalito– voló por los aires.

– En esta nueva constitución familiar, ¿hay muchas madres que son jefas de hogar?

–Está muy expandido el tipo de familia con madre jefa de hogar. Además, es la que empuja, a la que le importa el hogar. Hay muchas madres solas empujando sus hogares con cuatro o cinco hijos. El hombre va y viene, es más volátil.

–¿Qué escenario propone la incorporación de la AUH como política pública?

–Un piso. No concebiría que alguien quiera eliminar la AUH. En todo caso, si se elimina la AUH habría que explicar qué se va a poner en su lugar, porque es una contribución mínima. Cuando se dice que va a la droga, al paco… no creo. Puede ocurrir en algún caso, pero significa una alimentación mínima para estos niños que estamos describiendo.

–Contradice la lógica clientelar que usted está describiendo.

–La AUH no es clientelar. Primero, se instrumenta a través de la Anses y no de los intendentes. A tal punto que generaba bronca en algunos punteros: “¿y lo nuestro?”, te decían. Acusarla de clientelar me parece ridículo. Otra cosa es que produzca efectos electorales. Al campo le sacás las retenciones y también te va a votar; no es muy distinto.

–En esta charla nos hemos concentrado en analizar la relación clientelar y las redes de punteros. ¿Qué otras formas de organización social y política se observan en el conurbano por fuera de esta lógica clientelar? Pienso, por ejemplo, en los proyectos productivos impulsados por movimientos sociales.

–Yo noto todo muy fragmentado, la gente no es de nadie. El puntero te dice “yo tengo cien personas. Bueno, más o menos”. “¿Las tenés?” “Qué se yo”. Y vaya a saber en el cuarto oscuro a quién votan, y el movimiento social también. Te dicen: “nosotros somos”…. “Sí, mientras tengas la cooperativa”. En teoría, todo el Movimiento Evita votó a (el ex ministro Florencio) Randazzo, y yo no estoy tan seguro que haya sido así. Más de uno debe haber votado a Cristina. La gente se vincula menos a las instituciones; a las instituciones les cuesta articular y reclutar. Entonces, las iglesias están más vacías y los referentes políticos, incluso lo de las organizaciones sociales, tienen más dificultad. En este escenario, el PRO corre con una ventaja.

–¿Cuál?

–Ser hijo de la fragmentación, nació para lidiar con una fragmentación. El peronismo se tiene que readaptar, y readaptarse es más difícil que nacer. De alguna manera, el peronismo hizo política sobre el mundo del trabajo realizado. El PRO lidia mejor con la fragmentación social.

–En esta relación con el Estado y sus formas de financiamiento, las organizaciones sociales también acceden a créditos o microcréditos con los que desarrollan emprendimientos productivos. Los planes no son la única forma de financiamiento de estos actores sociales.

–Sí, pero no sé qué tanto se siente eso a nivel del barrio. Las otras son presencias indudables, esta otra forma es más excepcional. Los otros son actores que están en todo barrio. La AUH está en todos los barrios, integrantes de las cooperativas del “Argentina Trabaja” suele haber en todos los barrios… sin negar la existencia de estas otras formas que usted menciona. Incluso, agregaría que políticas como la AUH o la moratoria son percibidas como un derecho, y eso no necesariamente fideliza a la gente partidariamente. Lo que se llamó “la campaña del miedo”, en ese sentido, no funciona bien porque la gente dice “esto es un derecho y ya no me lo pueden sacar, y si me lo sacan se incendia el país”. Si uno vota por tal candidato no es por el miedo a que le saquen ese derecho, lo vota por otras razones. En cuanto al tipo de vínculo con el Estado, creo que se percibe como un derecho, una conquista que no tiene marcha atrás.

–¿Por qué está tan convencido?

–Porque se instaló con el discurso del kirchnerismo. En la campaña de 2011 veíamos personajes como Haydé, que habían trabajado toda su vida y no tenían jubilación… y eso no era culpa de Haydé sino del patrón. Allí, el mensaje es que eso era un derecho: ¿por qué vamos a castigar al trabajador, si el que no aporta es el patrón? Lo que no quita que esto pueda generar costos de los que dicen “no trabajó nunca y recibe”.

–En el libro se analizan las estrategias del PRO en las elecciones de 2015. ¿Qué conclusiones saca acerca de ese triunfo de Cambiemos en provincia de Buenos Aires?

–Es difícil porque hubo muchos errores no forzados del otro lado. Ahí también aparece la coyuntura, las decisiones. ¿Qué habría pasado si Randazzo aceptaba ir como candidato a gobernador? Sí parece que en cierto sector funcionó el discurso meritocrático del PRO. En la Argentina de hoy, el que tiene trabajo formal es parte de la clase media o media baja, pero ése todavía tiene la ilusión del hijo doctor y siente que el otro es una lacra. De hecho, en la tercera sección del Conurbano, que ha sido bastión del peronismo histórico, el PRO sacó casi un millón de votos contra 1,3 millones de Cristina. En 2011, Cristina había sacado un cincuenta y pico por ciento de diferencia en la tercera sección, y en 2007, un 32 por ciento. Ahora la diferencia es de un 13 por ciento, mientras que Scioli había estado en un 15 por ciento. Hay votantes que, sin pertenecer a la clase rica ni a la clase media profesional, mutaron. Yo no creo que necesariamente el bonaerense haya dicho: “yo estoy peor ahora que hace dos años” y le haya facturado eso a Cambiemos.

–Entonces, ¿qué ocurrió?

–Allí hay una novedad. También hay una factura a los años de gobierno peronista. Hay un sector que se cansó, especialmente ese obrero formal que dice “yo trabajé, contribuí y tengo peores escuelas, sigo sin cloacas y los beneficios fueron a éstos”. Allí es donde cala el discurso meritocrático del PRO mejor de lo que yo habría pensado jamás.

–Alguna vez usted dijo, sobre los sectores humildes, “de puertas para adentro muchísima gente tenía una casa parecida a la mía pero no de puertas para afuera”. 

–Sí, con el Ahora 12 compraron un plasma, el colchón y tienen DirecTV. Pero salen de allí y… ¡”mamadera”! (sic). Cuando salís estrictamente del consumo y tenés que ir a la inversión en infraestructura… allí empieza la pobreza.

–Esa falta de inversión, ¿cuánto afecta a los sectores medios? 

–El consumo decayó en los últimos dos años, pero aparece el discurso del PRO que dice “no te dieron rutas, no te dieron asfalto”. Y la gente piensa: “tienen razón, ¿es un problema de ellos o viene de antes?”. Esto excede al kirchnerismo. La impresión que tengo es que la gente sabe que si pierde un trabajo formal es una caída a un precipicio, un camino sin retorno. La persona que tiene un trabajo formal en la obra y queda afuera de eso es un despeñadero que puede terminar en cualquier lado. Creo que eso sí se percibe, ese temor a dar ese pasito al abismo.

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lo que me pasa a mi, le pasa a otros.


Por un expediente jubilatorio y una medida del IPS la ultima jubilación que cobré fue abril del año pasado: Desde ese momento hice de todo para destrabar el expediente, en mi humilde posibilidad.
Hoy me enteré que no es mi situación algo excepcional,que hay muchas personas en mi situación, que es “una política”

Por supuesto, como se imaginaran, esto me está matando.

Pasen y vean (de el periodico virtual, El disenso)

🇦🇷 PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN 🇦🇷 POR AMOR A LA PATRIA 🇦🇷

El Disenso

Megaestafa de Vidal a jubilados que trabajan: deben renunciar y devolver todos los haberes cobrados más intereses

por 

Publicado en EL DISENSO el 29 julio, 2017  en Política/Provincia

Hoy en este informe de El Disenso te vamos a mostrar como Vidal exprime a los jubilados de la provincia y no solo les quita la posibilidad de trabajar sino que los obliga a devolver las jubilaciones cobradas mientras tenían otro trabajo, “más intereses”.

Durante el mes de mayo y junio, el IPS de Vidal envió intimaciones a los jubilados y pensionados del instituto que también trabajan en relación de dependencia, solicitando denunciar la situación y renunciar, a su jubilación o a su trabajo, antes del 30 de junio.

Además, se les informó que deberán devolver al Instituto de Previsión Social la totalidad de los haberes cobrados desde que los jubilaron, o pensionaron, hasta el día exacto en el que renunciaron al beneficio, más intereses. El IPS de Vidal se ampara en la Ley 9650 del año 80 que nunca fue aplicada, hasta hoy.

De esta manera, Vidal vuelve a atacar a los más débiles, en este caso los jubilados de provincia, quitándoles la posibilidad de trabajar en blanco.

La Resolución 865633 no está publicada en la web del IPS ni figura en internet. Solo los jubilados que la recibieron por correo, y quienes solicitaron una copia certificada en el instituto, pudieron tener acceso a ella.

El Disenso
IPS RESOLUCIÓN 865633
El Disenso
IPS RESOLUCIÓN 865633

Este pedido no es naif y responde directamente a las recomendaciones del FMI para argentina, recientemente confirmadas por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo – OCDE, quien publicó un informe sobre la economía Argentina especificando que El gasto en jubilaciones y pensiones es alto mientras el envejecimiento poblacional amenaza la sostenibilidad del sistema.

La OCDE, también conocida como el club de los magnates, está compuesta por un grupo de economistas que se ocupa de establecer y señalar las buenas practicas sobre políticas públicas. Este estudio realizado para argentina es una suerte de excepción a la regla, ya que es el primero que confeccionan para un país que no es miembro de la OCDE. Ellos prometen que a través de la implementación de las reformas que proponen Argentina podría elevar el ingreso promedio por habitante en un 15% durante los próximos 10 años.

Algunos de los puntos del informe de 174 paginas incluye frases con pedidos explícitos de flexibilización laboral y ajustes en educación y jubilaciones:

“La calidad de los maestros es baja”.

“El gasto en jubilaciones y pensiones es alto mientras el envejecimiento poblacional amenaza la sostenibilidad del sistema”.

“Las rigideces del mercado laboral debilitaron la creación de empleo, aumentaron el costo laboral y bajaron la productividad del trabajo”.

En nuestro informe titulado “La razón de los recortes en salud y educación se llama FMI” del 29 de junio pasado, expusimos que en el mes de noviembre de 2016, el FMI a través del reporte 16/346, realizó una serie de “recomendaciones” para que Argentina cumpla con las metas propuestas por el fondo. Según el informe del FMI, a la reducción estructural del empleo público a nivel federal y provincial que ya está en curso a través del Ministerio de Modernización, se le sumaron otros pedidos como el de ajustar los gastos correspondientes a Salud y Educación y Reducir los desequilibrios de las pensiones.

Lo que el FMI específicamente indicó en este punto es que “El gasto en pensiones se incrementó en la última década debido al “aumento de los beneficios”“.  Para el fondo, “El valor actual del déficit de pensiones es de alrededor del 29% del PBI de 2016” por lo que “El restablecimiento de un sistema de pensiones sostenible requeriría reformas paramétricas, incluída la indexación de los beneficios a la inflación, la reducción de la tasa de sustitución y el aumento gradual de la edad de jubilación de las mujeres“.

El FMI, que en 2015 realizó un informe titulado “El impacto financiero del riesgo de longevidad” reclama que se recorten las prestaciones y se retrase la edad de jubilación ante “el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”. Y Vidal, como buena alumna que es, no solo recorta las prestaciones, sino que de paso obliga a los jubilados a devolver las prestaciones recibidas “más intereses”.

 

Nota: Los jubilados y pensionados perjudicados por la insólita medida invitan a sus pares a sumarse al Grupo en Facebook creado para coordinar las acciones legales.

 

 

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el alquiler de mujeres para tener hijos


Como sobre tantas cosas de estos tiempos nuevos, no tengo opinion.
Por supuesto tengo algunas ideas sobre la mercantilización del cuerpo propio y ajeno. Y sobre el deseo (legítimo o narcisistico puramente) de tener hijos.

pero es demasiado complejo como para que pueda emitir una opinion. Hay gente que está pensando estas cosas. Mi maxima es que el otro no es una cosa, que el hijo no es una cosa y que el cuerpo no es una cosa. De ahi en mas, hablamos.

En Argentina la maternidad subrogada no está prohibida, aunque la Iglesia presionó para dejarla fuera del Código Civil. Hay proyectos de ley para regularla como un tratamiento de reproducción humana asistida con consentimiento y sin mercantilización. Una jueza autorizó a una pareja de varones a tener un hijo con una amiga que no va a tener relación con el bebé. Pero los casos más conocidos son de ricos y famosas que alquilan vientres en Estados Unidos. Sin embargo, desde España, diversas feministas se oponen al alquiler de vientres, cuestionan que se trata de un privilegio de clase y remarcan que las mujeres no son vasijas.

¿Quién fue la primera mujer subrogada? La Virgen María -disparó Marisa Brel, en la mesa de Mirtha Legrand, el domingo 16 de julio. Marisa no se priva de nada. Su hijo Timoteo nació por el alquiler de un vientre en Estados Unidos. Ella se tatuó en la muñeca el nombre de la mujer que llevó adelante el embarazo -Joy, a la que llama madre sustituta- y, en el 2013, bautizó al niño en la Iglesia de la Dulce Espera por una promesa a la virgen. También escribió el libro “Mamá… ¡otra vez!”. Es la protagonista de un documental de National Geographic que se llama “Mi decisión”. El título es igual al lema con que el feminismo reivindica la idea de la decisión sobre el propio cuerpo en los casos de aborto legal. Sin embargo, aunque la Iglesia Católica se opone a los métodos de fertilización asistida, hace la vista gorda con quienes son madres y padres a través de tratamientos de baja y alta complejidad. Pero, además, no se trata de una libertad reproductiva total, sino de miradas sobre quién y cómo. Por ejemplo, Marisa Brel criticó a Luciana Salazar e insinuó que recurrió a un vientre a distancia porque no quería arruinar su figura. El caso de Luli -que posteó una foto de una ecografía en su Instagram de Barbie impoluta- volvió al debate en torno a uno de los temas más controvertidos del movimiento feminista y de la diversidad sexual. ¿Se trata de un avance científico que saca el acceso a la maternidad de la dependencia con los varones? ¿Las mujeres pueden criticar a otras mujeres? ¿Hay casos en que determinadas enfermedades justifican una maternidad subrogada pero si es por una elección que contaba con alternativas no se justifica? ¿Se trata de una forma de explotación sexual y de aprovechamiento de clase de mujeres, varones con dinero por sobre otras mujeres con necesidades que prefieren poner el cuerpo a cambio de un sustento económico? ¿Si se frena la regulación de alquiler de vientres o de madres sustitutas se les quita la posibilidad a parejas de dos varones o a gays o a trans de formar nuevas y diversas familias? ¿Si se regula el alquiler de cuerpos se acepta que las mujeres son incubadoras que escupen bebés? ¿Si no hay dinero de por medio el altruismo femenino es válido y si se cobra no? Los interrogantes y las respuestas son variados y claramente contrapuestos.

En la Argentina la maternidad subrogada iba a estar legislada en el nuevo Código Civil, en el ante proyecto presentado al Congreso Nacional en el 2012, pero por presiones de la Iglesia -junto con el comienzo de la vida para limitar el derecho al aborto- quedaron afuera de la reforma normativa del 2014. Ahora hay un proyecto de ley, impulsados por el Registro de Personas Gestantes Solidarias y presentado por la diputada Araceli Ferreyra, de Peronismo para la Victoria. Mientras que existe jurisprudencia que avala el alquiler de vientres o la maternidad solidaria, según como se quiera ver y nombrar. Pero, como no es una práctica regulada de forma clara, la mayoría de ricos y famosos van a Estados Unidos como si la cigüeña tuviera nueva sede en Miami junto a los shopping y las palmeras. La lista es larga y diversa: Marley y Flavio Mendoza (como padres solteros), Florencia Trinidad (con su marido Pablo Goycochea) y Ricardo Fort (cuyos dos hijos ahora son criados por su ex novio Gustavo Martínez). El costo puede ir de los 100 a los 150 mil dólares, según la nota “Lujo para pocos”, de Big Bang! News.

No somos envases

La abogada española y activista LGBTI Violeta Assiego Cruz dispara contra el ideal de la necesidad de ser padre o madre como un derecho, de la maternidad for export o como material de importación (en Argentina se realiza a través de Miami pero también la India es un mercado de vientres disponibles) y de generar un negocio a costa del útero de las mujeres: “No existe el derecho a tener hijos por mucho que alguien desee cumplir el sueño de ser padre o de ser madre. Sí existe, en cambio, el derecho de la mujer a controlar su propia sexualidad, a decidir libre y responsablemente sobre su cuerpo y a hacerlo de manera informada y autónoma, sin coacción, discriminación ni violencia. Por eso, para hablar de regular la gestación subrogada la gestación subrogada no se debería realizar sin supervisión pública, se tiene que suprimir el papel de los intermediarios y, ante todo, hacerse en un marco de solidaridad. Es decir, que la gestación subrogada sea altruista. Porque si el objetivo final de la mujer -al renunciar a su maternidad biológica- es entregar un bebé a quienes sí constituirán la filiación biológica, ese acto tiene que estar exento de cualquier tipo de contraprestación económica”.

En Argentina, la abogada y activista lesbiana Greta Pena es Presidenta de 100% diversidad y derechos que forma parte de la Comisión Asesora en Técnicas de Reproducción Humana Asistida y reclama, de forma urgente, una ley que regule esta práctica: “Nuestra demanda es la regulación de la gestación por sustitución por parte del Estado. Actualmente, es una práctica que no está prohibida en nuestro país, que se está realizando cada vez más, pero sin una ley que la regule y, por lo tanto, ese vacío jurídico genera la desprotección de todas las partes intervinientes, pero sobre todo de quienes están en posición más desventajosa: las gestantes y los niños y niñas nacidas por esa técnica de reproducción asistida. La gestación está considerada una técnica de reproducción humana asistida (TRHA) por la OMS y por nuestra ley 26.862 (articulo 8ª) de acceso y cobertura de las TRHA. La falta de regulación ha generado que las familias que acceden a la gestación por sustitución para tener hijos (muchas de nuestro colectivo) y la propia gestante necesiten recurrir a la justicia para conseguir el reconocimiento de los vínculos filiatorios con sus hijos nacidos por esa técnicas y poder así garantizar el derecho a la identidad familiar de esos niños y niñas. Las gestantes no cuentan con ninguna norma protectoria de sus derechos durante el proceso de gestación y postnacimiento y son fácilmente susceptibles de explotación, sobre todo cuando están en situación de pobreza o necesidad económica, ya que no hay ninguna autoridad pública que controle o intervenga en el proceso”.

Su propuesta es que el cuerpo humano no tenga valor comercial, sino afectivo; que la gestación por sustitución se regule como una TRHA de alta complejidad que requiere para su realización de la autorización judicial previa para comprobar que no se trata de una cuestión de lucro para la gestante (que no podrá poner el cuerpo más de dos veces en su vida), que tiene que existir un vínculo previo entre gestante y padres/madres y que, después del nacimiento, no quede ningún lazo entre gestante y nacidx. Greta considera que la ley es la mejor forma de proteger a las mujeres y no dejar la maternidad subrogada en manos del mercado. “Desde el colectivo de diversidad sexual nos sentimos hermanadxs, comprometidxs e inescindibles políticamente de los movimientos feministas y de mujeres”, destaca.

Estebán Paulon es Subsecretario de Políticas de Diversidad Sexual del Gobierno de Santa Fe y apunta: “No es una demanda que desborda. Hay personas que se deciden por la adopción y otras que tienen una persona de su entorno que no tiene problema en brindarse para gestar ese niño o niña. Debería ser un derecho accesible a todas las personas y no solo a las de muchísimo dinero, que viajan al exterior y que pagan cientos de miles de dólares en lugares donde las mujeres sí son tratadas como mercancías”.

Ser padres no es un derecho

En España el debate es un eje central del feminismo (mucho más que en Argentina) y hay un una gran masa crítica. La Profesora de Teoría Feminista de la Universidad Complutense de Madrid, Luisa Posada, subraya: “Mi opinión es contraria a los vientres de alquiler y prefiero esa denominación al eufemismo de maternidad subrogada”. De hecho, la principal organización de repudio a la práctica tiene una página que se llama NoSomosVasijas. Por su parte, la activista  BarbijaPuta dispara: “Se trata de comprar el útero de mujeres pobres por parte de gente con más ingresos. Ninguna mujer rica ha gestado jamás para un extraño un bebé. El feminismo tiene que estar con todas las mujeres, principalmente las menos privilegiadas. El feminismo que defiende antes el deseo de los privilegiados es más liberalismo que feminismo. Ser padre no es un derecho, derecho es tener una familia, sólo en España hay 18.000 niños sin familia, pero a esos no los quieren”.

La escritora española Carmen Domingo investiga sobre vientres de alquiler y también se niega a usar el término maternidad subrogada. Ella cuestiona el deseo sin límites de los dueños de las billeteras globales: “Por el poder económico las mujeres somos las pobres de los pobres, las olvidadas de los olvidados. Y es ese poder el que ha decidido que un deseo se puede cumplir, incluso si eso supone comprar un niño. Y no, no todos los deseos se pueden cumplir, ni teniendo dinero. Primero debemos preocuparnos por que se cumplan nuestros derechos y los de los niños -querer ser padre o madre de unos niños que tengan tu carga genética o la de tu pareja es un deseo, no un derecho-. Que todo se puede comprar, pues sí, poder se puede. En el sistema capitalista tener dinero significa que puedes convertir la mayoría de tus deseos en realidad, sobre todo aprovechándote del privilegio que te da ese dinero y de la falta de privilegios que da el no tenerlo, por eso hay gente que no puede tener bebés y los compra a mujeres pobres”. Mientras que también sospecha de los vientres por afecto o vínculos previos, sin dinero de por medio. “El caso del afecto es algo tan subjetivo, tanto, que acabaría siendo un coladero para muchas donaciones por afecto que no lo son. ¿De qué forma se sabe si no hay dinero por medio?”, cuestiona.

Por su parte, con una postura opuesta, María Rachid, Secretaria General de la Federación Argentina LGBT elige llamar como gestación solidaria o por sustitución a esta práctica. Ella resalta: “Hemos asesorado y patrocinado en decenas de prácticas llevadas en el exterior, como también algunas que ya se están desarrollando en el país y presentado un proyecto de ley donde expresamos una propuesta que regule estas prácticas respetando la autonomía sobre el cuerpo de las mujeres y la voluntad procreacional de quienes desean tener un hijo/a por lo que no deberían implicar ningún costo para quienes quieran acceder a ella. El argumento de que es una práctica para familias ricas solo se da en el contexto en el que no está regulado expresamente por lo que las obras sociales y prepagas se resisten a cubrirlo. Ni el Estado ni nadie puede vulnerar la autonomía sobre el propio cuerpo de las mujeres, ni rohibirnos el desarrollo de ningún tipo de actividad que queramos desarrollar, con cualquier parte de nuestro cuerpo, la que puede incluir el gestar para otra persona o pareja”.

Las opiniones son divergentes, pero no es un tema ajeno, ni solo de la farándula. En Bariloche, la Jueza de Familia de Viedma María Laura Dumpé, autorizó a una mujer, amiga de una pareja de dos varones, a ser la portante de embriones logrados a través de métodos de reproducción asistida con esperma de uno de ellos y óvulos de una donante anónima. Ni la mujer (ni sus tres hijos) tendrán ninguna relación, después del parto, con el bebé. El futuro ya llegó. Pero sigue abriendo interrogantes.

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a esto llamo yo un análisis crítico. “MACRI VA TALLANDO, CON PRAGMATISMO, UNA ARGENTINA PARA TODOS EN LA QUE UNA ENORME MAYORÍA PUEDA ESTAR LEGÍTIMAMENTE SOMETIDA.”


Fuente:  Revista Panamá http://panamarevista.com/la-naturalizacion-de-la-intemperie/

LA NATURALIZACIÓN DE LA INTEMPERIE

La muerte de la Argentina es dilatada como el desierto, y quienes lo habitamos combatimos el tedio con fantasías milagrosas o alucinaciones sobre un desenlace terrible que pondrá fin a tanto padecimiento. Lo cierto es que la única razón por la que queremos estar juntos, nuestro verdadero lugar común, no son la muerte o la felicidad sino la desmesura y el engaño.

El primer semestre del primer año de Mauricio Macri, más todos los meses que le queden, jamás llegarán a satisfacer tanta demanda. Lo que ocurre desde diciembre pasado, más bien, está ayudando a definir los rasgos de un gobierno de clase -un gobierno de ricos en el lenguaje de negacionistas y aspiracionales- que por primera vez se propone un proyecto de mayorías por fuera del peronismo. Y que sólo en ese esfuerzo construye una derecha ideológica posible; confortable con la desigualdad y preocupada por contener el conflicto social que se deriva de sus políticas, descubriendo así las virtudes de los programas sociales, recalculando la impulsividad inicial de su intervención internacional, reinventando la rueda del desarrollismo, en un anacronismo que es más revelador de las limitaciones de la política y el estado hoy respecto del momento en que el desarrollismo organizó las ideas de las elites latinoamericanas que de las perspectivas reales de una derecha desarrollista hoy.

Lo que se erige a las puertas del segundo semestre, más bien, exige incomodar el calendario electoral y el gregoriano, para ver la consolidación de un modo de habitar la Argentina, nuevo y peor, distinto a la relación formal con el mercado laboral y con las expectativas económicas, culturales y políticas que de éste se derivan. Un modelo que empezó a tomar forma económica definitiva desde que la economía frenó en el 2011, que se expandió a social y regionalmente a medida que el gobierno de Cristina Kirchner erraba las soluciones o desconocía los problemas mientras se esclerosaba ideológicamente en el imaginario conservador de la “cultura del trabajo”, y que desde el 10 de diciembre pasado ingresa en una fase innovadora, que es no sólo la de la extensión de la precariedad ayudada por el deterioro o repliegue de los recursos públicos que la mitigaron a cambio de subordinación sin valor sino, de forma más novedosa, la de una descripción que le de sentido a esa experiencia, por fin, en términos distintos a los de la marginalidad. La naturalización de la intemperie.

“NO SÓLO LA LA EXTENSIÓN DE LA PRECARIEDAD SINO, DE FORMA MÁS NOVEDOSA, LA DE UNA DESCRIPCIÓN QUE LE DE SENTIDO NO MARGINAL A ESA EXPERIENCIA”

De este primer semestre, la primera conclusión que tantos señalaron al comienzo de todo esto es la de no imaginar (o ilusionarse con) que los rasgos de clase de Macri evidencian el desarrollo de un proyecto orgánico de derecha mesiánicamente impuesto sobre una Argentina plebeya. No tanto porque el personaje sea un tipo irrelevante, cansado, sus energías consumidas sisíficamente en definir una trayectoria propia y dejar atrás la sombra de su padre que en la misma pelea lo define. Y presumo yo, bastante poco inteligente, un sino de todos los intendentes porteños que (con la excepción de Carlos Grosso) debería servir como antídoto irrefutable contra las teorías que localizan en los centros urbanos y cosmopolitas la locomotora del progreso. Que la próxima Cristina Kirchner, esta vez sí, vaya a comprar carteras a González Catán en lugar de la Quinta Avenida, ya no como gesto demagógico sino como verdadera confirmación de que ahí, y en las veredas del Once y en las valijas de Milagro, está el futuro y el presente de la Patria. Y al que no le guste, que busque en Cambiemos los recursos políticos que éste ofrece. Porque, revirtiendo a Carlos Pagni, la política verdaderamente culposa no es la de la derecha, que al fin y al cabo con sus limitaciones busca consensos amplios para proyectos estrechos (eso no es culpa sino hegemonía), sino la de los que no logran encajar sus aspiraciones globalizadas, sus pautas de consumo y sus preferencias culturales en un proyecto progresista (no lo logran porque son menos compatibles que lo que creen) y entonces inventaron, bajo el signo del kirchnerismo y de la izquierda que se le opuso, la idea romántica y violenta de un mundo popular bello, una pluralidad que no hace daño, una liberación sin costos.

Decíamos entonces, no tanto por la irrelevancia del personaje y de sus rasgos de clase, sino por la forma de entender cómo se construye la ideología. Los proyectos políticos son historias que se definen en su acción y su interpretación. Algo peor que esperar la llegada de La Derecha es suponer que no hay nada nuevo en estos seis meses o que los cambios no son significativos sólo porque Macri no realizó las fantasías de sus adversarios (y de no pocos de sus seguidores). Lenin se pasó cinco años yendo y viniendo sin terminar de decidir qué carajo hacer con la propiedad privada de la tierra. Y era Lenin, no De la Rúa. Qué menos changüí le podemos dar a Macri. La patria no la definen los fanáticos. Terminan antes de empezar, como López Murphy, que no es Macri. Argentina es, por suerte, una tierra de oportunistas, donde dados incentivos financieros necesarios, los mismos tipos que el martes organizan un atentado antisemita, el domingo te hacen la seguridad de un bar mitzvá.

 

Las ideologías, como las crisis, se resuelven en la coyuntura. En la mantención de programas sociales que muchos imaginaron clausurados el primer día, en la pirueta retórica del segundo semestre, pero también en los malabares de políticas públicas que Cambiemos imagina para cuando la inflación baje hacia fines de año, los déficits se equilibren y el crecimiento llegue a algunas áreas de la economía, y aún así la Argentina igualitaria sobre la que pivoteó el ideal de todos los proyectos democráticos desde 1916 aparezca mucho menos en el horizonte y mucho más en el espejito retrovisor. En cada crisis que desactiva y en cada una que crea, Macri va tallando, con las herramientas del pragmatismo y la ambición del advenedizo más que con la sagacidad de un Carlos Saavedra Lamas, una identidad que lo habilita a imaginar un proyecto hegemónico: el de una Argentina para todos en las que una enorme mayoría pueda estar definitiva pero legítimamente sometida. Desde un lugar opuesto y más efectivo, Macri retoma en ese sentido los debates de la izquierda socialista de los ’80 que llamaban a concebir (o resignarse a) la compatibilidad entre capitalismo y democracia. Con la diferencia de que Cambiemos y su personal actúan desde el saber adquirido de que el liberalismo político y sus instituciones son en los hechos una forma de organizar la presión social de forma tal de que alteren el status quo, un obstáculo para el cambio y el progreso social que sólo pudo entenderse como virtud frente a la certeza trágica de que las alternativas eran mucho peores.

Un legado adicional de este primer semestre es la necesidad de poner a la política (y a su momento electoral) bajo un lente que pueda detectar su importancia fundamental pero que al mismo tiempo señale su lugar declinante y sus carencias como punto de acceso a una variedad de experiencias que no tienen expresión (ni muchas veces relación) con lo que pasa en el Estado, sus planteles, los cambios. Vivimos, en este mundo, atados al ritmo de una serie de rituales que fueron importantes para marcar y celebrar los ciclos de la cosecha, los tiempos de la lluvia y del comercio, el descanso y la producción. No es que esos signos no sean importantes en sí mismos, no hay necesidad de celebrar fin de año en abril para revelarse contra una costumbre milenaria que se ha emancipado de la realidad en la que surgió. Pero una cosa es celebrar las fiestas y otra es escuchar las campanadas y correr a refugiarse de la nieve en plena navidad porteña.

La política que definirá el éxito o el fracaso de los esfuerzos por la naturalización de la intemperie es apenas una parte de esa intemperie. Y no se trata sólo de cuán enterados estén sus protagonistas de cada acto, de cada anuncio. Sentado en un boliche francés a sólo 14 días de la toma de la Bastilla, un alemán se sorprende de que no hay absolutamente nadie hablando de política. Haría mal el observador, en un exceso de radicalismo, en medir la importancia de la tarde del 14 de julio de 1789 sólo a partir de la intensidad con la que lo vivieron campesinos cuyas vidas fueron afectadas de forma fundamental por ese evento del que preferían no hablar. Pero el punto es que, en la vida social, estos seis meses quizás hayan sido la extensión proceso indistinguible adentro del hogar de lo que venía antes, de sus secuelas, de sus entusiasmos. Es cierto que la inflación pronunciada afecta cuestiones inmediatas de la alimentación y transporte. Pero tampoco está tan claro que todos en el sector no transable resuelva sus necesidades con efectivo o monetizado. Es posible que en lugar de clausurar violentamente programas sociales inclusivos, el gobierno los vaya matando casi sin querer al calor de la inflación, pero si eso sucede sin mucho revuelo, también es revelador de que la inflación que lo precedía ya estaba haciendo parte del trabajo, y que quizás las necesidades que se atendían con esos programas eran menos que las que sus ejecutores creían.

“MACRI VA TALLANDO, CON PRAGMATISMO, UNA ARGENTINA PARA TODOS EN LA QUE UNA ENORME MAYORÍA PUEDA ESTAR LEGÍTIMAMENTE SOMETIDA.”

Quizás ahí, y en el esfuerzo anodino de la esperanza, la violencia estatal y discursiva, y el desmadre del kirchnerismo, radica el hecho de que estos seis meses hayan sido, con sus ajustes y todo, un paseo sin mayores problemas para el gobierno. Puede que ayuden, también, las denuncias de corrupción, que seguirán activas en los próximos semestres pero perderán su efectividad política hacia las elecciones legislativas. Pero la termita que se está comiendo por dentro al kirchnerismo como proyecto de cambio (sobrevivirá en múltiples versiones), se ve mucho más en la figura de José Ottavis que en la de José López. Como decía un concejal radical hace décadas, la vergüenza es un ratito. Cualquiera puede, no sin esfuerzo, enmarcar el enriquecimiento y la irregularidad en el Gran Plan de la Revolución, y las necesidades que esta impone frente a un enemigo tanto mayor, tanto más rico e irregular. La vinculación entre el kirchnerismo y el narcotráfico, que serán el signo del segundo semestre, será recibido con el cotillón revulsivo del caso, pero difícilmente haga un agujero en la identidad de un electorado que, por otra parte, crecientemente divide su vida entre la fascinación, la producción, la distribución y el consumo. Lo de Ottavis, en cambio, será ignorado y olvidado mucho antes que todo esto, pero evidencia otras fragilidades: sobre todo, las de las promesas que La Cámpora representó como la avanzada señera de un grupo comprometido con el adoctrinamiento y la radicalización, y que desnuda entre sus líderes a adultos que pasaron de la PlayStation a la teta gigante con la misma ansiedad infantil violenta y no resuelta con la que pasaron de El Estanciero a Lázaro Baez. Si Néstor y Cristina Kirchner decidieron no confrontar a los caciques del PJ cuando percibieron las limitaciones del instrumento que habían creado para derrotarlos, les debemos a ellos un agradecimiento genuino y de argentino.

Los ciclos de la Argentina son, siguen siendo, los de la fragilidad de su sector externo, y sobre todo, los de los desarreglos económicos y políticos que se producen desde el Estado y desde los agentes económicos para extender los beneficios o limitar los perjuicios de las fases ascendentes y declinantes. Esos ciclos no se rigen por el calendario electoral. Las elecciones, sin embargo, producen reacomodamientos. Es así que los primeros seis meses de un gobierno se van en aterrizar y tratar de reordenar las prioridades (quizás con la excepción de Néstor Kirchner, que tuvo la fortuna de tener a Eduardo Duhalde resolviendo ese desaguisado no durante seis meses sino durante dos años, lo cual le permitió arrancar de cero como casi nadie antes o después de él). En este medio año que pasó, Macri hizo realidad algo que todos esperábamos de él: su apuesta a que la apertura a los agentes económicos externos le ayude a organizar las prioridades domésticas. Eso que se llamaba, en la prosa de Estados Unidos cuando imaginó el proyecto panamericanista a fines del siglo diecinueve, “la racionalización de los mercados económicos de América Latina”. La negociación con los fondos buitre, los cambios en los servicios (que incluyen pero no se limitan al incremento tarifario), la devaluación y los otros incentivos al sector agrario son todas claves relevantes en sí mismas. Pero no son nada comparado con lo que le depara a la Argentina en los semestres que vienen, en la medida en que se conviertan en una plataforma desde la que inversores de acá y de allá imaginen las mejores condiciones para su aterrizaje en un país desahuciado, algo que Macri sabe mejor que nadie, porque ha estado del otro lado de la ventanilla. Lo que haga en ese momento la camarilla de Cambiemos, y lo que hagan a su alrededor esos que son lo más parecido a una elite que la Argentina pudo producir, definirá el futuro del gobierno, pero quizás no la suerte de su proyecto político.

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Linaje.


sobre mi viejo.

NO SOY LO QUE DEBERIA, el blog de Nilda

La funcion paterna posibilita inscribirte en un linaje. Y eso es sosten de esta vida que llevamos los humanos, mas allà de la naturaleza, funcion que nos mete en una enrededadera de filiaciones, que divide las aguas en lo que se prohibe y lo que se posibilita. La funciòn paterna no es el padre. Pero mi padre es que la ha sostenido y por eso soy quien soy y no otra.

En esta breve pero por eso no menos confusa oración inicial, quiero rendir un pequeño homenaje a mi papà. Mi papá hoy cumple 80 años. Le hice un video para la fiesta, y anduve revolviendo y pidiendo por ahi viejas fotos. Entre ellas, esta que me maravilla, con su grano negro, con mis viejos siendo pibes o casi.

Pizeria Sudamerica, Lanus, circa 1964 o algo asi.

La foto era un bien escaso, antes. Ninguna de su infancia. Cuentan que existe una de mi viejo en un caballo…

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En el conurbano a las personas le van a nacer alas de tanto comer pollo. Cambio en las mesas bonaerenses.


Mi rutina implica dar clases en cuatro escuelas de promotores de salud, tres de las cuales están ubicadas en barrios en “situación de vulnerabilidad social” Bah, en barrios pobres. La otra escuela queda en el hospital Gandulfo , con la connotación de cualquier centro comercial en el par de cuadras cuyos comercios están abocados a las necesidades de los que concurren a hospitales públicos: fajas, remedios, ortopedia, agua mineral, camisones, comida barata.

Como vivo en Lanús y me manejo en colectivo, ese trabajo me lleva entre ocho y diez horas de colectivo por semana, deambulando por zonas de mierda, donde como digo siempre, en mi infancia era “puro campo”: zonas inundables, pobres, de inmigrantes, de lozas y casas sin terminar:  el olimpo, La Noria, la rivera sur, las margenes del Camino Negro.

Yo voy en colectivo pensando en mis cosas. Pero mi ojo le lleva a mi cerebro imágenes y en algún momento hago sinapsis y me doy cuenta que hay demasiadas iglesias, que hay demasiados coches hechos bosta, y demasiadas pollerías o granjas.Resultado de imagen para pollo sexy

Las pollerias han suplantado a las carnicerías. 3 kilos de pata/muslo van desde los 99 pesos a los 120 pesos. Con eso no compras un kilo de milanesas. Pero de verdad casi no hay carnicerías. Uno se imagina que la proteína ingresa por vía de la carne de pollo. Supongo que es proteica de buena calidad. Pero lo que quiero marcar es como ha cambiado la mesa argentina, donde nunca faltaba un churrasco, un puchero de carne vacuna o un asado patrio.Resultado de imagen para asado patrio

Lo dicho, si seguimos así, nos van a salir alitas de tanto comer pollo. Hoy en el colectivo que me llevaba de Fiorito a la estación de Lomas una mina -pobre- le decía a otra que su suegra iba a regalarle para la fiesta de casamiento “un cajón de pollo”. Me dí cuenta que era el equivalente simbolico de “la carne de asado” en tiempos mas amables.

Resultado de imagen para pollo sexy

yo quiero que vuelva la carne a la cacerola, la colita de cuadril, el roast beef en la salsita.

No quiero comer mas pollo, señores gobernantes. Además ¿vieron alguna vez esos horribles videos donde torturan a los pollos con luz de día, sin pico, hacinados en cajones, sin posibilidad de deambular?
Nos va a agarrar un karma de pollo y de esa no salimos mas.

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Cristina en Arsenal. La vuelta de la yegua.


https://twitter.com/inst_PATRIAar/status/877272316929036288

Fui al acto de Cristina cuando dejó el poder, y hace no tanto, a escucharla en la Universidad de Lanús. Estoy  sobrepasada de penitas y eso me vampiriza la gana. Ni pensé en ir. Pero mandé corresponsal  (mentira, él es muy generoso y me escribió una crónica) y lo vi por tv.  No me gustó que pusiera a personas como ejemplo de cada una de las horribles políticas del  gobierno kirchnerista, pero dicen los que sabe que eso tiene impacto. Ella estaba ahi, parada, con el carisma chorreandole por las patas y mucho mas suavecita pero firme como siempre.

La crónica recién salida del horno, de Humberto Bianchetti, cuya amistad me honra

Soy de rumiar, y como me gusta mucho estuve haciéndolo toda la semana, coqueteando con la idea de ir al acto de Cristina.

Guasapeando brevemente ayer con mis compañeros de secundaria que están más brotados que nunca con eso de ustedes y nosotros, hablando de Cristina como  “esa señora que va por los fueros” , el país que dejó y sandeces varias, me dije: es tu lugar de la grieta, a bancarlo y me fui como voy siempre, sin chori y sin micro, con el bondi y dos turrones en el bolsillo como postre.

Después del locro fui a la parada y apareció el primer escollo. El 271 tardó más de lo pensado dando cuenta yo de mi postre más temprano que tarde. Ya casi al borde de volverme para al lado mío una camionetita chiquita y me preguntan si estaban lejos de la cancha de Arsenal, voy para allá le digo, llevame y te indico. Alcoyana milagrosa.

Ya en Mitre y la que da a la cancha se empezó a sentir el calor de los actos. Mucha gente afuera esperando que empiece para verla aunque sea por las pantallas. Como estaba solo empecé a caminar hacia el estadio, gente, gente y más gente. Muchos puestitos con remeras estampadas Macrigato, chori, chipá y patys. No había bronca, había una calma cercana a la que imposta un náufrago esperando rescate.

Escuchando a Cristina en el acto la noté conciliadora, casi light para mi gusto y con la certeza de no prender ningún cartucho para que nadie se espante. Es muy evidente que la idea es conciliar y juntar la mayor cantidad de almas que se pueda. No hubo pronunciamientos de candidatura, no hubieron otros oradores. Sólo Cristina, la tarima y la gente.

Me volví con ganas de haber escuchado algo más picante, si bien la descripción de la realidad fue quirúrgica (“Les complicaron la vida a todos los argentinos” fue un resumen más que certero). Pareció más bien que le habló al ciudadano común, no al militante. Tuve la sensación que comunicacionalmente nos matan que estamos al garete. Es la derecha más inteligente que nos ha gobernado y la más inescrupulosa.

Me volví rápido como lo hago siempre, me acuerdo cuando fui a verla en el inicio de sus últimas legislativas, marzo del 2015 que llegué a casa después de caminar entre una gigantesca muchedumbre en el Congreso y todavía estaba hablando, increíble.

Cristina y el pueblo que la ama y  siente la orfandad.

Mostrando index1.jpeg Las fotos tambien son de Humberto, no serán las mejores,pero son exclusivas. El amor a las políticas K es en cambio compartido. Mostrando index.jpeg

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